Derogar para volver al neoliberalismo noventista

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acto-cfk-octubre-2014En un acto en Tecnópolis, donde realizó anuncios en materia de salud, desarrollo social y educación, la presidenta Cristina Fernández alertó que “el objetivo es muy claro: asustar para ajustar”, ejemplificando con una  información capciosa de medios periodísticos que anunciaban que en nuestro país casi la mitad de los trabajadores está en la informalidad. Es capciosa porque los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) toman la totalidad de empleados, incluyendo asalariados y cuentapropistas. Un cálculo totalmente distinto al que realiza el Ministerio de Trabajo argentino, que toma en cuenta el porcentaje de asalariados no registrados sobre el total de asalariados, cuya última medición arroja el 33,1%, la cifra más baja de estos últimos años, aunque debe reconocerse que aún es elevada.
En esa campaña de asuste, los candidatos opositores han salido al unísono, cual si fueran movidos por el mismo titiritero, a comentar que, de ser gobierno, derogarían la mayoría de las leyes que se votaron estos últimos años. En principio, tales propuestas tienen un claro sentido antidemocrático: esas normas han sido aprobadas por el Parlamento, cuyos integrantes fueron elegidos por voluntad popular, la cual se fortalece cuando se consiguen mayorías sólidas en el Congreso que permiten legislar. Cabe recordar que cuando el Grupo A tuvo esa mayoría, en 2010 y 2011, evidenció un desempeño legislativo paupérrimo.
Todos los candidatos opositores proponen derogar la Ley de Comunicación Audiovisual, buscando la complacencia de los grandes medios monopólicos, esencial para sus campañas marketineras. En la lista “derogadora” también se encuentran la ley de regulación de la producción y el consumo, conocida como ley de abastecimiento y la nueva normativa del mercado de capitales, que indica un gran avance en la organización de este mercado. Otra de las leyes en la picota es la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central, que permitió un progreso significativo en las funciones de la autoridad monetaria y su relación con el gobierno. La anterior versión, a la cual se volvería con la derogación, es la votada en plena época neoliberal de los noventa.
Pero sucede que esta campaña de asuste logró su efecto con muchos potenciales votantes, que comenzaron a preguntarse qué sucedería con los importantes beneficios obtenidos en la década, como la vuelta al régimen de jubilación de reparto, las moratorias previsionales, la Asignación Universal por Hijo (AUH) o si habrá que volver a la vergüenza y el desasosiego de ver cómo las empresas privadas vacían nuevamente Aerolíneas Argentinas o YPF.
Los primeros en intentar desmarcarse fueron los diputados del PRO, seguidos por Mauricio Macri, quien salió a prometer que seguiría con la AUH, y comentó que “ya se perdió lo que se había hecho (añorando las AFJPs), ahora hay que lograr que funcione el sistema de reparto”. Al referirse a YPF, Macri reiteró que no fue una expropiación ni una estatización sino que fue una “confiscación” de las acciones, pero aclaró que “no volvería atrás” con la medida (Ámbito Financiero 16.10.14), un enfoque a todas luces falaz ya que la ley habla de expropiación. Seguramente le hubiera pagado a Antonio Brufau los U$S 15 mil millones que solicitaba, “para no confiscarlo”.
Cuando se recuerdan los 10 km de subte por año prometidos, o las más de 118 leyes aprobadas por la Legislatura de la CABA y vetadas por el alcalde, muchas de ellas promovidas por su propio partido, cuesta creer que pueda sostener sus actuales promesas, puesto que, además, van contra su propia naturaleza privatista y desreguladora, de la que ha dado sobradas muestras con su gestión en la CABA. Para muestra basta un botón, las declaraciones de Macri en septiembre pasado sobre el programa ARSAT-1: “Hay mucho despilfarro. Hacen empresas tecnológicas que no hacen falta, se generan empresas satelitales que no funcionan”. Afirmaciones que colisionan con su posterior felicitación con un tuit a CFK, luego del exitoso lanzamiento y el amplio apoyo recibido por la presidenta de gran parte de la población, orgullosa de los logros tecnológicos de nuestro país.
La volatilidad de ciertas variables constituye un escenario propicio para la avanzada de planteos conservadores. Por caso, se llevó a cabo un seminario organizado por el Banco Ciudad, bajo el lema “Cómo Insertar a la Argentina en el Mundo”, una definición muy emparentada al idioma de los años noventa, porque la inserción que ellos desean es la de las relaciones carnales y el Estado mínimo. El toque “académico y legitimante” de esta perspectiva la dio el ex ministro de Hacienda de Chile, Andrés Velasco, quien señaló (El Cronista 17.10.14) que “la política es nuestra principal falencia. Nuestros sistemas políticos son débiles, populistas, dominados por la consigna y por el afán de las cámaras. En los últimos tiempos hubo un común denominador en la región: el populismo, la demagogia y el cortoplacismo”. Acto seguido, concluyó con una frase de colección, digna de ser expresada por cualquiera de los miembros más encumbrados de nuestra oposición, los “derogadores”, al señalar: “Espero que esto esté tocando fin y podamos tener en Argentina el gobierno que se merece.”
Por más que intenten recubrir sus políticas, el verdadero propósito de la oposición es volver a instalar el neoliberalismo, una amarga receta que hemos sufrido y que hoy están siguiendo los países desarrollados, que no logran salir de la crisis económica y social en que están inmersos.

UN MUNDO MENOS DINÁMICO. En su último informe de octubre, el FMI describe un panorama de mayor debilidad de la economía mundial, con una recuperación que se ve ensombrecida en las principales economías avanzadas, a la vez que los países emergentes se estarían “ajustando a tasas de crecimiento económico más bajas que las que habían alcanzado durante el boom previo a la crisis y la posterior recuperación”. Ante este panorama, el FMI ha vuelto ha reducir las proyecciones de crecimiento para 2014 (3,3%), por debajo del valor estimado a principios de año (3,7%).
La situación en la Eurozona sigue siendo delicada. Italia, por ejemplo, no crece desde 2011 y continúa evidenciando un deterioro de su frente fiscal; Grecia genera nuevas dudas, a la luz de la pronta finalización del paquete de rescate de la Troika. A éstos debe sumárseles la debilidad de la principal potencia de la zona, Alemania, que para ciertos analistas verificará una nueva caída del PIB en el tercer trimestre, tras el descenso del 0,2% del segundo trimestre, pudiendo entrar en recesión. De hecho, los datos de la producción industrial muestran que en agosto ésta se contrajo un 4% respecto de julio, la caída más pronunciada desde febrero de 2009.
En Estados Unidos, las proyecciones de enero del FMI del 2,8% de crecimiento en 2014 han sido derribadas por la propia Reserva Federal, al estimar recientemente un 2% de aumento del PIB para este año, considerando que en 11 de los 12 distritos que componen el esquema de la FED se ha verificado un crecimiento entre “modesto” y “moderado”. No hay que perder de vista algunas de las causas que podrían explicar este pobre desempeño, entre ellas el profundo recorte del déficit presupuestario, que a septiembre de 2014, cierre del año fiscal, se situó en los US$ 483.400 millones, dos tercios por debajo del valor de 2009 (US$ 1.4 billones), y que opera como un factor contractivo del nivel de actividad.
Semejantes condiciones de contexto plantean importantes desafíos para los países de nuestra región, principalmente derivados del impacto en términos de crecimiento económico, a través del canal de las exportaciones, que para la CEPAL variarían apenas un 0,8% durante este año.
Ante ello, el FMI ha avanzado nuevamente con su prédica ortodoxa, señalando la necesidad de que “las principales economías de mercados emergentes emprendan importantes reformas estructurales para impulsar el crecimiento de una manera más robusta”. En lo que respecta a América Latina, en caso que las transformaciones estructurales no se lleven a cabo, “el crecimiento podría seguir siendo decepcionante” y por lo tanto “poner en peligro los importantes avances sociales logrados en la región”, una afirmación temeraria que esconde las verdaderas causas de la moderación actual del crecimiento global: las políticas conservadoras que ha impulsado el FMI. Esta visión fue criticada por el propio director general de la OIT, Guy Ryder, quien sostuvo que “las reformas estructurales no son una receta mágica para generar crecimiento y reducir el desempleo”.
Ajustes a los cuales muchos opositores locales quieren llevarnos (y que algunos líderes sindicales acaban de definir como inevitables) con técnicas más elaboradas que los espejitos de colores, muchas veces con las mentiras más flagrantes, suficientemente edulcoradas y vagas, para intentar volver a una situación muy similar a la de la empobrecida Argentina de los noventa.

Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 19 de octubre de 2014.

Presupuesto anticíclico y deudas soberanas

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Tiempo Argentino
Escenario económico

La ley de leyes revela la alternativa entre el ajuste de la oposición y las medidas de impulso al consumo

El año legislativo que transcurre es sumamente prolífico, no sólo por la cantidad de leyes aprobadas, sino por el contenido innovador y progresista de muchas de ellas. Comenzando por una iniciativa de gran trascendencia histórica, como fue la sanción del Código Civil y Comercial, y siguiendo con otras muy importantes, entre las que se encuentran las de Promoción del trabajo registrado y prevención del fraude laboral; Regularización de deudas previsionales para autónomos y monotributistas, Pago soberano de la deuda , la regulación de las relaciones de producción y consumo, la creación del Observatorio de precios y del Sistema de resolución de conflictos en las relaciones de consumo; y la media sanción a la Ley de Hidrocarburos por parte del Senado.
Al listado cabe agregar la media sanción al Presupuesto, ley que va mucho más allá de las erogaciones previstas. El Presupuesto es un plan de gobierno que parte del análisis del entorno mundial y de lo acontecido en el país, para establecer las líneas directoras de la gestión. Pero se trata, por sobre todo, de una discusión política y por ello la oposición cuestiona las cifras, aún antes de conocerlas, puesto que tiene visiones totalmente opuestas. Ante las tensiones que transita la economía, ¿se deben aplicar políticas de ajuste como pide la mayoría de la oposición, o se encaran con políticas contracíclicas, tratando que con el aumento del gasto público aumente la demanda agregada? La respuesta no es económica sino que es política y define el modelo de país que se pretende. Hay dos conductas: adaptarse al ciclo y vivir con las restricciones que impone, con menos gasto y actividad económica, o enfrentarse al ciclo, forzando las tendencias a partir de políticas activas de fomento para que los efectos de la fase sean lo menos perjudiciales posibles. Eso es lo que sintetiza el Presupuesto 2015, descartar el ajuste como herramienta para resolver las dificultades, y utilizar las políticas contracíclicas, precisamente el enfoque que diferencia a la heterodoxia de la ortodoxia.
Por estas razones, el Presupuesto aprobado plantea la continuación de las políticas virtuosas aplicadas desde 2003 (no exentas de dificultades y de errores), que permitieron forjar más de 6 millones de puestos de trabajo, incluir a más de 3 millones de personas en el sistema previsional, y acceder a derechos de todo tipo, generando inclusión social. Las líneas directrices del Presupuesto intentan favorecer el crecimiento de la economía, mejorando la distribución del ingreso a través de las políticas públicas que se van a implementar. Toda estas iniciativas parlamentarias, promovidas tanto desde el Ejecutivo como desde la bancada oficialista y sus aliados, demuestran que el “fin de ciclo” que algunos intentan instalar es sólo un relato. Hay un gobierno activo gestionando la economía, y una voluntad política muy fuerte de continuar este proyecto iniciado en 2003, que en las últimas semanas se ha visibilizado en el territorio en importantes demostraciones de participación popular realizadas por distintas fuerzas que adhieren al proyecto.

NECESARIOS CONTROLES. Hace ya tiempo la AFIP detectó una evasión por un monto de $ 570 millones, llevada a cabo por grandes firmas que utilizaron entre 2006 y 2010 los beneficios del convenio de doble imposición vigente entonces con España. La maniobra consistía en crear empresas ficticias en ese país y transferir su domicilio para beneficiarse de las normas más benignas en cuanto al pago de impuestos sobre la renta y el patrimonio. Se trata de 51 grandes grupos locales y transnacionales, de los cuales un 82% ya aceptó el ajuste fijado por la AFIP. En parte, debido a estas conductas es que en 2013 se realizó un nuevo convenio con España, que también está en la dirección de los lineamientos impulsados desde el G20, que refieren a la necesidad de eliminar la elusión y evasión impositiva de las multinacionales. El propio gobierno de Barack Obama empezó a tomar medidas para limitar las “inversiones” que permiten a las grandes corporaciones comprar pequeñas compañías en el exterior con el objeto de dejar de tributar en los Estados Unidos. Ante el poderío y el tamaño de los grandes grupos económicos se requiere de una regulación y supervisión por parte de los Estados, ya que, de lo contrario, tiende a prevalecer el interés empresarial por sobre el de los sectores más vulnerables.

FMI, BUITRES, KICILLOF Y VANOLI EN WASHINGTON. A través de un documento, el FMI recomendó reformas para lograr reestructuraciones de deudas soberanas más ordenadas. Al presentar el texto, Sean Hagan, Consejero Jurídico del FMI, comentó que “la segunda reforma tiene que ver con una cláusula que figura en la mayoría de los bonos soberanos internacionales, conocida como la cláusula pari passu. Esa es la cláusula que utilizaron recientemente los holdouts para minar la reestructuración de la deuda argentina”. En el documento se expresa: “se ha acordado que la reforma en este campo esté basada en mecanismos de mercado y, por lo tanto, nos hemos concentrado en los cambios que se podrían introducir en los contratos internacionales de bonos soberanos”. En esa línea, el gobierno argentino avaló la postura del FMI a favor de medidas para reformar las cláusulas pari passu y reforzar las cláusulas de acción colectiva en los bonos soberanos; el ministro de Economía, Axel Kicillof, comentó que “el FMI presentó un documento donde nos da la razón en todo”. Estas medidas van en el mismo sentido que las recomendadas por la Asociación Internacional de Mercado de Capitales, grupo que nuclea a los más grandes bancos e inversores del mundo.
No obstante, cabe destacar una gran diferencia entre las propuestas que se centran en mejorar los mecanismos de mercado, respecto a la declaración de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, impulsada por Argentina, que va mucho más allá. Esta declaración “pone de relieve la especial importancia de hallar una solución rápida, eficaz, completa y duradera al problema de la deuda de los países en desarrollo a fin de promover su crecimiento económico inclusivo y su desarrollo”. De la lectura de la cita surge en forma evidente la relevancia que posee el enfoque de la declaración de la ONU, pues toma a las deudas soberanas y sus reestructuraciones como un problema mundial que debe ser encarado con convenios globales y teniendo en cuenta el desarrollo de los países. Respecto al tema de los fondos buitre, “el gobierno va a agotar pacífica, pero rigurosamente, todas las vías judiciales, diplomáticas, internacionales, porque entendemos que esto no es un problema de Argentina con (Paul) Singer”, expresó Kicillof antes de participar en la asamblea anual del FMI y del Banco Mundial en Washington. Tanto Kicillof como Alejandro Vanoli, presidente del BCRA, criticaron las negativas proyecciones del FMI sobre la economía argentina. Sin duda, nuestro país está encarando el tema de los fondos buitre con una gran responsabilidad, desde la realización de iniciativas internacionales para evitar los efectos del fallo de Griesa y mejorar las condiciones de los países deudores, hasta la toma de las medidas necesarias para cumplir con el 100% de los acreedores. Importantes pasos en un largo camino que aún no hemos terminado de recorrer.

Heller sobre Presupuesto 2015: “apunta a consolidar lo que se ha hecho, reconociendo las dificultades externas e internas”

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Buenos Aires, 08 de octubre de 2014.

“Hemos escuchado innumerables intervenciones de referentes de los bloques opositores que comenzaron haciendo una absoluta descalificación de los contenidos de este Presupuesto que estamos tratando. Ponen en tela de juicio las cifras, ponen en tela de juicio las proyecciones, hablan de «dibujo», hablan de «falacia». Nuestra concepción es que el Presupuesto es un plan de trabajo que maneja escenarios posibles y que lo que hace es dar indicaciones de las políticas que se van a tratar de llevar a cabo por quien tiene la responsabilidad de llevarlas a cabo, que es el Ejecutivo, y no es de ninguna manera un vaticinio de variables”, comenzó diciendo el diputado nacional Carlos Heller en el recinto, durante su intervención en el debate del Presupuesto 2015.

El legislador insistió en la necesidad de enmarcar la economía argentina en un contexto internacional: “Cuando el otro día el viceministro de Economía hablaba de los escenarios internacionales fue interrumpido por algunos de los diputados de la oposición que le decían que no era necesario: «¿Para qué hablar del mundo?», como si en realidad pudiera hablarse del Presupuesto nacional sin ponerlo en el contexto de lo que pasa con la economía del mundo”. “En la medida en que cambian los escenarios, y los escenarios cambian, las políticas o los resultados de las políticas sufren las alteraciones correspondientes”, explicó Heller. En esa misma línea y echando por tierra las acusaciones de “dibujo”, enumeró algunos ejemplos globales: “el Comité de Presupuesto del Parlamento de los Estados Unidos ya ha corregido este año cuatro veces a la baja las estimaciones de crecimiento”, “el presidente del Banco Central Europeo acaba de decir que todas las estimaciones que habían hecho respecto de la evolución de la economía europea no se van a cumplir como consecuencia de esos escenarios internacionales y que Europa virtualmente está «en punto muerto», según las palabras textuales que utilizó el señor (Mario) Draghi, presidente del Banco Central Europeo” y “la Reserva Federal inyecta durante un largo período US$85.000 millones todos los meses, que es emisión monetaria pura que no tiene ningún respaldo de nada”. “No ver todo eso y decir que no hace falta conocer los datos internacionales o no tener en cuenta qué le pasó al mundo después de Lehman Brothers es de una enorme subestimación de la realidad o de una ignorancia notable”, completó.

A la vez, y dirigiéndose a los diputados opositores, Heller dio ejemplos puntuales que afectan los números locales: “les propongo que presupuestemos distinto señores legisladores, presupuestemos que los 27 millones de toneladas que hay de soja retenida, estimación que aparentemente nadie ha desmentido, se hubieran liquidado en el período habitual de liquidaciones, entre abril y mayo. En ese entonces el precio promedio de la soja era de US$565 la tonelada FOB en puertos argentinos, lo que hubiera hecho que hubieran ingresado US$15.300 millones más que hoy estarían formando parte de las reservas que tiene la Argentina y que les evitarían a muchos de ustedes tener que estar expresando preocupaciones respecto de la baja de las reservas”. “El Estado hubiera recibido US$3.955 millones más en concepto de retenciones que no han ingresado. Lo que han hecho (los productores) es responder a las recomendaciones de sus líderes, que les han pedido vender lo estrictamente necesario para cubrir sus costos de producción y guardar el resto. Varias conclusiones: primera, qué rentabilidad fenomenal que tienen, porque vendiendo la mitad pudieron cubrir los costos y guardar el resto; segundo, qué mal que los orientaron, porque finalmente la van a tener que vender (la soja) al precio que está hoy, US$340 dólares la tonelada, haciendo un daño enorme al país que se ha privado de recibir US$6.000 millones de reservas, pero también perjudicando a los propios productores que han perdido de manera irremediable US$3.500 millones, que es la parte, deducidas las retenciones, que hubieran ingresado a las arcas de esos productores si hubieran vendido cuando había que vender”.

Y agregó: “¿Cómo hay que presupuestar el famoso déficit energético? El petróleo en diciembre de 2012 valía US$86,26 el barril; en agosto de 2013, US$110; en enero de 2014, US$91; en junio de 2014, US$106,91; hoy, US$88 el barril, fíjense que la baja del precio internacional del petróleo puede terminar significando un alivio desde el punto de vista de la cuenta que la Argentina tiene en materia de necesidad de importación de hidrocarburos”.

Frente a ese escenario externo, el diputado del Frente Nuevo Encuentro criticó la propuesta de algunos de los espacios opositores y cruzó públicamente a Federico Sturzenegger (PRO): “Frente a todas esas situaciones, ¿las políticas públicas son las que aconsejan los monetaristas, los ajustadores, los que dicen que hay que achicar el gasto, los que no sé cómo pueden hacer para seguir diciendo que la emisión monetaria genera que aumenten los precios? Quisiera que alguno me explique –dijo Heller señalando a Sturzenegger- ¿cómo diablos pueden seguir diciendo semejante insensatez?”. “La emisión monetaria en todo caso le da más plata a la gente, la gente puede ser que consuma más y los formadores de precios aumentan los precios para reapropiarse de esas políticas de distribución que lleva adelante el Estado nacional. No es la emisión monetaria, son la concentración económica y los formadores de precios los que generan la inflación en la Argentina”, agregó en la misma línea.

“¿Saben de qué se trata cuando se discute el Presupuesto? De para dónde va. Hay un escenario mundial de dificultades, ¿aplicamos políticas de ajuste como nos piden o vamos con políticas contracíclicas? ¿O tratamos de -con el aumento del gasto público- aumentar la demanda agregada para sustituir lo que perdemos por vía de la baja de las exportaciones, como producto de que nos compran menos por la propia crisis internacional? Es eso lo que está en discusión. ¿Hacemos políticas activas donde casi el 60 por ciento del total del gasto es gasto social o le hacemos caso a los que dicen que hay que dejar de ajustar?”, preguntó de forma retórica el presidente de la Comisión de Finanzas y advirtió: “Incluso los que están hablando de las subvenciones a los combustibles, ojo que si se dejara de subvencionar a las industrias como se subvencionan, al día siguiente vendrían a hablar de que eso genera inflación porque el aumento de los combustibles afectaría los costos de producción agropecuaria e industrial”.

“A las políticas hay que verlas de manera global y eso es lo que hace este Presupuesto, plantear las políticas virtuosas, no exentas de dificultades ni de errores, que se han aplicado del 2003 hasta aquí, que permitieron que se generen más de 6 millones de puestos de trabajo, más de 3 millones de personas incluidas en los sistemas jubilatorios, el acceso a los derechos de todo tipo a los que se ha accedido a lo largo de todos estos años, todos los esfuerzos de inclusión y de política de distribución que se llevan a la práctica”, explicó Heller. “La discusión de fondo es si este Presupuesto tiene los mismos parámetros y va en la misma dirección. Nosotros, desde nuestro espacio estamos profundamente convencidos de que es así y por eso estamos dando nuestro voto positivo, porque todo lo que aquí está planteado apunta a consolidar lo que se ha hecho, reconociendo las dificultades externas e internas que hay que afrontar y que hay que tratar de superar”, concluyó el legislador.

Heller: “La oposición política argentina está a la derecha del propio FMI”

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“El Fondo Monetario Internacional dejó a la derecha de ese organismo a la mayoría del arco opositor político argentino, que sigue argumentando que lo que hay que hacer es ir a arreglar con Griesa y que en vez de valorar la actitud que el país tiene y respaldarla, la pone en el plano del capricho y la intolerancia”, opinó hoy el diputado nacional Carlos Heller, al referirse al documento que el FMI emitió ayer recomendando limitar el poder de los fondos buitre.

“El otro día en la Comisión de Presupuesto, tratando el Presupuesto 2015 que mañana va al recinto, un diputado opositor pidió la palabra y dijo: «Queremos saber qué ajuste se le ha hecho al Presupuesto ahora que Griesa decretó el desacato». La verdad que es decepcionante, yo esperaba que la oposición dijera -frente a esta nueva agresión que sufre la Argentina por este fallo de Griesa- «proponemos sacar todos juntos una declaración de repudio exigiendo que sea dejada sin efecto y que se atienda el planteo que hace Argentina con este respaldo internacional que ha logrado»”, agregó el legislador en diálogo con Luis D´Elía por Radio Cooperativa.

“El FMI no actúa de casualidad así, la Asociación Internacional de Mercado de Capitales, algo así como una cámara mundial de las empresas que operan en los mercados de capitales, se ha pronunciado en ese sentido hace unos meses, y ha pedido al FMI y a otros organismos que se dicten normas para hacer viables las reestructuraciones de deuda soberana, porque con la doctrina Griesa son prácticamente inviables”, añadió Heller. En el mismo sentido, el presidente de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados continuó: “Kicillof se aburrió de explicarlo, «si lo que se acuerda con los acreedores no sirve y un bonista te obliga a pagarle la totalidad, nadie va a arreglar una reestructuración de deuda de acá en adelante». Es un golpe gravísimo al funcionamiento del mercado de capitales y además a la situación compleja que tienen muchos países, que están enormemente endeudados como consecuencia de las políticas de ajuste que se han aplicado, que en los próximos tiempos podrían estar en la necesidad de ir a proceso de reestructuración y que con esta doctrina no tendrían ninguna posibilidad de éxito”.

“El Fondo sale a decir: «tenemos que crear normas», critica lo que criticamos nosotros, y dice lo que aquí se han cansado de decir nuestros referentes, los funcionarios, la Presidenta: que (el fallo de Griesa) es un verdadero disparate jurídico”, completó el legislador.

Consultado por la designación de Alejandro Vanoli al Frente del Banco Central, Heller opinó: “lo vengo diciendo desde el primer día, los cambios que se dan en este proyecto no tienen la intensidad interpretativa que tenían los cambios de funcionarios en gobiernos anteriores. Nosotros tenemos una cierta tendencia a «hoy habla el nuevo ministro de Economía, va a exponer el nuevo plan económico» y eso no pasa más, porque ahora hay un proyecto con un liderazgo, con objetivos claros”. “Creo que Vanoli va a hacer lo que este gobierno viene intentando hacer todo el tiempo en materia económica, es decir, consolidar la aplicación de la Carta Orgánica del Banco Central con una capacidad reguladora importante”, subrayó el diputado.

“Ayer mismo en la reunión que (Vanoli) tuvo con los representantes de los bancos privados de capitales nacionales y de capitales extranjeros les dijo un par de cosas: «el gobierno va a mantener su política cambiaria» es decir, desalentó la especulación rondante sobre una devaluación y también dijo «vamos a profundizar las medidas orientadas a alimentar el crédito productivo»”, detalló Heller y opinó que esas definiciones van “poniendo distancia entre el apetito voraz por la rentabilidad máxima que tiene el sistema financiero y el rol que tiene que cumplir en función de la Carta Orgánica del Banco Central y de que las entidades financieras actúan como agentes, con una autorización para captar ahorro público, y que en ese marco tienen que cumplir determinadas regulaciones”.

Para finalizar, Heller, referente nacional -junto a Martín Sabbatella- del Frente Nuevo Encuentro, hizo una valoración muy positiva del masivo acto de la militancia de ese frente kirchnerista que el último sábado reunió a más de 30.000 personas en la cancha de Atlanta, con la consigna “Cristina Presente y Futuro”. “El acto tuvo todo lo que nosotros esperábamos cuando decidimos hacerlo. Como dijimos tanto Martín como yo, hay que ponerlo no en una cuestión de competencia sino de sumatoria entre las distintas movilizaciones que se vienen realizando, desde la que comenzó con Convocatoria Popular en el Luna Park hasta ésta, incluyendo la de La Cámpora y la del Movimiento Evita, que dan cuenta de las distintas expresiones de lo que definimos como el kirchnerismo, que muestra su voluntad de continuar organizándose y que muestra a propios y extraños su capacidad de movilización, la fuerte inserción juvenil, el alineamiento claro con el proyecto nacional y con el liderazgo de Cristina. Todo eso en un clima de fiesta”.

Heller destacó que entre los invitados especiales al acto del FNE “estaba todo el arco político kirchnerista representado” y resaltó que el kirchnerismo “sabe que tiene por delante un desafío muy grande, muy importante, que es el próximo turno electoral; que se tiene que preparar para eso, que tiene que seguir construyendo militancia y tiene que ir encontrando caminos de convergencia de toda esa militancia”. Por último, el referente del FNE manifestó que espera con expectativa un próximo encuentro militante: “Imagino que el acto más multitudinario de todos es el que se está diagramando para fines de octubre, convocado por Unidos y Organizados, que es el espacio que nos contiene a todos”, finalizó.

Ni fin de ciclo ni gobierno en retirada

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Por Carlos Heller *

El sábado 4 de octubre, en el estadio de Atlanta, treinta mil compañeros nos reunimos para asumir y reafirmar una vez más nuestro compromiso con el Proyecto Nacional, Popular y Democrático iniciado el 25 de mayo de 2003 por Néstor Kirchner y continuado hasta el presente por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Somos conscientes de que el pueblo argentino se aproxima a un momento de definiciones cruciales, luego de un proceso inédito de transformaciones profundas en el campo económico, social y cultural, pero muy especialmente en el político. Somos conscientes de que lo que está en juego es mucho y es inédito en la historia de nuestro país. A partir del 25 de mayo de 2003, cuando asume la presidencia de la Nación Néstor Kirchner, comienza una etapa signada por cambios trascendentales, cuya esencia es la construcción de un proyecto nacional y popular destinado a reparar un sinnúmero de reivindicaciones históricas, promover la justicia social, consagrar nuevos derechos y contribuir desde la República Argentina a la integración de la Patria Grande de América latina y el Caribe.

A lo largo de estos años se han puesto en marcha iniciativas políticas, acompañadas por medidas económicas que permitieron incorporar a millones de compatriotas al trabajo decente, el acceso a la salud, la educación y la previsión social, entre otros logros. Nuestro país emergió de la peor crisis de su historia provocada por la sobredosis del nefasto modelo neoliberal, como resultado de una acción decidida y valiente para terminar con el condicionamiento de la deuda externa, por medio de medidas que privilegiaron el crecimiento y la consolidación del mercado interno y el bienestar social.

Uno de los datos relevantes de la década ganada ha sido el papel del Estado, a través de políticas públicas tales como la Asignación Universal por Hijo, la incorporación de millones de compatriotas al sistema previsional, la recuperación de YPF y nuestra aerolínea de bandera, entre otros logros determinantes para garantizar el crecimiento económico con la inclusión social. También la creación de los ministerios de Ciencia y Tecnología y de Cultura.

Cómo no nos vamos a sentir parte de este proceso si se fueron conquistando reivindicaciones por las cuales venimos luchando desde hace décadas. En todo este proceso se fue gestando la fuerza política necesaria para liderar, sostener y profundizar las transformaciones impulsadas desde el gobierno nacional, asumiéndose bajo el nombre de kirchnerismo. Se trata de una confluencia de las mejores tradiciones del campo popular argentino y de sus partidos de profunda raigambre popular. Una configuración que expresa unidad en la diversidad, que manteniendo las identidades propias, constituyen una novedosa expresión en la política de partidos y movimientos sociales con sus mejores atributos. El kirchnerismo va siendo una síntesis del pensamiento y la acción transformadora de nuestro pueblo y es, indudablemente, la base para garantizar que el formidable cambio iniciado en la Argentina con la impronta de Néstor y Cristina continúe y se profundice. Asumir el compromiso político del “nunca menos”, para nosotros se traduce en la necesidad de fortalecer nuestro Frente Nuevo Encuentro y contribuir a la consolidación, potenciación, crecimiento y desarrollo del espacio Unidos y Organizados.

De esto se trata cuando hablamos del enorme desafío que asumimos desde Nuevo Encuentro, como parte inseparable de ese universo kirchnerista. Nosotros no somos “aliados” del kirchnerismo, somos parte del kirchnerismo. El escenario electoral que se avecina debemos verlo como parte de la confrontación mayor de los intereses que están en disputa. Hay un modelo de pasado y hay un modelo de futuro para la organización económica, política, social y cultural de la Argentina. El modelo de pasado, nuestro pueblo ya lo ha padecido y lo conocemos, sabemos que se trata de la restauración conservadora liberal y no nos equivoquemos: vienen por todo y pretenden sepultar todas las conquistas obtenidas en estos últimos años. El futuro se perfila desde este presente. En el devenir de los tiempos que corren no resulta sencillo asegurar procesos de cambios profundos bajo las reglas de la alternancia en las democracias establecidas. La alternancia, levantada por la derecha como virtud republicana, no es otra cosa que facilitar con recambios formales de elencos gubernamentales el estar al servicio de los verdaderos poderes fácticos y concentrados. Por eso necesitamos diez o quince años más de gobierno, para hacer todos los cambios que faltan, para consolidar la ampliación de derechos. Para legislar todo aquello que sea necesario para que el “nunca menos” sea la base de un “siempre más” al servicio de los intereses del pueblo y de su bienestar. Nos hacen falta estos años por delante para lograr que desde el buen gobierno “para” el pueblo se geste con mayor protagonismo y participación el empoderamiento indispensable para que el gobierno sea definitivamente “del” pueblo y para el pueblo. Y por estas razones, de cara a las elecciones de 2015, consideramos que los hombres y las mujeres que representen a este espacio en la contienda electoral deben asumir el compromiso público y formal de llevar adelante el programa de acción política que resume la esencia del kirchnerismo, cuyos ejes fundamentales son:

–Proseguir con la política exterior independiente y de integración regional y hermandad con los países que sustentan proyectos emancipatorios.

–Profundizar el rol activo del Estado en todas las dimensiones estratégicas de la sociedad.

–Defender el patrimonio material y simbólico de nuestro país.

–El desarrollo y la consolidación del mercado interno.

–La dignificación del trabajo

–El fomento a la industria nacional y el avance hacia una matriz productiva que asegure el autoabastecimiento de bienes y servicios esenciales, así como la generación de fuentes de trabajo decente.

–Garantizar el respeto y goce pleno de los derechos humanos, incluyendo los denominados económicos, sociales y materiales.

Claro que calibrar el carácter de la disputa nos exige comprender que no se trata de hacer una prolija sistematización programática y presentarla como exigencia testimonial, sino de saber que si no construimos la fuerza social y política suficientemente poderosa para luchar por estos cambios, no será posible lograrlos. Esto implica disponer de conciencia, movilización, participación y protagonismo popular y, como recurrentemente lo afirma la Presidenta, redoblar los esfuerzos de organización, unidad, de militancia para ir adelante, para poder crecer, tener trabajo, estudio, vivienda y dignidad.

Por ello es necesario redoblar la militancia no sólo para ganar en las urnas, asunto que es primordial, sino además para contar con la movilización necesaria que permita confrontar y resistir incluso las contraofensivas de la derecha y sus múltiples medios de horadar la conciencia del pueblo. Hay precandidatos que hablan de “continuidad con cambios”, sería bueno que explicitaran qué es lo que va a continuar y qué es lo que va a cambiar. Porque nosotros también dijimos y decimos “Por todo lo que se hizo bien, por todo lo que falta”.

Entonces, si cambiar es pensar que necesitamos profundizar las políticas de distribución de la riqueza, afianzar nuestra autonomía soberana, de profundización y ampliación de todo tipo derechos, entonces hay que seguir demoliendo la “seguridad jurídica” que construyeron para garantizar sus privilegios. Nuestro compromiso está sellado con el rumbo y con la construcción frentista que permita garantizar un futuro desde el presente sin ningún tipo de retorno al pasado.

* Diputado Nacional Frente Nuevo Encuentro.

Artículo publicado en el diario Página 12 el 07 de octubre de 2014.

 

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