Oferta a buitres

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El Destape Web | Opinión
Por Calor Heller
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El gobierno argentino presentó a los buitres una propuesta que avanza sobre descuentos a los usurarios intereses que pretenden cobrar los bonistas. Hay dos condiciones para que se efectivice: que la apruebe el Congreso argentino y que Griesa levante las medidas cautelares que impiden que se pague a los bonistas que entraron al canje y que llevaron al denominado “default” por parte de los mercados.

Para los que no entraron a las pari passu, es decir, las normas dictadas por Griesa, se prevé un reconocimiento del 100% del capital original más un 50% en concepto de intereses. Es sin duda una oferta atractiva, en especial para una porción menor de los bonistas italianos (el 95% ingresó a los canjes), que están agrupados en la American Task Force Argentina y que ya aceptaron.

Para los que entraron en las pari passu hay dos ofertas. A los que tienen sentencias monetarias se les descuenta un 30% del elevado monto total reconocido. A aquellos que no tienen sentencias monetarias se les reconocen los valores devengados de los títulos (con el gravoso cálculo pari passu) menos un 30%. Estos dos segmentos tienen la posibilidad de obtener un descuento de sólo el 27,5% si firman los acuerdos preliminares antes del 19 de febrero. La oferta sería al contado, y los dólares se obtendrían por la colocación de nueva deuda. Habrá que esperar a qué plazos y a qué costo se coloca la misma, teniendo en cuenta la dificultad de financiamiento para los emergentes, como detalla la directora del FMI Christine Lagarde (ver subtítulo). El reloj del endeudamiento externo sigue avanzando.

Daniel Pollack se deshizo en elogios sobre la oferta argentina, pero, siendo el mediador oficial, no dio seguridad alguna (de hecho ignoró el tema), de la suspensión de las medidas cautelares que debe decidir Griesa y que es un requisito para que la propuesta se materialice. Esta actitud de Pollack muestra que media decididamente a favor de los buitres.

De todas formas, la resolución de este tema, de obtenerse las aprobaciones requeridas, será harto compleja, dado que nada impide que algún bonista pueda volver a reclamar.

Cabe repetir que las decisiones que se están tomando se refieren a sólo el 7% de los acreedores en default en 2001 (los que no decidieron entrar en los canjes 2005 y 2010). Llama la atención que en la mayoría de los comentarios los exitosos canjes 2005 y 2010 ni siquiera aparecen como antecedente. A decir por sus expresiones, muchos funcionarios los olvidan, ponen el acento en la falta de solución para los buitres, y hacen cuentas de todo lo que se tiene que gastar por no haber acordado antes. En verdad no se podía por la cláusula de los contratos originales que venció en diciembre de 2014 e impedía mejorar la oferta por sobre la ofrecida a los que entraron a los canjes 2005 y 2010. Si estos fondos hubieran entrado al canje se hubiera gastado mucho menos, pero gracias a Thomas Griesa estarán obteniendo unas suculentas ganancias. Las cartas están echadas, pero este canje 2016 resulta una propuesta muy distinta a la significativa reducción del capital que se logró en los canjes 2005 y 2010 y que generó una fuerte quita en la deuda externa argentina.

Lagarde en campaña

El jueves pasado, Christine Lagarde reconoció: “las políticas macroeconómicas que actualmente son identificadas por el nuevo equipo y las nuevas autoridades en la Argentina son alentadoras y esperamos que estabilicen la economía argentina”. También consideró “alentador” que el gobierno negocie con los bonistas en Nueva York para así poder acceder al financiamiento internacional. Sin embargo, urgió a reforzar la red de seguridad financiera global, que consideró inadecuada para hacer frente a futuras crisis y muy fragmentada, y sostuvo que “debe estar disponible para todos”.

La red de seguridad a la que se refiere Lagarde son las intervenciones de los Bancos Centrales de EEUU, UE y Japón para inyectar divisas en la economía, algo que no pueden hacer los países en desarrollo. Si bien pueden emitir en moneda nacional, de poco les sirve, pues sus deudas (y las de las empresas privadas) están nominadas principalmente en divisas. La directora gerente del FMI también advirtió sobre el “agudo” deterioro de las economías emergentes y presentó datos alarmantes: los países emergentes registraron en 2015 salidas de capitales netas por U$S 531.000 millones, mientras que en 2014 hubo una entrada neta de U$S 48.000. Con estos razonamientos, Lagarde no debería apoyar el endeudamiento en divisas que encara el gobierno de Macri y que además torna dudosa la idea de la lluvia de inversiones. Pero las afinidades ideológicas la superan.

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Defender las paritarias libres

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El Destape Web | Opinión
Por Carlos Heller

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Las políticas del equipo macrista para reducir la inflación no terminan de encontrar una veta eficiente. Esa veta resulta mucho más difícil de ubicar si los funcionarios “descubren” que el kilo de asado vale $140 en el súper y entonces deciden utilizar la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), que actúa dentro de las reglas del mercado. Volvemos a recordar que está vigente la Ley de Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo de 2014, mucho más potente que la CNDC para enfrentar abusos en los precios.

El denominado “tarifazo eléctrico”, que impactará sobre la inflación, es incluso criticado por los diarios que comulgan con el gobierno. Una nota en La Nación (03.02.16) detalla que según Walter Agosto, del Cippec, el aumento en la tarifa de luz es un “golpe”. El economista afirmó que si bien las tarifas estaban atrasadas, la quita de subsidios en términos de pesos será significativa para el asalariado: “Todo resta y nada suma”.

También se mencionan los comentarios de Carlos Rodríguez, presidente del ortodoxo CEMA, quien indicó que “justamente ése es el dilema que enfrentan los gremios: precios nuevos, tarifas nuevas y sueldos viejos”. Para Rodríguez, el Gobierno enfrenta una puja distributiva de “sensibilidad extrema”, pues “las subas en las tarifas serán duras para aquellas familias con un sueldo promedio de 15.000 pesos”.

Los aumentos de precios no ceden, y el incremento tarifario los impulsará aún más. Según el Estudio Bein, los precios minoristas subieron un 3,8% en diciembre y 2,8% en enero, mientras que los precios de los alimentos subieron 5,2% y 2,9%, respectivamente. De modo llamativo, Standard & Poors acaba de aumentar un punto la calificación de la deuda soberana argentina en pesos, ilusionada por las políticas aplicadas por el gobierno. Sin embargo, pronostica una inflación del 35% en el 2016 y una variación del 0% del PBI. Una verdadera estanflación (un proceso inflacionario con estancamiento o recesión).

En este contexto, los acuerdos paritarios tienen una gran importancia. De allí que preocupan las noticias de la reunión secreta de Mauricio Macri con Hugo Moyano para acordar techo a las paritarias. Como moneda de cambio, el gobierno ofrecería modificaciones al Impuesto a las Ganancias (que afecta sólo al 10% de los trabajadores registrados), generalización de las asignaciones familiares (son móviles según la Ley 27.160 de julio de 2015) y el acceso a fondos para las obras sociales. Si las paritarias tienen techo, los que pierden son los trabajadores y las PyMEs que atienden sus consumos.

Para sostener ideológicamente los topes, Julián de Diego (El Cronista, 02.02.16) comentó que “cualquier forma de anomalía que pueda darse que se traduzca en un salariazo para equiparar las pérdidas, provocará un nuevo efecto inflacionario y un nuevo retroceso en el camino del crecimiento y del desarrollo”. Para De Diego, todo el peso del “combate a la inflación” debe caer en los trabajadores.

Si recuperar el poder de compra perdido es “salariazo”, nubes negras se ciernen sobre las paritarias. Pareciera que el clima sólo aclarará si los propios trabajadores toman el tema en sus manos.

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Heller sostuvo que el gobierno nacional está quitándole recursos “a los que menos tienen”

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“El gobierno elimina ingresos cuando quita y baja retenciones, aumenta los gastos financieros, dice que va a modificar el Impuesto a las Ganancias o que lo va a eliminar, y al mismo tiempo dice que va a bajar el déficit fiscal. Para lograr ese objetivo tiene que ajustar”, sostuvo Carlos Heller (diputado nacional del Partido Solidario) esta mañana en diálogo radial con Luisa Valmaggia.

“Es que de algún lado tienen que salir los recursos que se están dejando de percibir o los fondos para suplir los otros gastos que se están generando”, manifestó el legislador y añadió: “esto explica por qué despide trabajadores del Estado, por qué elimina los subsidios a las tarifas eléctricas, al gas y seguramente en poco tiempo al transporte”.

En la entrevista emitida por Radio Cooperativa, el legislador dijo además que “el gobierno está implementando una transferencia de recursos «al revés».” “Normalmente las políticas impositivas tienden a generar recursos aportados por los que más tienen para aliviarles la vida a los que menos tienen. Eso es lo que se llama redistribuir positivamente el ingreso. Pero hay otra redistribución, la negativa, que es sacarles a los que menos tienen, haciendo que el salario pierda valor, aumentando el precio de las cosas que consumen, y mejorándole la situación a los que más tienen. Eso es lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri”, explicó Heller.

Heller: “No era «campaña del miedo», era un anticipo de lo que están haciendo”

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“Lo que están haciendo es lo que anunciaron, más lo que podíamos suponer que iban a hacer. Cuando durante la campaña denunciamos lo que iba a pasar, nos acusaron de hacer una «campaña del miedo». No era «campaña del miedo», era un anticipo de lo que están haciendo”, sostuvo esta mañana el diputado nacional Carlos Heller (Partido Solidario) al ser consultado por las primeras medidas implementadas por el gobierno de Mauricio Macri.

“Ideológicamente el modelo económico de Macri es muy parecido al que se implementó en los noventa y durante la gestión de Martínez de Hoz. Los escenarios no son iguales, la situación del país no es la misma, pero desde el punto de vista de los ejes ideológicos está claro que es el mismo modelo”, expresó Heller en diálogo con Radio Universidad de Rosario.

“Cuando el Presidente decide que no le duele la costilla para ir a Davos pero que le duele la costilla para ir a la reunión de la CELAC, está claro que establece una prioridad. Los gestos no son casuales. Cuando la Argentina pasa de tener una fuerte alianza con los BRICS a decir que hay que reinsertarse en el mundo y lo primero que hace es tratar de componer la relación con el FMI y con Davos está definiendo en qué mundo quiere estar”, dijo Heller y en ese mismo sentido agregó: “Cuando la canciller dice «el ALCA no es una mala palabra» o que vamos a acercarnos a la Alianza del Pacífico está apuntando a definir un modelo de país”.

Para el referente nacional del movimiento cooperativo, el nuevo gobierno cuenta con “un gran apoyo mediático” que le permite instalar una separación entre “lo que serían sus objetivos y los caminos para llegar a esos objetivos”. “Cuando el Presidente de la Nación dice que sus objetivos son crear empleo y llegar a pobreza cero, combatir el narcotráfico y terminar con la conflictividad social, ¿quién podría estar en contra teóricamente de esas cosas? La clave no está en los qué sino en los cómo –explicó Heller-. Parece complicado llegar a pobreza cero cuando lo primero que hace es generar despidos y plantear que los aumentos salariales tienen que ser menores que la variación de los precios, o cuando amenaza con abrir las importaciones como ya se hizo durante los noventa y durante la dictadura”.

El diputado también manifestó que devaluación y tope a las paritarias son dos ejes de un mismo proyecto: “Lo que hay que entender, y esa es la clave, es que la devaluación y el tope a las paritarias forman parte de un mismo paquete de medidas. Las devaluaciones carecen de sentido si no logran modificar los precios relativos internos. ¿Qué quiero decir con esto? Que si el gobierno devalúa la moneda, los precios de las mercancías suben el mismo porcentaje que se devaluó y los salarios recuperan ese porcentaje, desde la perspectiva del macrismo habría que devaluar de vuelta porque estaríamos en el punto de partida”. “Siempre desde la visión del actual gobierno, para que la devaluación sea «exitosa» tiene que producir un desfasaje en el precio del trabajo”, puntualizó Heller durante la entrevista que le realizó el periodista rosarino José “Coco” López.

En ese mismo marco, el legislador del Partido Solidario inscribió el viaje del Presidente al Foro Económico Mundial: “El gobierno argentino fue a Davos. ¿Qué piden allí los CEOs de las corporaciones? Salarios en dólares más bajos, menos impuestos y libertad para llevarse las utilidades sin restricciones. Los inversores van a venir si tienen asegurada la desregulación laboral, es decir: facilidad para despedir, menores costos por despidos, menores salarios reales y desregulación en todos los otros aspectos que bajen los costos laborales indirectos”, precisó.

Finalmente, consultado sobre los cambios que la nueva gestión va a implementar en el Plan PRO.CRE.AR, Heller opinó que “no hay ningún plan de vivienda social que pueda funcionar con las tasas del mercado”. “¿Por qué era exitoso el PROCREAR? Porque el PROCREAR tenía una tasa fuertemente subsidiada y además un rasgo inversamente proporcional al ingreso: la tasa era decreciente y el plazo era más largo para los que ganaban menos; tenía un principio de justicia distributiva y por eso tuvo éxito en un segmento que de otra manera no puede acceder a la vivienda”, explicó el legislador por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La suba de precios erosiona los salarios

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Tiempo Argentino | Opinión

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La inflación es uno de los temas que más parece preocupar a los funcionarios del gobierno nacional, quienes han utilizado diversas técnicas para enfrentarla, desde la ortodoxa reducción de la base monetaria, pasando por la (desoída) exhortación a los empresarios para que bajen los precios, la amenaza de importación de productos cuyos precios han subido significativamente en el mercado local, así como medidas propias de las estrategias de los consumidores, como boicotear la compra de mercancías.
El panorama se complica a partir de los fuertes aumentos de las tarifas de energía eléctrica que se producirán en febrero, cercanos al 500% según informó el ministro de Energía, y que podrían volver a incrementarse en septiembre.
Esta avanzada de la inflación castiga especialmente a los trabajadores, dado que los precios de los alimentos han aumentado en el bimestre noviembre-diciembre un 14,2% según el índice de San Luis y un 6,9% para el índice de CABA, los referentes sugeridos por el Indec mientras dure la ausencia de su propio indicador. En tanto, las paritarias casi no han comenzado y aún no se conocen las verdaderas implicancias del “consejo” de Mauricio Macri a los gremios: “este es un momento donde hay que poner el hombro”.
La carne vacuna es una de las mercancías que más aumentó, y si bien luego se produjo una parcial baja en el precio de la hacienda, esta no fue recogida por los precios al consumo. Sobre la cuestión, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, dijo que “algunos representantes se hacen los distraídos ante la baja del precio y siguen atribuyendo el aumento a los proveedores”, así como instó al consumidor a tomar conciencia “y si se tiene que abstener de consumir lo haga” (Télam 27.01.16). Es una medida de dudoso efecto sobre los precios pero que podría repercutir negativamente en el nivel de actividad del sector. Según la agencia oficial, Buryaile sostuvo que lo que funciona son “esquemas de acuerdos de precios con supermercados o incorporar más productos a Precios Cuidados, si hace falta”. Proposición llamativa dado que, precisamente, la carne fue uno de los productos excluidos en la nueva versión de ese programa. El ministro también advirtió sobre la posibilidad de importar carne si el precio no baja en las góndolas, una medida que ha demostrado ser ineficiente cada vez que se ha instrumentado.
Sobre este tema, el presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, expresó: “así como cuando sube la hacienda en pie lo reflejan en el mostrador, que cuando baja sean decentes y bajen el precio al comprador” (La Nación 28.01.16). Para Etchevehere, si la hacienda en pie sube, no importa el porqué, es decente que aumenten los precios a los consumidores, aunque estos se perjudiquen.
El precio de la carne ha sido uno de los temas de la semana, y ha desatado un sinfín de recomendaciones y excusas. Una cuestión que podría haberse resuelto más fácilmente si el Ministerio de Producción no hubiese derogado la obligación a cargo de las empresas productoras de insumos y bienes finales, así como de sus distribuidoras y/o comercializadoras, de informar mensualmente los precios vigentes de todos sus productos. Todavía está vigente la Ley 26.991 de Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo, aunque difícilmente este gobierno la aplique.
El tema de los precios también estuvo presente en la reunión del jefe de Gabinete y los ministros de Hacienda y Finanzas y de Producción con los representantes de la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Según revela Clarín (28.01.16), cuyo CEO estuvo presente en dicha reunión, los ministros exhortaron a los miembros de AEA a que “colaboren en la lucha contra el alza de los precios”. Esta solicitud indica, implícitamente, que los funcionarios están reconociendo un sistema de puja distributiva en la formación de precios y de allí el pedido a los “empresarios más fuertes”, como tituló el matutino. Coherentes con su postura, los empresarios le contestaron que los precios suben por la “fenomenal emisión monetaria que llevó a cabo la gestión de Cristina”, exculpándose de cualquier responsabilidad en los aumentos de precios y obviando el impacto de la devaluación sobre los mismos.

El Davos argentino

Las ideas que predominan en el foro internacional de Davos, donde se dan cita las megacorporaciones, pueden encontrarse en el documento constitutivo de AEA.
Para los integrantes de AEA, “es fundamental preservar el sistema de libertad de precios, en un marco competitivo, ya que estos establecen los incentivos”. Cómo lograr un marco competitivo cuando la presencia de estos grandes grupos económicos genera ratios de concentración extrema en importantes sectores productivos de nuestro país, es algo que no se detienen a explicar.
Otra definición: “el derecho de propiedad de las empresas sobre su patrimonio y sus ganancias es fundamental para el desarrollo del país”. Es decir, las ganancias son intocables.
Por último, denostan la injerencia del Estado en las decisiones de las empresas (políticas regulatorias) argumentando que “el ámbito propio de las empresas privadas debe ser respetado. En una sociedad capitalista moderna es crucial distinguir el rol del Estado del rol de las empresas, manteniendo ambos claramente diferenciados. El Estado (sólo) debe establecer reglas de juego claras y hacer cumplir las leyes”. No parece ser el caso de la actual gestión macrista, dado que muchos de los ex CEO de las empresas agrupadas en AEA están en el gobierno. La reciente reunión en la Casa Rosada no puede evitar el parecido (salvo por la magnitud del evento) con la cumbre de Davos, en la cual los distintos gobiernos van a escuchar las propuestas de las megacorporaciones internacionales.

Claman por un shock
A las expresiones de algunos empresarios domésticos que piden una mayor devaluación (no enamorarse de un dólar bajo, según Cristiano Rattazzi) se han sumado otras opiniones de analistas internacionales. En un artículo del portal financiero Bloomberg Business, Charlie Devereux marca que el enfoque económico “precavido” del nuevo gobierno “causa preocupación entre muchos de los mismos analistas e inversores que elogiaron sus anteriores movimientos”. Se citan los comentarios de varios gerentes de importantes fondos de inversión, clamando por terapias de shock en “un país en donde las protestas y huelgas son frecuentes”. Resulta especialmente llamativa la observación de Mauro Roca, economista senior en Goldman Sachs & Co. en Nueva York, quien además de abogar por el shock comenta que “el interés y apetito por Argentina dependerá de los avances en las reformas, y la credibilidad será crucial” y advierte: “ese apetito no es ilimitado”. Si bien en la jerga financiera se menciona habitualmente el “apetito por el riesgo”, leer que hay “apetito por Argentina” por parte de los inversores resulta, al menos, perturbador.
Ante este panorama, Daniel Fernández Canedo sostiene en Clarín (28.01.16): “mientras ahora los capitales salen de los países vecinos, están entrando a la Argentina en la convicción de que es un país con baja deuda y que pagará”. Una reciente información indica que sólo durante enero el flujo neto de capitales fue negativo por U$S 3600 millones desde los países emergentes. ¿Cuáles serán los atractivos que deberá dar el gobierno a los capitales para que ingresen a nuestro país? Esperemos que no sea el ajuste con terapia de shock –como vienen proponiendo los grandes fondos de inversión extranjeros– y la erosión abrupta del valor del salario real. «

Nota Publicada en Tiempo Argentino, Domingo 31 de Enero de 2016.

 

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