Hace unas semanas la Argentina asumió la presidencia del G-77, que es el bloque de paÃses emergentes, y en la ONU, dÃas antes, la presidenta dio un discurso muy interesante que, por supuesto, no fue replicado en los medios de aquÃ.
Allà destacó la importancia de las polÃticas anticÃclicas llevadas por la Argentina para aminorar el impacto de la crisis, y las contrastó con los ajustes que se están llevando a cabo en los paÃses desarrollados por impulso del Fondo Monetario. Respecto a la crisis global, dijo que son precisamente los paÃses en vÃas de desarrollo los que sostuvieron durante la última década el crecimiento de la economÃa y los que vuelven a impulsar y sostener hoy el crecimiento de la actividad económica y por ende, los instrumentos para poder superar una de las crisis más importantes desde 1929.
Asimismo, fue muy clara en su intervención al insistir en la necesidad de reestructurar los organismos internacionales ya que han fracasado en su misión fundamental de mantener una economÃa estable a nivel mundial que genere bienestar y empleo para los habitantes de este planeta. También solicitó una legislación global para los fondos buitres; y habló sobre la necesidad de evaluar la actuación de las calificadores de riesgo.
En un mundo con doble estándar donde los que tienen que cumplir son únicamente los paÃses en desarrollo o los paÃses con mayor grado de debilidad, y en el que los otros pueden violar sistemáticamente el ordenamiento jurÃdico vigente a nivel internacional, la presidenta fue contundente al expresar que no habrá posibilidad de construcción de paz, y mucho menos de preservación de la seguridad, porque son estas situaciones las que terminan generando las brechas, las diferencias insalvables que vemos a diario. Por eso, es importante advertir que los conceptos de seguridad y los conceptos de paz, nunca pueden estar asociados únicamente a una cuestión de carácter militar, sino esencialmente a valores que tengan que ver con la polÃtica, con la equidad, con la libertad y, tal vez, con una de las banderas por las cuales la humanidad ha luchado desde sus comienzos: la igualdad.

Al FMI no le alcanza con los ajustes anunciados en España por el Presidente José Luis RodrÃguez Zapatero, quiere más y pide que se flexibilice el mercado laboral. Es una locura recomendar ajustar para resolver los problemas de las crisis, el FMI está pidiendo que apaguen incendios con nafta.
Me he referido varias veces a la construcción de una economÃa de especulación, de una globalización financiera que lo único que permite es el libre movimiento de los capitales especulativos y la generación de la riquezas sin pasar por el proceso de creación de bienes a través de la producción, sino a través de los artilugios financieros.
Está claro que esta situación, la de dinero fabricando dinero, no puede funcionar. Generar riquezas desde un manejo financiero que no esté vinculado a la generación de bienes, es decir, a la transformación de bienes al valor agregado por la mano del hombre, puede funcionar un tiempo, pero no deja de ser una ficción.
Luego, cuando el sistema no puede sostenerse más y llega la crisis, ¿quién la paga?. Está claro que debieran pagarla los que la han generado y quienes se han beneficiado: los que especularon financieramente, los grandes bancos, los grandes inversores, los grandes colocadores, los grandes tomadores de las colocaciones de bonos que han hecho en sus paÃses y que debieran sufrir una fuerte quita.
Pero, como parece que la imaginación es corta, quienes terminan pagando la crisis son los ciudadanos más desprotegidos. Se recurre a darle crédito a los paÃses para que le paguen a los Bancos mientras se recorta los ingresos de los sectores populares como si los sectores populares fueran los causantes de la crisis.
Considero que estamos frente a la crisis más grande del capitalismo desde el año 30 y además una crisis que se produce en los paÃses centrales y no en los paÃses periféricos.
Si uno repasa y lee los diarios todos los dÃas y ve lo que está pasando en el mundo, y es sincero en el análisis, tiene que reconocer que aquà todavÃa ha golpeado poco. Estamos discutiendo de qué manera nos va a afectar, la magnitud que el impacto va a tener.
La ofensiva correcta son las polÃticas de fomento del mercado interno y la protección del empleo. Creo que hay que seguir avanzando en la distribución del ingreso y que hay que seguir avanzando en una polÃtica salarial seria pero que signifique aumento de la participación de los asalariados en la distribución de la renta.
¿Cómo lo hacemos?, a través de las discusiones paritarias que hay que alentar y facilitar, a través de entender que la rentabilidad empresaria no es una variable intocable, además de entender que hay que tomar perÃodos más largos, que si las empresas han ganado durante cinco años seguidos muchÃsimo porque el paÃs crecÃa a tasas chinas no es razonable que al primer mes de dificultades la solución sea ajustar. Es decir, desempleo, reducción de horas, suspensiones entre otras medidas.