Convocatoria Federal Kirchnerista

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Compañeros y compañeras:

El próximo 7 de diciembre realizaremos en el microestadio de Ferrocarril Oeste la 1ª Convocatoria Federal Kirchnerista, que reunirá a 2.000 referentes de todo el país junto a quien encabeza el Proyecto Nacional, Popular y Democrático, la compañera Cristina Fernández de Kirchner.

En el encuentro se presentará un documento que resume los debates realizados durante los últimos meses, el diagnóstico común sobre la situación nacional e internacional y las perspectivas políticas, económicas y sociales. El momento más importante y el más esperado será, por supuesto, cuando Cristina comparta con nosotros su mensaje y su reflexión.

Como sabemos de las expectativas generadas y somos conscientes tanto de la voluntad de muchos y muchas militantes de presenciar este importante momento como de los límites en la capacidad física del lugar, dispusimos una amplia cobertura audiovisual para poder transmitir el evento completo en directo por internet, radio y televisión.

Va a ser muy importante que, desde Ushuaia a La Quiaca, la militancia se junte también este miércoles desde las 17 en locales, unidades básicas, ateneos, comités, sindicatos, para compartir esta actividad y puedan darse el intercambio y la reflexión que son tan necesarios y característicos en nuestro Proyecto.

Este debate y esta puesta en común serán el inicio de lo que tendremos que realizar en cada provincia, municipio y rincón de nuestra Patria y, además, la antesala del Congreso Programático Nacional que realizaremos en la primera quincena de marzo de 2017 y que culminará con una gran movilización y un acto de toda la militancia.

1ª Convocatoria Federal Kirchnerista

El Senado aprobó la ley de expropiación del BAUEN

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Se sancionó una iniciativa parlamentaria consensuada con diversas fuerzas políticas sobre la base de un proyecto del diputado nacional Carlos Heller (Partido Solidario)

En la sesión de anoche, la Cámara de Senadores de la Nación aprobó un proyecto de ley consensuado con diversas fuerzas políticas sobre la base de una iniciativa que Carlos Heller (Partido Solidario) presentó oportunamente, que declara de utilidad pública y sujetos a expropiación los inmuebles y todas las instalaciones del hotel cooperativo BAUEN.

El proyecto había obtenido media sanción en Diputados en la última sesión del año parlamentario 2015.

“El ejemplo del BAUEN es una referencia para la lucha de todos los trabajadores autogestionados”, expresó Heller.

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Para el referente nacional del movimiento cooperativo, “es un acto de justicia la expropiación del BAUEN, su declaración de utilidad pública y su puesta al servicio de la cooperativa que lo gestiona para que pueda continuar con su labor, que excede el sentido de la defensa sólo de los puestos de trabajo”.

“Desde que los trabajadores se hicieron cargo de la gestión del hotel abandonado por sus dueños, el BAUEN es un ámbito donde las organizaciones populares de distintos signos, sin discriminaciones de ninguna naturaleza, tuvieron un espacio cada vez que necesitaron un lugar para poder desarrollar sus actividades o para alojarse”, valoró el legislador.

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“La crisis socio-económica como consecuencia de la implementación de políticas neoliberales, que tuvo su estallido en diciembre de 2001, dejó una enorme secuela de empresas cerradas o abandonadas por sus dueños”, explicó Heller. “Hoy existe un registro de más de 200 empresas recuperadas y gestionadas por sus trabajadores que tienen esta misma característica, que han logrado sobrevivir, sobreponiéndose a las enormes dificultades de llevar adelante empresas quebradas. Los que han logrado eso tienen un mérito que debe ser absolutamente reconocido y valorado”, concluyó Heller.

El Partido Solidario acompaña en forma permanente la lucha de los trabajadores del hotel cooperativo BAUEN, vaciado y cerrado en 2001 por sus antiguos dueños y recuperado y gestionado por sus trabajadores desde 2003.

El grado del ajuste

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Tiempo Argentino | Opinión

Por Carlos Heller

Aún antes de que Mauricio Macri asumiera como presidente, y con mayor fuerza luego, se instalaron en la discusión mediática dos grupos de opinión dentro del propio macrismo: los gradualistas y los partidarios del shock. No son dos escuelas distintas; la diferencia entre ambos radica en el grado del ajuste que se aplica.

La estrategia gradualista consiste en estimular la economía vía incremento del gasto fiscal y prestaciones sociales, para intentar llegar relativamente bien a las elecciones de 2017, un objetivo que se anticipa difícil de alcanzar. Luego del momento del sufragio, se produciría el fuerte ajuste en la economía, conjuntamente con una flexibilización laboral que hace tiempo viene reclamando el “círculo rojo”.

La estrategia fue definida con claridad en el título de la nota de Ricardo Kirschbaum (Clarín, 25.11.16): “El giro «populista» para ganar tiempo”. En la misma línea, según Marcelo Bonelli el presidente “está jugado a ganar las elecciones en octubre. Y lo hace porque recibió mensajes concretos del exterior: las inversiones no llegarán hasta que encare reformas de fondo, que sólo podrá concretar si consolida su poder político”.

Javier González Fraga fue más contundente aún: “Nadie quiere invertir en el país porque no saben si no vuelve el populismo dentro de dos años”, sostuvo, para agregar: “He estado hace poco en el exterior hablando con más de 40 financistas o potenciales inversores en la Argentina y 9 de cada 10 preguntas tienen que ver sobre la política” (Página/12, 19.11.16).

Preguntado sobre cómo arribará el gobierno a los comicios de medio término, González Fraga expresó: “Llega no muy bien desde lo económico, porque va a haber una reactivación, pero no la suficiente.”

Pero, independientemente de los deseos, la aplicación de la receta neoliberal lleva necesariamente al ajuste, más allá de que por algún período se mantenga un gasto público elevado por sobre los parámetros de dicha receta. Los límites de maniobra son pocos, y están condicionados por el endeudamiento externo, en un año en el que muy probablemente los recursos financieros sean más caros y eventualmente escaseen.

Este límite surge al analizar el monto confirmado por el gobierno nacional para la emergencia social. Si bien fueron anunciados con gran pompa, los $ 30 mil millones de ayuda social prometidos en tres años –2017 a 2019–, a modo de comparación, son sólo el 12% de lo que se pagará por el total de intereses de la deuda pública en 2017 o el 1,7% del total del gasto en servicios sociales en 2017. Esta redefinición macrista de la emergencia social no es más que una débil rueda de auxilio al modelo de ajuste y exclusión social que se implementa.

La presentación de la emergencia social por parte del gobierno nacional estuvo acompañada por la firma de un compromiso de no despedir hasta marzo de 2017 por parte de los empresarios del G6 (las grandes cámaras de Industria, Comercio, Construcción, Bolsa, Bancos y Sociedad Rural).

No es algo nuevo, ya sucedió a principios de año y no surtió efecto alguno. Abriendo el paraguas, el vicepresidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, aclaró que el acuerdo es sólo “una exhortación a un esfuerzo común” pues “legalmente” la entidad fabril “no tiene la facultad de obligar a no despedir”. Para que no queden dudas, comentó que es un “derecho” empresarial despedir personal, en lo que podría ser una muy sui generis interpretación del derecho a “trabajar y ejercer toda industria lícita” del Artículo 14 de nuestra Constitución, y un gran olvido del 14 bis.

Son todas medidas que no tienen efecto y de un alcance limitadísimo, como lo está mostrando el acuerdo por el “bono navideño”, escaso para quienes lo reciben, pero nulo para otros muchos trabajadores.

La liberalización comercial que permite importar ingentes cantidades de productos que compiten con la industria nacional, la orientación hacia la valorización financiera con tasas reales positivas y elevadas para los créditos a empresas, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, entre otras variables, son las políticas que están llevando a profundizar la recesión. Las medidas paliativas no cambian la tendencia de la economía ni la grave situación social. Son lo poco que tiene para ofrecer la gestión macrista para las elecciones. Si el resultado los acompaña, un fuerte ajuste se prevé cada vez con mayor probabilidad.

La economía sigue marcha atrás

Haciendo economía de recursos, el tema bien podría resumirse con dos títulos de La Nación del último viernes: “Los «brotes verdes» se secaron en septiembre” y “Se evapora la ilusión del repunte de la actividad económica”.

El Indec publicó el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), anticipador del PBI, que arrojó en septiembre una caída interanual del 3,7% (comparado con igual mes del año anterior) y también una baja importante del 0,8% en términos desestacionalizados, medido respecto al mes anterior.

En términos acumulados, los nueve primeros meses de este año muestran una caída del 2,4%, y los datos del cuarto trimestre no ayudan: el Índice de Actividad Económica de la consultora de Ferreres, que emula al EMAE, cayó un 4,7% en octubre, mientras que el índice Construya evidenció una caída anual del 19,8 por ciento.

Los gurúes ya están recalculando la caída del PBI para este año, que estaría superando el 2,5 por ciento. Nada más alejado del dato “verdadero”, a decir de Alfonso Prat-Gay, que estima una caída del PBI del 1,5% para este año en el diseño del Presupuesto Nacional.

El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella cae 4,6% en noviembre respecto del mes anterior, con una baja generalizada de sus tres indicadores principales: Situación Macroeconómica, Situación Personal y Bienes Durables e Inmuebles.

El Indec publicó la tasa de desocupación del tercer trimestre, que alcanzó al 8,5%, ubicada por debajo del 9,3% del trimestre anterior: un dato llamativo dado el panorama recesivo que se acaba de detallar.

Las cuentas fiscales tampoco ayudan. Macri acaba de comentar en el Congreso de la UIA que “está claro que endeudarse permanentemente para sostener un déficit es malo como también la inflación es espantosa y condena a los que menos tienen. Pero también hay que decir, ¿qué vamos a recortar? Esa es la discusión que comienza en el 2017.” A confesión de parte…

Esta advertencia de Macri va en línea con la realizada por el Ministerio de Hacienda y Finanzas sobre el déficit de octubre: “el resultado primario sin rentas financieras de los primeros diez meses del año se acerca a 3/4 del objetivo asumido para todo el 2016″. Ya nos están alertando que en noviembre y diciembre el gasto debería caer significativamente, y, además, que podrían diferir muchos pagos para enero, lo cual no va a ayudar a la reactivación en el cuarto trimestre.

¿Por qué semejante déficit? Porque los gastos primarios subieron un 32% en los primeros diez meses (y los subsidios a las empresas privadas –principalmente por tarifas– un 43%) pero los ingresos aumentaron sólo un 26%, debido a las pérdidas por la eliminación de las retenciones (y las reducciones a la soja) más la baja en la recaudación de otros impuestos progresivos. Es un déficit que viene principalmente de esa debilidad de ingresos, por la redistribución regresiva.

Las condiciones no anticipan una recuperación en 2017. Si, en el mejor de los casos, la misma se acercara a la optimista proyección del FMI del 2,7%, se estaría a lo sumo recuperando lo que se perdió este año, y al finalizar el 2017 estaríamos al mismo nivel que en diciembre de 2015. Es lo mejor que Macri está en condiciones de ofrecer.

Nota publicada en Tiempo Argentino el 27/11/2016

Este miércoles, Heller y Vanoli en el Curso de Economía Política del Instituto PATRIA y la UNAJ

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El diputado nacional Carlos Heller (Partido Solidario) y el economista y ex director del Banco Central de la República Argentina, Alejandro Vanoli, dictarán este miércoles 23 de noviembre la sexta clase del Curso de Economía Política que organiza el Instituto PATRIA junto a la Universidad Nacional Arturo Jauretche.

La actividad se llevará a la cabo en el Teatro SHA, Sarmiento 2255 - CABA, a partir de las 18. La entrada es gratuita y se recomienda llegar con algunos minutos de anticipación para acreditarse.

Los déjà vu del neoliberalismo

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Tiempo Argentino | Opinión

Por Carlos Heller

En la semana resonaron las declaraciones de Roberto Lavagna sobre la política económica de Cambiemos. El exministro de Economía sostuvo: “Ya hemos tenido este tipo de modelo, con los militares y en los años noventa. No consiguen efectivamente dar resultados en términos de un modelo de desarrollo. Esperemos que haya tiempo de modificaciones y rectificaciones. El punto hoy es que lentamente nos hemos ido deslizando como país, y sobre todo como gobierno, hacia una política que ya vivimos.”

Los diputados que participan de su misma fuerza política, el Frente Renovador, deberían escucharlo, dado que hasta el momento han votado todas las leyes más importantes del gobierno actual, como el pago a los fondos buitre, el blanqueo de capitales y la participación público privada.

El actual ministro Alfonso Prat-Gay salió al cruce, sosteniendo que no se imaginaba a Lavagna “diciendo que el gobierno de Macri es la dictadura”. Un gran error por parte de Prat-Gay. Lavagna no dijo tal cosa, sino que Cambiemos aplica las mismas políticas que se instalaron durante la dictadura y en los noventa.

De hecho, Alfredo Martínez de Hoz, allá por 1995, se refirió a los tres pilares fundamentales del programa económico anunciado el 2 de abril de 1976: la reforma del Estado; la liberalización, modernización y apertura de la economía, y un plan de estabilidad para reducir lo más posible la inflación. Tres ejes que están en el proyecto macrista y que se están aplicando en la actualidad.

Aquellos comentarios de Martínez de Hoz tienen un agregado adicional. Comentaba que la pregunta más habitual que le hacían es si se necesitaba un gobierno de fuerza para llevar adelante un programa de ese tipo. Y él decía: “No, todo lo contrario, este gobierno –el de Carlos Menem– tiene todo el poder político que le da la fuerza del voto popular para llevar adelante su programa, mucha más fuerza que un gobierno militar. Parece un contrasentido.”

Así que simplemente repasando la historia uno puede encontrar que los ejes del proyecto económico del gobierno de Cambiemos son similares a los que se aplicaron en los noventa y a los que se aplicaron en el ‘76. Eso es irrefutable y fácilmente demostrable ,y no significa en absoluto que este gobierno sea una dictadura.

La importancia de este planteo es analizar en profundidad hacia dónde nos han llevado las políticas aplicadas en la actualidad, y cuál es el camino que transitan hoy día muchos otros países que también usan el recetario neoliberal: recesión, aumento de la desocupación y crisis social.

La economía sigue cayendo

Quizá el dato más significativo sea el cálculo de la producción industrial según la UIA, que se contrajo 7,6% en septiembre y anotó la octava caída consecutiva. Un dato que en general pasa desapercibido pero que es muy importante: medida en términos desestacionalizados, la producción industrial de septiembre cayó un 1,6% respecto de agosto, una reducción muy importante. Estos dos datos indican, no sólo que veníamos mal, sino también que seguimos mal.

El presidente de la UIA, Adrián Kaufmann Brea, comentó que la actividad se comportó peor que lo que esperaban : “ahora, nuestro cálculo refleja 50 mil empleos menos y 40% de capacidad ociosa en la mayoría de los sectores productivos”. Agregó además que “el principal problema que tiene el país, actualmente, es la caída del consumo interno”. Una cuestión que debería tener en cuenta el gobierno nacional, y que es ratificada además por los datos de la realidad. El monto de las ventas en supermercados subió en septiembre un 29% interanual, muy por debajo de la inflación que mide un 43% en el mismo período, según datos de la Ciudad de Buenos Aires. Esto da una caída real del consumo del 7,3%, muy pronunciada.

En cuanto a la evolución de los precios, los datos no son alentadores. El índice de precios al Consumidor del Indec evidenció un crecimiento del 2,4% durante octubre: esta es la variación que impacta en los bolsillos de las personas. En tanto la inflación núcleo (que elimina el efecto de los precios regulados y los estacionales) se ubicó en octubre en el 1,8%, un valor más alto que el 1,5% que había dado en septiembre. Así que, por lo visto, no hay desinflación como sostienen los funcionarios oficiales.

Por otro lado, la Canasta Básica Total, que es la que se utiliza para medir la línea de pobreza, también calculada por el Indec, subió 2,5% en octubre, por lo que una familia tipo necesitó $ 12.953 para no ser pobre. La Canasta Básica Alimentaria, que fija el límite de la indigencia, subió un 1,6%, y se ubicó en $ 5375. Con estos números puede inferirse que en la próxima medición aumentará el número de pobres, contradiciendo las promesas de Macri.

¿Emprendedores o especuladores bursátiles?

Cuando se piensa en medidas para fomentar la producción, hay que pensar en estas cuestiones: en el incremento de las importaciones, en especial de bienes de consumo, en la baja utilización de la capacidad instalada en las industrias, y en la reducción del consumo, en especial el de las clases populares. Sin embargo, el gobierno insiste con medidas generales como el fomento al emprendedurismo a través de la simplificación de las operaciones para la apertura de sociedades y de la bursatilización de estos emprendedores transformados en sociedades. Tal como fue planteado desde el gobierno nacional, la cuestión del emprendedurismo es una cubierta para instalar una nueva forma societaria, las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS). Esta estructura permitiría disminuir los controles y la carga tributaria sobre las SAS, y posibilitaría evadir responsabilidades previsionales y del Contrato de Trabajo, como sucedió en otros países en los que se impuso este modelo.

La normativa tratada esta semana en Diputados permitiría que las grandes empresas utilizaran “empresas satélites” que obtendrían los beneficios que prevé el proyecto aprobado, además de poder impulsar a sus trabajadores a convertirse en “emprendedores SAS”, que no serían más que “trabajadores flexibilizados”. Otra característica del proyecto original del oficialismo es que excluía a las empresas de la economía social y solidaria.

Desde el FpV y otros espacios opositores se hicieron propuestas (obteniendo un acuerdo del resto de los bloques, incluido el oficialista) para evitar estas amenazas, ampliando la definición de emprendedor y los beneficios de la normativa a las actividades productivas sin fines de lucro, estableciendo límites al capital de las SAS y solicitando la aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo a las SAS.

La bancada de Cambiemos, junto con los diputados de los bloques que habitualmente consensúan con el oficialismo, aprobaron sus propias modificaciones. Por ejemplo, se definió en términos generales que los emprendimientos pueden ser lucrativos o no lucrativos, pero se creó una categoría lucrativa que es la que concentra la gran mayoría de los beneficios del proyecto de ley. De esa forma se terminó discriminando injustamente a las empresas de la economía social y solidaria.

Esta actitud no es nueva. Desde la asunción del gobierno macrista hay un Parlamento que funciona básicamente con el acuerdo de tres bloques (Cambiemos, Frente Renovador y Frente Justicialista) y excluye la voluntad del bloque opositor más numeroso de la Cámara y de otros muchos, que se enteran que se está discutiendo un texto que no conocen. Muy lejos de la “República” que tanto pregonan.

Nota publicada en Tiempo Argentino el 20/11/2016

 

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