Vientos de cambio en Grecia

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Foto: El destape

Luego de varios años, el malestar del pueblo griego se hizo sentir con fuerza el domingo pasado en las urnas, reflejando las dolorosas e impopulares medidas de austeridad económica que implementaron los gobiernos anteriores como contrapartida de la asistencia financiera otorgada por la “Troika”, pseudónimo con el que se denomina a la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Desde principios del año 2010 y como consecuencia de la crisis financiera de 2007-2008, Grecia acordó paquetes de “ayuda” por más de 240.000 millones de euros, cuyos beneficios no fueron “derramados” en la sociedad sino que se quedaron en el sistema financiero para saldar deudas y rescatar a entidades del sector.

En este contexto, Alexis Tsipras, primer ministro recientemente electo y líder del partido Syriza (Coalición de Izquierda Radical), se encontrará ante dos frentes. Por un lado, la constante presión por parte de los acreedores para continuar aplicando las “medidas de ajuste” que llevaron a la sociedad griega a un estado de crisis humanitaria y, por el otro, las no menos intensas demandas de los representantes de su propio partido, que intentarán “regatear”, según publica el Financial Times, todo lo que se pueda ante una eventual reestructuración de la deuda. Lo anterior adquiere mayor trascendencia al tener en cuenta que la deuda griega llega a los 257.000 millones de euros, lo que equivale a aproximadamente el 175% del producto interno bruto, la mayor de Europa medida en términos de PIB. Pero lo más preocupante se encuentra en las estadísticas sociales del país heleno, el que luego de seis años de recesión, cinco bajo la “tutela” de la Troika, sufrió una caída del 25% en el nivel de actividad, triplicó su desempleo llegando al 26% y donde un tercio de la población perdió todo tipo de seguridad social y vive por debajo de la línea de pobreza.

Claro que estos índices no son mencionados por quienes supuestamente actuaron en los últimos años “con los mejores propósitos de ayudar a Grecia”, palabras textuales del ministro de Finanzas alemán, mientras que su homónimo de Austria, siguiendo la misma línea, expresó que “un recorte (de deuda) a pesar de ser una petición populista, no tendría muchos réditos”. Otro de los comentarios que no pasó desapercibido fue el de Hans-Peter Friedrich, miembro de un partido aliado al de Angela Merkel, quien manifestó que “los griegos tienen el derecho a votar a quien quieran” pero luego agregó que “deben pagar ahora las consecuencias y no pueden trasladar el costo de sus deudas a los contribuyentes alemanes”.

En tanto, el economista jefe del FMI Olivier Blanchard, fue muy categórico y pareciera haber resumido la visión ortodoxa del ambiente político europeo al señalar: “El desempleo aún sigue demasiado elevado y en España, como en otros países, eso está llevando al alza de partidos que ni siquiera quieren ser parte del euro, que adoptan posiciones populistas. Es algo sobre lo que nos tenemos que preocupar”. Efectivamente, el partido al cual pertenece Tsipras se formó en el año 2004, pero fue recién en 2012 cuando dejó de tener una participación marginal en las elecciones griegas al alcanzar casi el 27% de los votos en las elecciones generales de junio de ese año y convertirse en el segundo partido más grande del país.

Claro que “la vuelta de página” que promete dar Tsipras requerirá la difícil tarea de enfrentarse a aquellos centros de poder financiero y a los gobiernos complacientes que se beneficiaron de los “rescates” a Grecia en los últimos años, y que probablemente forman parte de la “elite que ha sido derrotada” a la que se refirió él mismo en su discurso luego de la victoria electoral. De acuerdo a las declaraciones del flamante ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, en una entrevista reciente, pareciera que el nuevo gobierno mantendrá la esencia ideológica del partido, ya que señaló que presentarán un “plan a la Eurozona para minimizar la debacle griega”, el cual entre otras cosas incluirá “reformas genuinas y la creación de un plan racional de reestructuración de deuda” cuya línea central será “condicionar el repago (de la misma) al crecimiento”.

En varias oportunidades, los miembros de Syriza se refirieron positivamente a la reestructuración de la deuda argentina. De la misma forma, también es importante que prestemos atención a los efectos del ajuste en Grecia, ya conocidos por los argentinos, pero que vuelven, convenientemente camuflados, en las varias recetas de muchos candidatos de la oposición al actual proyecto. Es habitual escucharlos lamentarse por la falta de acceso de nuestro país a los mercados de deuda, y prometer que trabajarán para que ello cambie radicalmente y podamos recibir ingentes préstamos externos en moneda dura. Precisamente, esos recursos de deuda son los que están condicionando (además de los ajustes impuestos por la Troika) la recuperación de la economía griega.

Castigo para Standard & Poor´s

En una muestra más de los intereses que siempre estuvieron detrás de las calificadoras internacionales, Standard & Poor´s emitió, según manifestaciones del procurador general de Nueva York, “falsas y engañosas declaraciones” en relación a activos respaldados por hipotecas entre febrero y julio de 2011, que “engañaron a los participantes en el mercado”. El objetivo era que los inversores creyeran que las calificaciones de los activos en los que invertían estaban confeccionadas con supuestos más conservadores que los que efectivamente utilizaban. Lo más interesante es que esta vez la calificadora no sólo tuvo que pagar una multa de casi 80 millones de dólares sino que se le prohibió asignar nota de riesgo durante un año para la mayoría de los bonos basados en hipotecas comerciales en Estados Unidos. La suspensión forma parte de un acuerdo con la SEC (Comisión de Valores de Estados Unidos), el Estado de Nueva York y el de Massachusetts.

Resulta evidente la intención de las calificadoras internacionales de continuar realizando pronósticos funcionales a sus propios intereses financieros, a costa de “relajar” sus criterios de evaluación para obtener más ingresos, como los que llevaron a la explosión de las operaciones financieras. Sería beneficioso entonces que se mantuviera este aparente “cambio de actitud” por parte de la SEC, se expandiera a organismos reguladores de otros países para “vigilar más de cerca” a las agencias calificadoras y a los mercados de derivados que contribuyeron al derrumbe financiero de 2008, que tuvo graves consecuencias en la población mundial.

Artículo publicado en el El destape el domingo 29 de enero de 2015

Otra reforma profunda que consolidará aún más nuestra Democracia

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Declaración de la Mesa Nacional del Frente Nuevo Encuentro
El frente Nuevo Encuentro, a favor del cambio integral en Inteligencia

frente.nuevo.encuentroLa Mesa Nacional del Frente Nuevo Encuentro hace público su absoluto respaldo al proyecto de reforma integral de las áreas de Inteligencia, anunciado ayer por nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner, e invita al conjunto de las fuerzas políticas a acompañar esta iniciativa que significa un paso indispensable en la profundización y consolidación de nuestra Democracia. Como integrantes del proyecto nacional y popular conducido por Cristina, la decisión nos llena de orgullo y nos impulsa, una vez más, a volcar nuestro compromiso militante, nuestras representaciones legislativas y nuestra experiencia en políticas públicas, para que este cambio redunde en un mejor funcionamiento de la justicia y la seguridad en Argentina.

La lamentable muerte del fiscal Alberto Nisman -que debe ser esclarecida a través de un accionar judicial serio y sin condicionamientos- volvió a poner en evidencia que durante estas tres décadas de recuperación democrática sobrevivió y se desarrolló en paralelo a las instituciones del Estado, una trama compleja y corrupta que utilizó sus facultades y excedió su marco legal con el objetivo de desarrollar acciones “paracriminales”, en beneficio propio y de terceros privados. La estructura de Inteligencia del Estado no sólo ha sido ineficiente en el desempeño de sus responsabilidades para evitar el crimen y asistir en el esclarecimiento de causas de extrema gravedad, como el terrible atentado a la AMIA. Además, hay sospechas muy documentadas del involucramiento de algunos agentes históricos de Inteligencia en la manipulación de causas judiciales -como la llevada adelante por el fiscal Nisman-, la provisión de información falsa y la presión a periodistas, la asociación con organizaciones delictivas y el vínculo clandestino con personal de seguridad, empresarios, dirigentes y delegados de naciones extranjeras.

Frente a ello, nuestra Presidenta vuelve a demostrar el coraje y el compromiso que la caracterizan desde siempre y encara la reforma del área de Inteligencia más trascendente en la historia del país; una reforma integral que sin dudas redundará en la consolidación del proceso democrático, garantizando la plena vigencia de los derechos humanos de todos y todas.

En forma paralela a esta nueva muestra de decisión y fortaleza gubernamental, dirigentes opositores y medios de comunicación -posiblemente beneficiarios de aquellos vínculos clandestinos- sostienen e intensifican su campaña contra Cristina, contra el proyecto transformador, nacional y popular que lidera y contra el conjunto del pueblo argentino que la respalda. En estas horas, al igual que como lo hicieron con la publicitada e insustancial denuncia de Nisman, buscan desviar la discusión para frustrar el cambio profundo e imprescindible impulsado por Cristina. Incluso, en una muestra cabal de su bajeza y su irresponsabilidad, se apuran a manifestarse en contra del proyecto de reforma que aún no leyeron. No aceptan que Argentina avance hacia una Democracia más consolidada, más intensa, con mejores instituciones y con menos margen para que se consagren privilegios ilegítimos. Porque esos dirigentes políticos, sociales, económicos, así como los empresarios de medios que les ofician de voceros, tienen sus deseos y ambiciones puestos en el pasado y no en el futuro; anhelan volver a los tiempos neoliberales en los que el Estado fue facilitador de los beneficios que obtuvieron en detrimento de la dignidad del Pueblo argentino; añoran llamar a funcionarios públicos para conseguir réditos privados y son conscientes que la democratización del área de Inteligencia, como la que debe hacerse en todo el Poder Judicial, redundarán en más derechos y menos privilegios.

Cristina decidió avanzar y no retroceder; justo cuando ellos sentían que la muerte de Nisman era una oportunidad excepcional para condicionar la acción del Gobierno y el futuro del Pueblo y de la Patria; justo cuando ellos creían que esta tragedia de enero compensaría la frustración de no haber logrado un diciembre convulsionado como el que habían promovido.

El necesario esclarecimiento de la causa AMIA, sin dudas, estará más cerca de alcanzarse con estructuras del Estado democratizadas en las que no sobrevivan células clandestinas como las que condicionaron y desviaron la investigación durante los últimos 21 años. Han sido este Gobierno y el del compañero Néstor Kirchner los que más pasos dieron a favor de una investigación seria e independiente de cualquier condicionamiento extranjero o local, destinada a encontrar a los verdaderos responsables del horror que acabó con la vida de 85 argentinos y argentinas y que marcó a sangre y fuego la historia de nuestra Democracia. Lejos de bajar los brazos porque esos objetivos hayan sido torcidos por mezquinos intereses, el kirchnerismo vuelve a apostar a la Verdad, la Memoria y la Justicia, sin transar y despejando los obstáculos que se habían impuesto.

Finalmente, queremos ratificar nuestro absoluto compromiso con nuestra compañera Presidenta y nuestro Gobierno, y expresar el orgullo de ser parte del proyecto nacional, popular y democrático que transformó y seguirá transformando el país, para consagrar los derechos humanos de todos y todas.

Mesa Nacional del Frente Nuevo Encuentro, 27 de enero de 2015

Cuidar los precios y la producción

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ESCENARIO ECONÓMICO
La importancia de la ampliación de la canasta de consumo masivo y del nuevo acuerdo con las provincias petroleras.

A pesar del receso vacacional, el gobierno continúa trabajando intensamente. En la semana se presentó el programa Precios Cuidados para 2015, etapa que incorpora 52 nuevos productos, conformando una canasta total de 451 bienes de consumo masivo. Según informó el Ministerio de Economía, los indicadores mejoraron sistemáticamente, con un 99,9% de cumplimiento de precios y un 82% en abastecimiento, exhibiendo además un crecimiento interesante, ya que un año atrás -cuando se lanzó el programa- los productos de Precios Cuidados representaban para las grandes cadenas el 5% de la facturación total, y hoy alrededor del 20 por ciento.
En un artículo de Clarín (19/01/2015) titulado “La oferta del gobierno no siempre es la más barata”, ya desde el encabezado se está indicando (muy probablemente sin pretenderlo) que los Precios Cuidados arrastran los precios de otros productos, un resultado sin duda eficaz. El artículo expresa: “Según una reciente encuesta realizada por la consultora Free Managers en 18 ciudades bonaerenses, el 73% de los encuestados consideró el programa como ‘exitoso’, el 14% lo definió como un ‘fracaso’ y el 13% opinó que su resultado es ‘neutral’.” También cita a consultoras que subrayan que los Precios Cuidados han tenido un efecto positivo en el consumo y que comprobaron que los canales que no forman parte del plan han retrocedido en las ventas.
En definitiva, la importancia y los resultados positivos que está teniendo el programa Precios Cuidados se evidencian muy consistentes, permitiéndoles soportar los comentarios de los críticos más ácidos.
El jueves pasado, el Secretario de Comercio Augusto Costa encabezó la primera reunión del Observatorio de Precios y Disponibilidad de Bienes e Insumos, donde se presentaron las tres primeras mesas de trabajo que ya comenzarán a funcionar, correspondientes al sector vitivinícola, olivícola y frutícula (peras y manzanas). El secretario enfatizó que uno de los objetivos de este organismo es “otorgar herramientas al Estado para intervenir a favor de los actores más débiles de las cadenas de valor: los pequeños productores y los consumidores”.
En el tema hidrocarburífero, se firmó un acta por la cual el gobierno nacional, las provincias petroleras, los sindicatos y las empresas del sector reafirmaron su compromiso para sostener el nivel de actividad y producción en el país en un contexto de crisis internacional. Según comentó el ministro Axel Kicillof: “En los Estados Unidos informan que por la caída del precio salieron de producción 500 de los 2.000 equipos, y la tendencia continúa. En Argentina el Estado tiene que estar presente, y tiene que intervenir, con decisión y de manera oportuna para que no se imponga el achicamiento de la actividad petrolera.”
Se anunció en la reunión un programa de estímulos a la producción de hidrocarburos, por el cual se otorga como incentivo la suma de tres dólares adicionales por cada barril de petróleo producido, siempre y cuando se sostengan o aumenten los niveles del último trimestre del año 2014; más un estímulo adicional a las exportaciones de dos dólares por barril exportado si se mantienen las exportaciones promedio del año pasado, y de tres dólares si se incrementan.
En resumen, un gobierno activo en el cuidado de los precios y de la producción nacional.
En la reciente actualización de su conocido Informe “Perspectivas de la Economía Mundial” (PEM), el FMI calculó una caída del PIB de la economía argentina para 2015 del 1,3%, lo que significa una mejora del 0,2% respecto de su proyección de octubre de 2014, algo poco difundido. No obstante, esta proyección está realizada con la lupa ortodoxa del FMI, para el cual el ajuste es la solución para todos los temas, en especial para la inflación. De la misma forma, el organismo internacional prevé para este año un crecimiento del 0,3% para Brasil, todo un dato a tener en cuenta al momento de evaluar la situación de nuestra economía. Si bien ambas previsiones han sido hechas con la misma matriz ortodoxa, mientras que en Brasil el ministro de Hacienda ha expresado que aplicará este enfoque económico que reduce el crecimiento –y que ya comenzó a ponerlo en práctica–, en Argentina hay una gran cantidad de políticas anticíclicas y de fomento de diversos sectores productivos, del trabajo y del consumo, y una fuerte voluntad del gobierno para seguir profundizándolas de ser necesario, por lo que puede pensarse que la caída prevista por el organismo internacional no se cumplirá.
Un tema que muy pocos detallaron es que el FMI calcula para 2014 una caída del PIB para nuestro país del 0,4%, a tono con el amesetamiento que se ha producido en la economía. Cabe notar que esta medición difiere mucho de las varias predicciones de los gurúes argentinos, que asignan caídas para 2014 mayores al 2%; sirva como ejemplo el estudio Ferreres, que adjudicó una caída del 2,6% del PIB argentino (Ámbito, 22/01/2015). Sin duda estos gurúes se la verán en figurillas para sostener sus pronósticos tan alejados de una –para ellos– gran autoridad en la materia como el FMI.

PRONÓSTICOS MUNDIALES CON TINTE POLÍTICO. El Banco Central Europeo (BCE) acaba de anunciar, con un considerable retraso según la mayoría de los analistas, un programa de “relajamiento cuantitativo”, similar al que utilizara EEUU, por el cual comprará activos públicos y privados por 60 mil millones de euros mensuales hasta septiembre de 2016. Son susceptibles de compras aquellos activos con grado de inversión, por lo cual el presidente del BCE debió informar que “algunos criterios adicionales se utilizarán en los países bajo programas de la UE y el FMI”, cuyos bonos soberanos escapan a los parámetros de mejor calidad. Es un cambio drástico en la política conservadora del BCE, al que fue llevado por la persistente recesión y los altísimos riesgos de deflación de la Eurozona.
Volviendo al informe del FMI (PEM) para tratar la perspectiva internacional, su Resumen Ejecutivo es franco: “Contracorriente”, se titula. Éste expresa que “la caída de los precios del petróleo –producida en gran medida por el aumento de la oferta– estimulará el crecimiento mundial. Pero, según las proyecciones, ese estímulo se verá ampliamente superado por factores negativos; uno de ellos será la debilidad de la inversión a medida que muchas economías avanzadas y de mercados emergentes continúen adaptándose a un crecimiento a mediano plazo que ofrece expectativas menos alentadoras.” Es decir que la crisis actual está hipotecando el futuro, en especial en lo referente a las economías europeas, un panorama por demás sombrío. De hecho, el informe corrige a la baja el crecimiento esperado para 2015 y 2016 en relación con su anterior previsión para la gran mayoría de los países, a excepción de EEUU y unas pocas naciones más.
Si bien la cuestión petrolera resulta esencial, la ambigüedad sobre la futura evolución de los precios del petróleo contenida en el informe del FMI indica con gran evidencia la dificultad de proyectar la evolución de un tema influido no sólo por cuestiones estructurales, tecnológicas y económicas, sino también por fuertes intereses geopolíticos.
El FMI continúa sosteniendo sus políticas ortodoxas habituales, sólo que convenientemente edulcoradas. Su directora gerente, Christine Lagarde, continúa promoviendo el “ajuste fiscal” dentro de las líneas de acción, aunque aclara que debería ser “amigable con el crecimiento económico y con la fuerza laboral”, una afirmación absolutamente contradictoria.
El economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, fue más allá al expresar que “el desempleo aún sigue demasiado elevado y en España, como en otros países, eso está llevando al alza de partidos que ni siquiera quieren ser parte del euro, que adoptan posiciones populistas” (El País 20/01/2015). No parece, sin embargo, preocupado por el aumento de los partidos de ultraderecha como resultado de las severas condiciones sociales impuestas por los ajustes.
Esta advertencia tiene especial relevancia ante las elecciones legislativas que se celebran hoy en Grecia, y donde el partido de izquierda Syriza lidera las encuestas, con un discurso antiajuste, aunque no antieuro. Los líderes europeos no han dejado de condicionar a Grecia, interviniendo de esa forma en sus asuntos internos. El gobierno alemán dejó trascender que juzgaba casi inevitable una salida de Grecia de la eurozona si Syriza dirige el gobierno tras las elecciones y abandona la línea de rigor presupuestario y deja de reembolsar la deuda del país, según afirmó Der Spiegel. Por su parte, el Banco Central Europeo dejó establecida su posición: la ausencia de un programa significa que la entidad no garantizará dinero.
Muchos esperamos que los ciudadanos griegos no se vean condicionados por estas presiones y puedan votar con toda libertad, y que esta votación dé un aliento fresco a las luchas contra los planes de ajuste, tanto en Europa como en el resto del mundo.

Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 25 de enero de 2015

Fondo Monetario Internacional: mismas recetas con distintas palabras

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En su primer discurso del año la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, dejó en claro que la línea ideológica del organismo continuará siendo “fiel” a sus principios. A través de un eufemismo que denominó los “momentos Rosetta” en alusión a la misión con el mismo nombre en la que un módulo científico aterrizó por primera vez en la historia en un cometa, en noviembre pasado, estableció un paralelismo entre este gran logro y los desafíos que tenemos por delante en la “Tierra”, que requieren de “un fuerte liderazgo y cooperación” por parte de los gobiernos de todos los países.

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Foto: TELAM

En este sentido, señaló que, a pesar del estímulo de la caída del precio del petróleo y el mayor crecimiento de Estados Unidos, la economía global continúa enfrentándose a un “fuerte viento de frente” y sugiere distintas medidas para “superarlo” como alcanzar un “crecimiento más inclusivo y sustentable y estimular el empleo”. Lo interesante es que detrás de estas expresiones frente a las que ningún líder político podría disentir, no se olvida de mencionar el tan mentado “ajuste fiscal” aunque aclara que, éste debería tener la menor incidencia negativa posible en el mercado laboral. Una afirmación bastante contradictoria y, que si se lee entre líneas, no hace más que legitimar la idea de dejar las decisiones más importantes en manos del sector privado.

Las “tradicionales recetas” del organismo vuelven a ocupar un lugar central en el discurso, aunque ahora se mencionan como los medios para alcanzar un “crecimiento inclusivo”. Así se proponen reformas estructurales destinadas a “modernizar las infraestructuras obsoletas” a “remover distorsiones fuertemente arraigadas en el mercado laboral” y a impulsar la “liberalización comercial”. En cuanto a esta última, sugiere continuar con las negociaciones tendientes a efectivizar el “Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica” (TPP según sus siglas en inglés), y la “Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión” (TTIP), ambos fuertemente promovidos por los Estados Unidos y cuyas negociaciones se vienen realizando a espaldas de la opinión pública de los países involucrados y generaron agudas críticas ya que se prevé que tendrán una normativa diseñada a la medida de las grandes empresas, incluyendo desregulación de los mercados y disminución de los niveles de protección social y medioambiental.

El acuerdo Transpacífico es una propuesta de expansión de un tratado firmado en el año 2005 por Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, el que dentro de sus aspectos principales involucra la eliminación del total de aranceles entre los países miembro y al que aspiran a adherirse otros ocho países, incluyendo a Estados Unidos junto a otras potencias económicas del Pacífico. Este se complementaría con un “Área de Libre Comercio Trasatlántico”, el que incluiría a la Unión Europea y Estados Unidos. Después de que un primer borrador sobre el mismo se filtrara en marzo de 2014, la Comisión Europea lanzó un programa para consultar a los ciudadanos interesados, aunque sólo sobre un número limitado de cláusulas. En un informe conjunto presentado por la Casa Blanca y la Comisión Europea en el año 2013, se establecen como objetivos la eliminación o reducción de barreras convencionales de comercio de bienes, servicios e inversiones.

No resulta llamativo entonces, que desde el FMI se fomenten este tipo de acuerdos que les otorgarían a las principales empresas norteamericanas y europeas las herramientas para incrementar su rentabilidad, incorporando nuevos mercados en condiciones muy beneficiosas para sus márgenes de rentabilidad, a expensas de la pérdida de soberanía de los gobiernos y la población de los países que los integran.

Informe de la OIT

En su informe anual sobre salarios y desigualdad de ingresos, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que el crecimiento del nivel global de salarios fue impulsado mayormente por las economías emergentes y en desarrollo, mientras que en las economías desarrolladas los salarios reales estuvieron estancados en 2012 y 2013 y en muchos casos en niveles inferiores a los de la crisis financiera de 2008.

Según la OIT, la desigualdad de ingresos comienza en el mercado laboral. España y los Estados Unidos fueron los dos países en los que la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre en el periodo 2006-2010 más creció, como consecuencia fundamentalmente de los cambios en la distribución de salarios y la pérdida de empleos.

En el otro extremo, Argentina y Brasil constituyeron los países en los que más se mejoró la distribución del ingreso, siendo también explicada en su mayor parte por los cambios, en este caso positivos, en el mercado de trabajo.

Finalmente, se menciona que a pesar de que en nuestro país la informalidad laboral se encuentra aún en niveles relativamente altos, se logró reducir considerablemente entre los años 2003 y 2011 a partir de una serie de políticas diseñadas para facilitar la formalización y revertir las anteriores medidas que habían llevado a incrementar la flexibilidad en este sector.

A modo de conclusión, lo anterior nos permite reflexionar acerca de las razones por las cuales estos datos provenientes ni más ni menos que de la mayor organización sobre estadísticas laborales del mundo, no tuvieron repercusión en los medios de comunicación hegemónicos y, como si se tratara de otro país, pudieron leerse expresiones como “violenta desigualdad de ingresos” o “una variable que quedó fuera de control” en algunos titulares.

Nota publicada en clicdenoticias.com

Cantos de sirena neoliberales para 2016

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TIEMPO ARGENTINO|OPINION
ESCENARIO ECONÓMICO
Los grupos concentrados siempre quieren ir por más y buscan una oportunidad para allanar el camino al gran capital.

Por Carlos Heller

Cantos de sirena neoliberales para 2016Cada vez resulta más burda la estrategia del establishment, tratando de marcar la agenda del futuro gobierno y de influir en la opinión pública para legitimar la idea de que resulta ineludible retomar la senda del ajuste neoliberal.
En un artículo de Forbes (13/1/2015) se sostiene que, “a juicio de los líderes de negocios consultados, el dinero está listo para ponerse a trabajar una vez que se conozca el resultado de las elecciones generales”. Cuando ello ocurra, “la economía argentina comenzará a expandirse, guiada por la inversión corporativa, teniendo en cuenta que la próxima administración implementará políticas económicas más pragmáticas”. En la revista se cita la opinión del director de Fitch Ratings para América Latina, Santiago Mosquera, quien señala que la economía argentina probablemente caiga un 2,6% en 2015 si el país “no soluciona el default antes de las elecciones presidenciales de octubre”. Paradójicamente, en la nota también se dice que “el país ha crecido continuamente durante la última década y que ha invertido fuertemente en salud y educación, áreas que explican el 8% y 6%, respectivamente”, todo un reconocimiento tácito de que la “década ganada” no hubiera sido posible de haberse seguido la lógica del ajuste y la reforma estructural.
A su vez, se conoció el informe completo del Banco Mundial, sobre Perspectivas Económicas Globales, donde se señala que para la segunda mitad de 2015 cabe esperar que en Argentina (al igual que en Venezuela) “lentamente se contenga el crecimiento del gasto del gobierno, se anclen las expectativas de inflación, y por lo tanto se reduzca la inflación. Así retornará gradualmente la confianza del consumidor y del inversor, llevando a un fortalecimiento de la demanda doméstica en el segundo semestre.” La linealidad de este tipo de planteos es asombrosa, más cuando en uno de los párrafos del capítulo dedicado a nuestra región se dice que el endurecimiento de las condiciones financieras en Estados Unidos “podría desatar cambios agudos en los flujos de capital y amplia volatilidad cambiaria y de los precios de los activos”. Esta situación relativiza en gran medida los argumentos de todos aquellos que hablan de aceptar las exigencias de los buitres, más allá de los términos y condiciones, ya que ello permitiría verificar de manera indefectible un ingreso de inversiones externas, que bajo cualquier formato sería beneficioso para el desarrollo nacional; una asociación que en términos teóricos y prácticos resulta, por lo menos, un tanto controversial.
En esta opción se inscriben ciertos políticos y analistas locales, que también intentan convencer con la idea de que es inevitable impulsar la lógica “fiscalista” para contener la inflación y generar nuevos flujos de inversión. Bajo el sugerente título “El ajuste de Dilma: ¿en 2016 habrá que hacer acá los deberes?”, en El Cronista (9/1/2015) se recogen algunas opiniones de los principales referentes económicos de la oposición. Por caso, Ricardo Delgado, del Frente Renovador, señala que “va a ser una agenda intensa y que va a resultar crítico cómo y con quién hacer las reformas” y que “Argentina tiene mucho para ganar, incluso desde el minuto cero del próximo gobierno”. Federico Sturzenegger, del PRO, sostiene que si se libera el potencial productivo del país, “se abre una oportunidad”, una frase muy emparentada en su esencia a los principales reclamos de las corporaciones nucleadas en el Foro de Convergencia Empresarial.
En realidad, Brasil es un ejemplo concreto de la interminable batería de presiones con que opera el aparato neoliberal-conservador, que terminó posicionando como ministro de Hacienda a uno de los mejores alumnos de Chicago, Joaquim Levy, quien recientemente ha dicho que “este es un año de ajuste económico y de volver al equilibrio para recuperar el crecimiento”, estrategia que una vez asumido el cargo comenzó sin demoras a implementar. No obstante, y a pesar que para el Banco Mundial con el nuevo equipo económico se fortalecen las políticas de aumento de la actividad, “en el mediano plazo se mantienen los impedimentos estructurales para el crecimiento, entre ellos la pobre infraestructura, la engorrosa estructura impositiva, y las regulaciones laborales”. Brasil demuestra palpablemente cómo los grupos concentrados siempre quieren ir por más, aunque en nuestro país algunos traten de capitalizar el ejemplo por derecha; una puerta de oportunidad para abrirle el camino de los negocios al gran capital, y para dar por tierra con los avances del actual proyecto político, económico y social. En el fondo, si machacan tanto con lo mismo es porque son ellos los más preocupados con el hecho de que sea la propia idea del “fin de ciclo” la que esté en su fase terminal.

INTENSA GESTIÓN PÚBLICA. El gobierno continúa gestionando la economía para enfrentar los efectos de la difícil situación externa e influir en las expectativas montadas en frentes variados, como la inflación, el tipo de cambio o las reservas. En la última semana se activó el cuarto tramo del swap con China, por medio del cual el BCRA recibió yuanes por un monto equivalente a U$S 400 millones de dólares, que pasaron a engrosar directamente las reservas internacionales, que el jueves cerraron en U$S 31.304 millones, muy por encima de las predicciones del mercado para este momento del año (según algunos analistas iban a estar por debajo de los U$S 20 mil millones). De esta forma se utilizaron U$S 2720 millones de los U$S 11 mil inicialmente acordados, por lo que aún hay resto para recurrir al mecanismo, mientras se espera la liquidación de los dólares de la cosecha gruesa (segundo trimestre).
Este evidente fortalecimiento de las reservas, que influye positivamente en las expectativas, según parece también ha tendido a despertar ciertos comportamientos de tipo corporativo que, en el mejor de los casos, intentarían sacar provecho de la ocasión para hacerse de recursos estratégicos para el conjunto de la sociedad. Es el caso puntual del presidente de la Cámara de Importadores de Argentina, Miguel Ponce, que aseguró que entre el 20 de diciembre de 2014 y el 5 de enero pasado hubo “restricción total de divisas” para las empresas que traen productos desde el exterior. La acusación fue desmentida enfáticamente por Alejandro Vanoli, quien mostró datos fehacientes con los montos autorizados durante dicho lapso. Pero el presidente del BCRA fue más allá y sostuvo: “Desconozco las intenciones con las que se difunden estas afirmaciones falaces, pero lo que está claro es que son funcionales a una campaña de la que se nutren distintos medios que tratan de desmerecer que el Banco Central haya acumulado reservas y esté atendiendo los pagos de importaciones con normalidad, en un contexto global complejo y volátil.”
En materia de precios, se anunció la extensión de la quinta etapa de Precios Cuidados, con la incorporación de 52 nuevos artículos a la canasta, que pasa a contar así con 451 productos. Los resultados del programa son evidentes y muestran, además, que se trata de una potente herramienta para abordar el tema de la inflación, ya que apunta al corazón de una problemática íntimamente emparentada a lo que sucede con la estructura de costos y con los márgenes empresarios a lo largo de toda la cadena de producción, comercialización y distribución. En paralelo, se acaba de reglamentar la creación del Observatorio de Precios, que permitirá “monitorear, relevar y sistematizar los precios y la disponibilidad de insumos, bienes y servicios que son producidos, comercializados y prestados en el país”, lo cual constituye “un elemento de carácter esencial para la elaboración de políticas públicas y económicas por parte del Poder Ejecutivo”.
Por otro lado, se lanzó la segunda fase de la construcción del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), por un monto de $ 11.348 millones. La obra consta de tres etapas, que demandarán en total unos $ 25 mil millones, y redundarán en la posibilidad de abastecer con gas de red a 168 localidades del interior, generando además unos 25 mil puestos de trabajo. Según el ministro de Planificación, Julio De Vido, aún hay que “invertir mucho para poder resolver la cuestión energética en términos de un plan y de un proyecto, de un modelo que apunta al crecimiento industrial y del consumo de los hogares residenciales”.
Siguiendo con la cuestión energética, YPF acaba de comunicar los números de producción de 2014, mostrando un incremento del 8,7% en petróleo y 12,5% en gas, en relación con 2013, lo cual da muestras de que se comienza a revertir, no sin importantes esfuerzos, otro de los aspectos nefastos que dejó el período de los noventa. No parece ser momento para quedarse escuchando los cantos de sirena neoliberales que, por experiencia sabemos, siempre anteceden a la quiebra económico-social. -

Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 18 de enero de 2015.

 

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