Mandatario y a la vez empresario

Comentá »

Tiempo Argentino | Opinión

correo-macri

“Ya se los dije: si quieren magos, vayan a ver a (David) Copperfield”. La frase provino de Mauricio Macri en la conferencia de prensa del pasado jueves. Sin embargo, habría que ser mago (o tener el consentimiento de la otra parte) para cumplir con la orden que dio el Presidente a su ministro Aguad en la citada reunión: que “volvamos a fojas cero” con el acuerdo ya firmado en junio de 2016 entre el Gobierno y el Correo Argentino.

Un tema principal del caso del Correo Argentino es la actitud del grupo empresario familiar que integra el Presidente de la República. Suponiendo que los resquicios legales avalaran lo actuado (no es así en la realidad) hay una cuestión ética, un aprovechamiento a favor del grupo y en desmedro de los intereses del Estado. Cabe recordar que en los noventa, la familia Macri se hizo cargo del Correo con Mauricio Macri como presidente del grupo. La empresa ofreció un canon altísimo, muy por encima de los otros oferentes, lo que le permitió ganar la licitación. No obstante, no pagaron el canon, despidieron trabajadores y mandaron al Correo virtualmente a la quiebra.

En ese contexto se produjo luego la reestatización, que podríamos considerar ineludible, como la mayoría de las re-estatizaciones que fue haciendo el kirchnerismo, de empresas impregnadas de corrupción, que destrozaron el patrimonio público y deterioraron las prestaciones de los servicios, a pesar de las altísimas tarifas en dólares que cobraron: el Estado se hizo cargo de varias para cortar de raíz con esa lógica.

Otro tema trascendente es la existencia de una demanda del propio grupo Macri contra el Estado por $ 2365 millones, un tema que no resuelve el acuerdo firmado en junio pasado. Se pactó recibir de parte del Correo Argentino $ 296 millones en 15 cuotas anuales a un interés bajísimo, mientras pende una espada de Damocles sobre las arcas públicas proveniente de la misma empresa.

El tema de colusión de intereses también apareció en la conferencia de Macri de este jueves, pues para volver a “fojas cero” sería necesario el acuerdo del gobierno y del Grupo Macri, con lo cual, por más que lo quiera evitar, aparece claramente la falta de separación entre el mandatario y el empresario que habita dentro suyo. Para intentar desvincularse de esta doble pertenencia, el Presidente mencionó la constitución del fideicomiso ciego de sus bienes. Dicho fidecomiso se constituyó en abril de 2016: un mes después dijo que repatriaría los U$S 18 millones que tenía en Bahamas, planteando dudas sobre le ceguera del mismo.

La decisión de la Coalición Cívica y su principal referente, Elisa Carrió, de culpar al “patrimonialismo corrupto K”, además de intentar desprestigiar las re-estatizaciones, indica en forma inapelable que no encontraron un solo argumento para defender el acuerdo firmado con el Correo Argentino. Una débil respuesta sobre un tema candente de conflicto de intereses, que no parece compensada con su ofuscada oposición a la modificación de la fórmula de movilidad de las jubilaciones y pensiones, otro de los temas en los que Macri debió volver atrás.

El problema es la recesión

La modificación del cálculo de la movilidad jubilatoria no deja de ser un tecnicismo, pero con un significado político muy concreto: se busca la mejora de las cuentas públicas a costa de menores ingresos para los jubilados y pensionados. Va en la misma dirección de lo propuesto por el FMI en su revisión del artículo IV en octubre de 2016, aunque el organismo planteó una reducción mayor en las prestaciones jubilatorias. Además, propuso extender la edad jubilatoria de las mujeres a 65 años, e ir reduciendo la jubilación mínima (que hoy llega al 75% del salario mínimo) para llevarla al 45%. Esto significaría una reducción brutal de la capacidad adquisitiva de los jubilados y pensionados. Pero es un dato por demás llamativo: el FMI reconoce que en el anterior gobierno la jubilación mínima se aproximó al 75% del salario mínimo, muy cerca del 82% que está en las aspiraciones de la sociedad.

No obstante, esta discusión desplaza el verdadero problema de la movilidad jubilatoria. La fórmula funcionó eficazmente durante todos estos años para incrementar el poder adquisitivo de los haberes jubilatorios en un contexto de crecimiento de la economía, del empleo y de los salarios reales. La fórmula recoge por partes iguales el aumento de los ingresos fiscales destinados a la Anses y el incremento en los salarios, con un tope que no puede superar el 3% del aumento en los ingresos totales de la Anses, de forma tal de no desfinanciar al sistema. Desde la aplicación de la movilidad previsional en marzo de 2009, hasta diciembre de 2015, las jubilaciones superaron en un 22% a la inflación medida según el promedio de provincias, y le ganaron en todos los años a excepción del 2014. Pero en 2016, según Cifra-CTA, aumentaron un 9% menos que la inflación, es decir, perdieron poder de compra. La recesión, la baja en la recaudación tributaria y en los salarios reales, así como la mayor desocupación, debilitan la movilidad jubilatoria. Éste es el principal tema.

Correo y movilidad jubilatoria no fueron los únicos temas con los que tuvo que lidiar el Gobierno. El miércoles, la Cámara de Diputados aprobó en extraordinarias el proyecto sobre ART proveniente del Senado. Si bien esta aprobación es un gran paso hacia la flexibilización laboral, es un “éxito” a medias para el Gobierno. Primero porque debió dar marcha atrás con el decreto que modificaba el sistema de ART y acudir al Parlamento. Segundo, porque la aprobación se obtuvo con el voto afirmativo de sólo 88 legisladores, lo que muestra las crecientes dificultades que tiene para conseguir apoyos del “opo-oficialismo”, que se expresan en el voto dividido de los diputados de los bloques que habitualmente han acompañado las propuestas del oficialismo.

Mientras tanto, quedaron relegados de la primera plana temas importantes, como los aumentos tarifarios y de los distintos servicios regulados por el Estado. Las subas en los peajes, que en el caso de los camiones llegan al 300%, necesariamente se trasladarán al precio de los productos. El Ministerio de Energía convocó a una nueva audiencia para incrementar las tarifas del gas a partir de abril con el objeto de incorporar el aumento del precio internacional de los combustibles. La rentabilidad empresaria intacta, mientras el bolsillo de los consumidores soporta todo el esfuerzo. Otro estímulo para la inflación.

En este punto, no puede pasarse por alto la mención de Macri, que dijo esperar una inflación para fin de año “por debajo del 20%”, superando la meta máxima del 17% sostenida por el BCRA. Con los agudos incrementos en los precios regulados y en los costos, todo hace pensar que la inflación superará esa aspiración del Presidente.

Con la atención en el extranjero

Durante la semana, todo el gobierno y los grandes medios parecieron estar pendientes de la charla de 5 minutos que Macri mantuvo con el presidente de los Estados Unidos. Sobre la misma, el gobierno estadounidense subrayó “el papel de liderazgo que Mauricio Macri puede jugar en la región”. Si a esto le sumamos que se conoció que hablaron de Venezuela, queda una gran preocupación por los resultados que la charla pueda tener en el complejo panorama latinoamericano. Es muy probable que Trump avale el interés de Macri por ser la punta de lanza contra el gobierno venezolano. Otro indicio de los eventuales intereses comunes que poseen ambos mandatarios.

Nota publicada en Tiempo Argentino el 19/02/2017

Heller: “No hay errores. Este gobierno avanza todo lo que puede, y cuando no puede, recula, retoma envión y viene de vuelta”

Comentá »

El legislador sostuvo que el Gobierno “no se detiene en el objetivo que tiene de llevar adelante el ajuste”

“El Gobierno no tenía otra alternativa que expresar su voluntad de dar marcha atrás porque era insostenible esto”, sostuvo hoy el diputado nacional Carlos Heller (Partido Solidario) al referirse a la conferencia de prensa en la que el Presidente Macri planteó volver a “foja cero” el acuerdo entre el gobierno y el Correo Argentino y desandar la rebaja en el cálculo de la movilidad jubilatoria.

Heller se mostró cauteloso –e irónico- respecto de la posibilidad real de echar atrás el acuerdo con el Correo: “Acá hay una negociación de dos partes. ¿Puede el gobierno dar marcha atrás sin que el Correo esté de acuerdo? Salvo que la representación de ambas partes haya estado ayer en la conferencia de prensa representada en la misma persona…”, manifestó.

El legislador fue además muy crítico de la pretensión del primer mandatario de presentarse como una persona “falible”. “No hubo error –resaltó Heller-. Acá hay una política de ajuste, la reacción fue contundente y el gobierno decidió dar marcha atrás. Nos lo quieren presentar como un gobierno que escucha y dialoga, pero en realidad este gobierno avanza todo lo que puede, y cuando no puede, recula, retoma envión y viene de vuelta”.

En esa misma línea, Heller señaló que la baja en el porcentaje de actualización de las jubilaciones “tiene que ver con las recomendaciones del FMI” y recomendó estar alertas “ya que el organismo internacional también sugirió al gobierno argentino reducir progresivamente la relación entre jubilación mínima y sueldo promedio, de modo que cada vez sea mayor la brecha entre ambos y más bajas las jubilaciones, y un aumento gradual de la edad jubilatoria de las mujeres de 60 a 65 años en los próximos 10 años”.

“No hay errores –insistió Heller-. La estrategia del macrismo es «pasa o no pasa». Los objetivos los tiene claros y si no, veamos los anuncios de aumentos de servicios públicos y quita de subsidios previstos para este año. No se detienen en el objetivo que tienen de llevar adelante el ajuste”.

Heller: “Estamos frente a un gobierno de empresarios que utilizan todo su poder para seguir enriqueciéndose a costa del Estado”

Comentá »

CORREO ARGENTINO

correo-argentino

“Más allá de los términos concursales, estamos hablando de una empresa de la familia del Presidente de la República. Es un caso que excede una simple negociación entre un grupo económico y el Estado Nacional”, sostuvo esta mañana el diputado nacional Carlos Heller (Partido Solidario) al opinar sobre el acuerdo del Gobierno con el Grupo Macri, que implica la condonación de más del 98% de la deuda que el holding de la familia del Presidente tiene con el Estado por el Correo Argentino.

“Estamos frente a un gobierno en manos de empresarios que utilizan todo su poder para seguir acumulando beneficios y enriqueciéndose a costa del Estado”, agregó el Presidente del Partido Solidario (PSol).

“Esta negociación del Correo tiene que ver con la privatización que llevó adelante el menemismo, que ganó el Grupo Macri ofreciendo –porque pagar no pagó nunca- un canon muy por encima de lo que ofrecían los demás”, recordó Heller y rememoró también que la del Correo Argentino “fue la primera reestatización del gobierno de Néstor Kirchner allí por el 2003, porque la situación de la empresa era escandalosa, habían despedido a muchísima gente y el Correo estaba en una situación ruinosa”.

“Ahora aparece este grotesco de querer pagar al valor nominal la deuda que el grupo tiene con el Estado, prorrateándola de aquí hasta el 2033”, añadió el legislador.

Para Heller, el del Correo “no es un caso aislado”. “Este grupo es el mismo que el de las cloacas de Morón, es el mismo que el de los automóviles de contrabando, es el mismo del tema ITRON, de los Panamá Papers, de las innumerables cuentas en paraísos fiscales, de la estatización de la deuda privada dispuesta por Cavallo, y es el mismo –más allá de las fachadas- que hoy sigue ganando licitaciones de las obras más importantes del Estado”. “Estamos ante un tema de fondo, que excede el tema de un empresario que tiene un conflicto de intereses con el Estado Nacional. Es un grupo familiar, que integra el propio Presidente de la Nación, que ya acumula una importante cantidad de actos gravísimos reñidos con la ética”, finalizó diciendo el diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

No se vislumbran brotes verdes

Comentá »

Tiempo Argentino | Opinión

Por Carlos Heller

tierra-reseca

Pérdida del poder adquisitivo del salario, reducción del consumo, ingreso desmedido de importaciones y aumentos de costos, son los ítems que configuran una espiral de caída de la producción e incremento de los despidos. Con esta dinámica será muy difícil que algo florezca.

El sector de la construcción vuelve a desencantar a aquellos que buscan los retoños. El índice Construya arroja una caída desestacionalizada del 9,1% para enero, borrando el efecto positivo de diciembre (+6,3%). En todo 2016 mostró una reducción del 15,1 por ciento.

En el acumulado de 2016 que recoge el Estimador Mensual Industrial (EMI), todos los bloques evidenciaron mermas en la producción. Tampoco es posible observar una recuperación en diciembre, como sostienen algunos funcionarios y analistas. El EMI marcó para ese mes (comparado con igual período del año anterior) solo cuatro bloques con aumentos, entre los que se destacan el alimenticio (1,9%) y el automotor (31,4%), este último con condiciones excepcionales en dicho mes. Las caídas productivas abundan y son pronunciadas, destacándose la industria textil con una merma en diciembre del 45,7% para los hilados de algodón y del 23,3% para los tejidos, además de una caída del 34,8% para las fibras sintéticas y artificiales.

Reforzando estos datos, en la semana se conocieron las estadísticas de utilización de la capacidad instalada en la industria para todo 2016 (64,5%), el valor más bajo desde 2002, es decir, la mayor capacidad ociosa en 14 años, evidenciando una verdadera crisis. La “herencia recibida” había dejado en 2014 (año de amesetamiento económico) un nivel de capacidad instalada del 70,8%, mientras que el último dato conocido para 2015, el del mes de septiembre, llegó al 73,6% (el nuevo Indec no publicó los datos del último trimestre de 2015).

Si medimos la utilización de capacidad instalada en diciembre de 2016, arrojó el 63,6%, un nivel más bajo aún que el promedio, indicando un deterioro en el último mes del año, con una merma significativa para el sector textil hasta el 48,9% (luego de promediar el 76% en 2014).

En el caso del sector textil, a la retracción del consumo se sumó la importación de ropa de tejido de punto y de tejido plano, que aumentaron el 91% y el 60% interanual el mes pasado respectivamente, explicando los malos datos productivos del sector.

El salario mínimo perdió en 2016 el 29% de capacidad de compra de la canasta básica de alimentos, según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El informe detalla que mientras que en 2015 con el salario mínimo se podían adquirir 7,6 canastas de alimentos, en 2016 la cifra descendió a 4,4 cestas.

El consumo también recibió el impacto del menor poder de compra. La venta de alimentos, bebidas y productos de higiene y tocador en los hipermercados, supermercados, almacenes y autoservicios cayó 4,7% en 2016 según un informe de la consultora CCR.

Para Kantar Worldpanel, la caída en el consumo fue del 4% para todo el 2016, pero de un 6% en el último trimestre del año, indicando un empeoramiento, y echando por tierra las predicciones de recuperación que se intentan instalar desde el gobierno. Para el director comercial de Kantar, “el año terminó con un fuerte ajuste en los hábitos de compra del hogar: en el primer semestre (los consumidores) resignaron marcas de todos los sectores de consumo y buscaron canales más económicos; en el segundo, además, achicaron el tamaño de compra por primera vez en 12 años”.

Estos datos, que evidencian los resultados de una profunda recesión, tienen un efecto concreto sobre el trabajo. En el primer mes del año la destrucción de puestos de trabajo y suspensiones alcanzó a 3617 personas, concentrados en el sector industrial que fue responsable del 70% de esta merma. Según datos del CEPA, el total de desempleados ascendió a 241.774 desde que asumió el gobierno de Mauricio Macri. Los despidos totales del sector privado acumulan 131.072 puestos y las suspensiones suman 39.739 trabajadores.

En definitiva, un suceso lleva al otro y se retroalimentan, dado que no hay políticas específicas para regular y estimular la economía sino todo lo contrario: así, el menor poder de compra de los salarios afecta el consumo, este a la producción, y por esta vía se destruyen puestos de trabajo. Un círculo vicioso que es fortalecido por la importación indiscriminada de productos.

En este aspecto, el índice de precios del Indec para enero de 2017 marcó un aumento del 1,3% (muy por debajo de las estimaciones privadas de consultoras y gremios). Resulta preocupante, puesto que aparece como un efecto derivado de la recesión imperante. De hecho, el rubro de indumentaria indicó una baja del 2,2%, y más allá del adelantamiento de las ofertas, no podría descartarse que esta baja de precios esté vinculada con la fuerte importación de productos desde países con salarios de hambre. Una muestra de lo que significa la “competitividad” con total apertura comercial.

Más allá de algunos matices, es la misma evolución que se observa en Brasil. De hecho, en 2016 esa economía se habría encogido un 3,5%, sumándose al 3,8% de 2015, un encadenamiento no visto desde la década de 1930. El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, se mostró entusiasmado con su –magra— proyección de suba de 1% para 2017, el doble de la esperada por los mercados. No es para menos: la inflación de enero mostró la menor tasa mensual desde 1979, lo que llevaría al gobierno del vecino país a cumplir con la meta este año. Pero no hay que perder de vista el desempleo, que llegó a un nuevo récord en 2016 (12%), el otro componente de la típica receta neoliberal.

Conflictos de intereses

Según la canciller Susana Malcorra, Macri busca una reunión con Donald Trump, presidente de Estados Unidos, “lo antes posible”. El encandilamiento con la política estadounidense sigue siendo una constante del gobierno macrista.

Mientras tanto, Trump ha tuiteado: “mi hija Ivanka ha recibido un trato tan injusto de Nordstrom… Terrible”. Es una crítica a la cadena Nordstrom por retirar de la venta en sus locales la marca de Ivanka Trump, supuestamente como reacción ante el boicot de sus clientes. Sin duda Trump cruzó una línea ética, y la sociedad norteamericana deberá lidiar con estos temas. Pero pareciera que sus procederes son acompañados en estas latitudes.

Dos noticias importantes hubo aquí en la semana. La justicia rechazó el amparo por el decreto de Macri sobre la inclusión de familiares de los funcionarios en el blanqueo de capitales, una norma que varios políticos indican como hecha a la medida de Franco Macri. El decreto vulnera la voluntad de los legisladores, muchos de los cuales votaron la ley a condición de que estuvieran exceptuados los familiares de funcionarios.

También en la semana se conoció el acuerdo firmado en junio pasado entre el gobierno y la empresa Correo Argentino, propiedad de la familia Macri. La fiscal Gabriela Boquín denunció que dicho acuerdo implica una quita del 98,82% sobre la deuda original. Funcionarios del gobierno sostuvieron que “no se le perdonó un mango, ni siguiera los intereses”. De la deuda original de 2001 por $ 296 millones (en ese entonces equivalente a la misma cantidad de dólares) el acuerdo propone pagar a partir de 2018 $ 296 millones en 15 años y con un interés del 6% anual. Las cifras son elocuentes y el conflicto de intereses es por demás evidente.

La resolución de estos temas define claramente la calidad institucional de la gestión Macri.

Nota publicada en Tiempo Argentino el 12/02/2017

Está en su naturaleza bajar salarios

Comentá »

paritarias_501420591

Tiempo Argentino | Opinión

Por Carlos Heller

El presidente Macri comentó el jueves: “el gobierno está dispuesto a pagar en términos de salario la inflación porque si no el déficit público va a ser peor”. En la misma tesitura, el secretario de Coordinación Interministerial, Mario Quintana, dijo el domingo pasado que el gobierno quiere que en las negociaciones paritarias de 2017 se “tome como referencia la inflación” del 17% que esperan las autoridades para este año, una meta de muy difícil cumplimiento.

Si se concretara esta visión, el espíritu de la discusión paritaria estaría vulnerado. Los acuerdos paritarios son una decisión libre entre las partes, en la que el Estado debería ser un mediador y no el que decide cuál va a ser el tope del aumento salarial. Pero desafortunadamente este enfoque no debe sorprendernos, porque está en la esencia de la política de este gobierno reducir el valor del salario real.

En verdad, las intenciones de colocar un tope a las paritarias son solo un elemento de un proyecto más amplio, que intenta reducir el costo laboral a través de la flexibilización, como también del decreto de las ART u otras medidas. Así se va perfilando el modelo de relación laboral que este gobierno quiere consolidar.

A tono con esta estrategia, el presidente acaba de comentar (en la inauguración de las primeras ocho viviendas para inundados en Santa Fe) que “hacen falta 20 años de crecimiento para sacar a todos los argentinos de la pobreza”. Macri contradice las promesas de campaña sobre la Pobreza Cero: pasó de sostener que un mandato no le iba a alcanzar para concretar este logro y que iba a necesitar dos, y ahora se descuelga con los 20 años.

No sólo hay una ruptura vergonzosa entre el compromiso preelectoral y la gestión. En esta última frase de Macri pueden identificarse varias intenciones: una de ellas es la de instalar nuevamente la desgastada teoría del derrame, porque aunque la Argentina creciera 50 años seguidos, si no se modifican las políticas de cómo se acumula y cómo se distribuye, la pobreza no se va a solucionar. Y en esa cuestión distributiva, las medidas de Macri generan una estrategia adversa a la reducción de la pobreza. El crecimiento es un factor necesario, porque si no crece la economía no hay qué distribuir, pero la experiencia del modelo neoliberal de los últimos 25/30 años es que todo lo que creció la economía –producto de la revolución científico-técnica y del aumento de la productividad– se tradujo en una mayor concentración de la riqueza.

No es sólo una característica de las estrategias macristas, sino de las políticas neoliberales. Es lo que ha pasado en el mundo entero, en las economías desarrolladas y en las en vías de desarrollo. Es lo que ya pasó en la Argentina de los noventa y en la dictadura y lo que está pasando ahora. Todas esas políticas derraman al revés, como si lloviera desde abajo hacia arriba.

Duro golpe al bolsillo

El fuerte aumento a las tarifas decidido por el gobierno nacional para los usuarios residenciales de Edenor y Edesur se trata de otro duro golpe al bolsillo de los ciudadanos. El desdoblamiento del aumento en febrero y marzo, al igual que los descuentos por menor consumo, son solo efímeros paliativos.

Juan José Aranguren dejó bien en claro que esta medida tiene por objeto que “se pueda recuperar en la tarifa el costo económico de la generación de energía”, a la vez que reconoció que con estos aumentos solo se cubre el 47% de dicho costo. Al ser consultado por el aumento previsto para noviembre, el ministro sostuvo que dependerá de muchas variables, entre ellas, la inflación y el tipo de cambio. Esta definición indica que el gobierno no sólo tiene en mente la dolarización de las tarifas eléctricas (como explícitamente se informó en las tarifas del gas) y la rentabilidad de las empresas energéticas, sino que seguramente analizará cuán profundamente podrá seguir reduciendo subsidios y aumentando las tarifas a partir de los resultados de las elecciones.

Si bien no se informaron las nuevas tarifas para los usuarios comerciales, se estima que rondarán el promedio de los aumentos a los usuarios residenciales, un costo que seguramente se trasladará a los precios de bienes y servicios. Cabe recordar que las tarifas eléctricas para los menores consumos comerciales sufrieron un aumento de cerca de 500% en febrero de 2016.

Los aumentos tarifarios tendrán un efecto negativo sobre el consumo y, por lo tanto, sobre la actividad económica del mercado interno, especialmente sobre las pymes que serán las que más sufran los incrementos de costos y la caída del consumo. De esta forma se recrea la espiral recesión-desocupación que implican las políticas neoliberales.

Esta espiral se alimenta de otras decisiones. Por ejemplo, la normativa denominada eufemísticamente “precios transparentes”, que no resulta eficaz para bajar los precios, como se sostuvo originalmente desde la Secretaría de Comercio. Seguramente encarecerá el financiamiento al consumo, dada la desaparición de las cuotas sin interés, lo que además alimenta la posibilidad del financiamiento de los consumos con tasas de interés que suelen ser muy altas.

La medida acaba de implementarse, y habrá que esperar a ver cómo evolucionan las condiciones de venta para tener una evaluación más precisa. Pero lo que está demostrado es que este tipo de políticas no inciden en los niveles de precios, puesto que no modifican la esencia de los impulsos inflacionarios. Estos son producidos por el mecanismo de puja distributiva, que en este caso se entiende como el interés de los grandes empresarios por incrementar sus márgenes de ganancias, como se ha observado en todos los procesos inflacionarios que vivió nuestro país.

Si bien los funcionarios del gobierno no reconocen esta puja distributiva y se concentran en una utilización difusa de conceptos como “competitividad” o “productividad”, la realidad los impacta irremediablemente: el ministro Jorge Triaca acaba de comentar que “se ha perdido la confianza en algunos sectores empresarios”, debido a los incumplimientos de los pactos, principalmente el de no despido.

Más allá de la insistencia en los brotes verdes, o en la reanimación del consumo por parte de los funcionarios gubernamentales y algunos analistas del establishment, los despidos están pegando fuerte en los trabajadores. Estas cesantías, junto con las pretendidas limitaciones a los incrementos salariales, han presionado a una hasta ahora “comprensiva” CGT a intentar generar alguna diferenciación con el gobierno.

De esta forma, la CGT acaba de convocar a un paro general (aún sin fecha) y a una movilización para el 7 de marzo al Ministerio de Producción, una cartera en donde no se toman las decisiones principales de la economía. Varios gremios ya se están alistando para endurecer las medidas anunciadas, porque el descontento es cada vez mayor y la situación social cada vez más apremiante.

La combinación de los aumentos en los servicios regulados, junto con el techo a las paritarias del 17 al 18% que intenta imponer el gobierno, además de un cóctel explosivo, son un claro ejemplo de la regresiva distribución del ingreso que propone el gobierno de Cambiemos, que lleva a Mauricio Macri a cometer otro nuevo sincericidio y sostener que no habrá “pobreza cero” al menos antes de 20 años. Más aun, creo que al final de su mandato, y debido a sus políticas, la pobreza habrá crecido significativamente.

Nota publicada en Tiempo Argentino el 5/02/2017

 

You need to log in to vote

The blog owner requires users to be logged in to be able to vote for this post.

Alternatively, if you do not have an account yet you can create one here.

Powered by Vote It Up