En los últimos dÃas he estado analizando las cuestiones que se están dando en el Congreso de la Nación, algunas de las cuales, permanecen lejos de las preocupaciones cotidianas de la gente, pero los legisladores se empeñan en discutir sobre el famoso decreto de necesidad y urgencia de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que si le preguntamos a la gente en la calle ¿Qué significa? No sabe, pero esta es la cuestión irreductible de la oposición acérrima al gobierno.
Pienso que estamos parados evidentemente en una puja entre un Congreso que tiene una mayorÃa opositora y un Poder Ejecutivo que intenta llevar adelante sus proyectos.
Quizás esto explica un poco en que punto se está, nosotros vivimos en un paÃs que tiene un régimen presidencialista, que hoy tiene la particularidad de que no tiene una legislatura que lo apoye, al contrario, tiene un grupo de fuerzas polÃticas que se autodefinen como oposición y tienen un denominador común que es oponerse a cualquier iniciativa que parta del Poder Ejecutivo.
Entonces todos debemos preguntarnos ¿Por qué no una ley? Si uno lee los diarios de todos estos dÃas, va a ver que todo el tiempo los lideres de conglomerados de fuerzas que llamamos oposición, dicen “no vamos a darle ningún acuerdo al Gobierno que permita utilizar las reservas del Banco Central para pagar deuda”. Ante tal situación el fondo de la discusión es “¿el Gobierno está en una posición correcta cuando decide utilizar reservas para pagar deuda o no?”, porque esto es lo que se está discutiendo, el camino que elige el Gobierno.
En nuestro espacio consideramos que hubiera sido mejor una ley, pero entendemos que las condiciones para obtener esto por ley hoy parecen inalcanzables, entonces comprendemos que se utilicen los resortes legales, constitucionales que el Gobierno tiene y los DNU forman parte de eso, es un instrumento prescrito en la constitución nacional.
En la construcción polÃtica se debe llegar al objetivo de un proyecto mediante el entramado de todas las fuerzas polÃticas del paÃs, tanto los que gobiernan como la oposición. Pero podemos llegar y tendrÃamos que reflexionar sobre eso, a una situación donde el Parlamento imponga este criterio de sancionar leyes sin consensuar con la voluntad oficial del oficialismo y el oficialismo haga uso del derecho constitucional del veto y a la vez los proyectos que mande el Ejecutivo, el Parlamento no los apruebe y en consecuencia podemos estar en una situación compleja de cómo se gestionan los asuntos del paÃs.
Entonces tal vez pensar en esa situación compleja abra el camino que yo creo que es el que debe primar, es decir, hay una situación novedosa de un paÃs que tiene un sistema presidencialista, con un Parlamento que no controla ese Ejecutivo en ninguna de las dos cámaras, hay que crear un consenso que permita la gobernabilidad y los acuerdos parlamentarios para darle sustentabilidad a las necesidades legislativas que el paÃs tiene.

El tema de la regulación del sistema financiero, y la necesidad que sea funcional al resto de la economÃa está en la primera lÃnea de debate en todos los paÃses.
Pienso que lo que hay que tener es una economÃa que tenga pautas, que tenga objetivos, que tenga regulaciones y que no sea un mero hecho comercial, sino que busque la satisfacción de las necesidades de la sociedad. Entonces el sistema financiero debe ser un instrumento de esas polÃticas y debe actuar en función de esas prioridades. 






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