Otro capítulo de la puja distributiva

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mercado-cambiarioEsta semana el dólar se estabilizó en torno al valor de convergencia definido por el Gobierno y con ello se despejaron los nubarrones que tratan de instalar algunos medios y analistas, locales y del exterior, consustanciados con la línea editorial del periódico norteamericano The Wall Street Journal, que llegó a publicar que “una megadevaluación parece inevitable”.

Lejos de cumplirse los pronósticos más sombríos, desde el miércoles pasado el dólar oficial comenzó incluso a mostrar una leve tendencia hacia la baja, y se situó por debajo de los ocho pesos, todo un mérito para las autoridades, que vienen mostrando una actitud activa para contener las presiones de las huestes devaluacionistas.
Entre las medidas implementadas esta semana se destaca la emisión de una norma del BCRA donde se limita al 30% del patrimonio la tenencia de moneda extranjera de los bancos, y al 10% las posiciones de futuros de moneda extranjera, una medida que los obligará a desprenderse, sólo en febrero, de unos mil millones de dólares. Vale decir que el primero de esos límites se encontraba vigente tiempo atrás, aunque se suspendió en 2005, precisamente cuando se atravesaba una situación de importante ingreso de dólares, que presionaba con fuerza a la apreciación del tipo de cambio nominal, erosionando su competitividad.
A su vez, para reducir la demanda de dólares de empresas y particulares, el BCRA viene apuntando a incrementar las tasas de interés de los depósitos bancarios, dinámica que deberá ser monitoreada de cerca para morigerar los impactos del encarecimiento del crédito. De todas formas, la suba de tasas debe ser encuadrada dentro de la respuesta del Gobierno a una situación de incertidumbre cambiaria, por lo que no sería deseable que se extendiese por un período largo. Mientras tanto, la existencia de mecanismos como la Línea de Crédito para la Inversión Productiva, a bajas tasas, constituye una herramienta de relevancia para que muchas Pymes no se vean perjudicadas por el impacto del mayor costo de fondeo bancario.
Por otra parte, el Gobierno también mantuvo intensas reuniones con las principales empresas del complejo agroexportador, cuyos representantes se comprometieron, en un marco de cosecha récord para este año, a vender entre U$S 27 mil millones y U$S 29 mil millones (U$S 2 mil millones en febrero), un monto que contribuirá a reforzar sustancialmente las reservas internacionales.
El consultor Miguel Bein sostuvo que con la liquidación de la próxima cosecha “se estabilizará el stock de divisas” y ello permitirá afrontar “la demanda de insumos imprescindibles para seguir creciendo, sostener el nivel de empleo y crear nuevos puestos de trabajo”. Para el economista, “el Gobierno creó un puente hasta el mes de abril”, fecha en la que comienza la cosecha gruesa.
En otro plano, distintas voces instalaron el debate acerca de la necesidad de implementar algún mecanismo para la regulación del complejo agrícola, como fuera el caso de la Junta Nacional de Granos. Esta institución fue disuelta a principios de los noventa, y entre sus tareas más importantes estaban las de sostener los precios de los productores y garantizar la liquidación de las divisas.
Según Jorge Capitanich, “existen múltiples iniciativas, desde una asociación de comercialización hasta la revitalización de la Junta Nacional de Granos. Pero ésta antes tenía dentro de su estructura desde puertos hasta sistemas de almacenaje propios, que hoy no los tiene”. En ese sentido, el jefe de Gabinete señaló: “Lo que pretendemos es verificar una metodología que nos permita garantizar el flujo de liquidaciones compatible con el balance de divisas”.
Más allá de la cuestión puntual en torno a la retención de la cosecha, el tema remite a una discusión de fondo que bien vale retomar, y que se vincula a los grados de intervención estatal, a la forma más efectiva de llevar a cabo la regulación, y a la necesidad de ir generando las condiciones para avanzar en la idea que el comercio exterior es un bien de interés público y que, por ello, se requieren políticas concretas para regularlo.
El Gobierno también se ha mostrado decidido a profundizar la investigación de supuestas maniobras de empresas que participan del comercio exterior, denunciadas el martes por el jefe de Gabinete, quien sostuvo que el Gobierno Nacional se encuentra “en un proceso de investigación muy exhaustivo respecto a incumplimientos en las principales empresas” -cercanos a los U$S 6.8 mil millones-, entre las que se incluyen mineras, cerealeras, alimenticias, automotrices y petroleras. En particular, se investigan comportamientos de empresas que efectivamente exportaron pero que no acreditaron el ingreso de las divisas dentro de los plazos legales, mientras que también se habrían observado operaciones de importadores que transfirieron dólares al exterior, sin registrarse el ingreso de bienes a través de la Aduana.
LA ALQUIMIA DE LOS PRECIOS. Como hemos venido sosteniendo, una de las batallas más importantes se libra en torno a la evolución de la inflación, habida cuenta de los constantes intentos de los empresarios más concentrados de trasladar la devaluación a precios. Atento a este hecho, el Gobierno continúa con el análisis de las cadenas de valor, tratando de evaluar los impactos en la estructura de costos y de evitar ajustes injustificados de precios. De hecho, en el marco de los Precios Cuidados, la Secretaría de Comercio Interior ha labrado diariamente entre 10 y 15 actas de infracción a supermercados y distribuidores. El Gobierno también ha ampliado el alcance de los acuerdos hacia nuevos sectores, como es el caso de la construcción, para retrotraer los valores de los bienes a niveles previos a la devaluación. Por su parte, se acordó una suba del 6% de los combustibles para este mes y se conformó una canasta escolar que incluirá 35 artículos, un anuncio complementario al aumento del 200% en la ayuda escolar anual para los hijos de trabajadores que cobran salario familiar.
El incremento de la ayuda escolar, de la misma manera que ocurre con el uso de herramientas como el Plan Progresar, constituye una señal contraria para quienes insisten con los pedidos de un severo ajuste fiscal. Expresa la voluntad del Gobierno Nacional de seguir impulsando la demanda interna y, en línea con el discurso de Cristina, de continuar con la sintonía fina para darle mayor profundidad a las políticas de equidad.
Cabe resaltar que la existencia de acuerdos como el de Precios Cuidados apunta a contener el aumento injustificado de precios, para minimizar el impacto sobre el poder adquisitivo de la población y mejorar las condiciones para las próximas paritarias, al tiempo de salir al cruce de los sectores empresarios que se benefician durante los procesos más acelerados de remarcación de precios.
A su vez, el análisis integral de la cadena de valor, contenido en el espíritu de mecanismos como el de Precios Cuidados, debe ser aprovechado también desde una perspectiva más estructural, como forma de apuntar al nodo central de la cuestión de los precios, cuya formación se encuentra indefectiblemente incidida por la magnitud de la rentabilidad empresaria. Sin lugar a dudas, esto requiere discutir a fondo nuestra matriz distributiva, un tópico que atraviesa todas las economías del planeta y que, como la experiencia universal demuestra, resulta imprescindible redefinir para hacer posible una verdadera mejora en la distribución del ingreso y la riqueza.
Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 9 de febrero de 2014.

Sintonía fina para gestionar la economía

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banco-central1El Banco Central publicó recientemente los objetivos y planes para el año 2014; en las consideraciones generales detalla que “la historia argentina ha mostrado, por ejemplo, que la estabilidad monetaria no puede obtenerse al costo de tener elevado desempleo, bajo crecimiento o recesión, pérdida de competitividad económica, endeudamiento excesivo, fragilidad financiera, ni como resultado de renunciar a las herramientas básicas de la gestión macroeconómica”. A partir de este concepto, administrarán la liquidez de acuerdo con las necesidades del normal funcionamiento de la economía. En materia de política cambiaria “se continuará interviniendo en el mercado de cambios bajo el régimen de flotación administrada del tipo de cambio con el objeto de acotar los excesos de volatilidad cambiaria que pudieran ser perjudiciales en términos monetarios, financieros o de actividad económica. Se preserva así la flexibilidad necesaria para amortiguar shocks de diversa naturaleza que afecten la economía”. También se prevé una “evolución favorable de las reservas internacionales”.

A través de su política de crédito, la autoridad monetaria se propone contribuir a vigorizar el proceso de inversión, fortalecer el mercado interno y estimular el comercio exterior. Los datos son alentadores: mientras que entre 2006 y 2010 el crédito al sector privado se ubicó en un entorno del 12% del PBI, en diciembre de 2013 llegó al 17,3 por ciento.
Esta evolución está ligada a las políticas activas que se han implementado, principalmente la línea de crédito para la inversión productiva, destinada a financiar la compra de bienes de capital o la construcción de instalaciones productivas. El BCRA estima que a diciembre de 2013 (aún no están los datos definitivos), los préstamos productivos acordados por esta línea habrán alcanzado los $ 55 mil millones, el 54,5% dirigidos a las MiPyMEs, las que, en gran parte gracias a esta operatoria, obtuvieron entre junio y noviembre del año pasado el 40% de los nuevos préstamos otorgados a empresas, relación que sólo llegaba al 27% a mediados de 2012.
También abona este crecimiento la reducción de la exigencia de encajes en pesos en función de la participación del crédito a las empresas de menor tamaño, sobre el total de préstamos al sector privado de cada entidad.
La autoridad monetaria informa además que promoverá una mayor universalización del acceso a los servicios financieros, una creciente competencia en el sector y una mayor protección de los derechos de los usuarios de servicios financieros, así como plantea seguir perfeccionando la normativa prudencial, es decir, el control y mitigación de los riesgos inherentes a la actividad financiera.
En materia de política monetaria, el denominado M3 privado, que incluye el circulante en poder del público y el total de los depósitos en pesos del sector privado, el año 2013 cerró con una variación cercana al 28% interanual, siendo el principal factor de impulso sobre este agregado el crecimiento de los préstamos. El Banco Central proyecta para 2014 una variación interanual del M3 privado de entre el 26,9 y el 31,2%, lo que permitiría sostener el proceso de monetización en curso. En este contexto, se espera que los préstamos crezcan en torno al 34% interanual durante 2014, un aumento similar al de 2013.
El informe de la autoridad monetaria también estima que “el sendero proyectado de la variación de precios es decreciente respecto al correspondiente al año 2013. Esa disminución está asociada a la confluencia de tres eventos: 1) una política de ingresos que incluye la realización de acuerdos de precios; 2) políticas de crédito destinadas a expandir la oferta de bienes para acompañar el impulso de la demanda; y 3) la caída estimada en los precios internacionales de las materias primas.”
PRECIOS CUIDADOS. Esta visión nos introduce al tema del acuerdo de precios que se acaba de implementar y que está siendo monitoreado con intensidad. El tomate es un emblema de los productos estacionales perecederos que, por diversas razones, tienen períodos en los cuales se reduce significativamente su oferta, aumenta velozmente su precio y se convierte en tema principal de la agenda pública. La diferencia es que hoy las discusiones sobre el tomate se originan en la adecuación del sistema de alerta temprana implementado en el acuerdo de precios. A partir del comentario del sector supermercadista, indicando que probablemente podría haber problemas de abastecimiento con el tomate por cuestiones climáticas, el gobierno convocó a representantes de los productores para analizar las condiciones de suministro de la hortaliza, de forma tal de evitar que, por maniobras sobre los precios dentro de una amplia cadena, alguien se apropie indebidamente de esa ganancia especulativa.
Según informaron a las autoridades, los productores esperan un exceso de producción, desestimando el alerta de los supermercadistas, situación que generó una rápida solicitud de los funcionarios para bajar el precio del tomate.
Siguiendo con las variaciones de precios, durante la semana aparecieron todo tipo de cálculos de la inflación del pasado año, y las metáforas se pusieron a la orden del día para vaticinar una inflación desbocada y la ineficacia de los acuerdos de precios, como la utilizada por M&S Consultores: “En noviembre se despertó la carne y se dispararon los servicios” (Infobae, 10/1/14). Otro analista que utiliza las parábolas para sostener las posiciones ortodoxas es Guido Sandleris, de la Universidad Di Tella, quien dijo que “hacer un acuerdo de precios para parar la inflación y no corregir la política monetaria es equivalente a poner comida en la heladera para que se enfríe y dejarla desenchufada, igual se va a pudrir algo” (El Cronista, 8/1/14), aunque la encuesta de expectativas de inflación que dirige tiene clavadas esas expectativas en el 30% desde marzo de 2012.
PARA EVITAR LA TRIANGULACIÓN DE EXPORTACIONES. La AFIP decidió aplicar un nuevo régimen de percepción del impuesto a las ganancias del 0,5% de lo facturado, a los exportadores que triangulan para eludir o disminuir el pago de los impuestos. La triangulación se produce en los casos en que “los países de destino físico de la mercadería difieren de los países o jurisdicciones donde se encuentran domiciliados los sujetos del exterior a quienes se le facturaron dichas operaciones de exportación”, como lo define la norma.
Resulta interesante abordar las consideraciones de tal decisión, basadas en las prácticas internacionales y en los conceptos de transparencia fiscal, como los sostenidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que opina que “constituyen problemas graves de equidad y disciplina tributaria los esquemas de planificación fiscal que provocan pérdidas en la recaudación tributaria, y que algunas empresas realizan transacciones legales desde el punto de vista técnico, pero aprovechando las asimetrías entre normas tributarias nacionales e internacionales”.
En este sentido, la resolución de la AFIP aplica una alícuota adicional del 1,5% para las facturas que sean emitidas en domicilios de territorios no cooperantes a los fines de la transparencia fiscal. Se trata de un avance importante en la prevención de prácticas fiscales perniciosas que vulneran el principio de competencia leal y responsabilidad empresarial.
Los temas tratados en esta columna evidencian que la sintonía fina de la gestión estatal requiere un proceso de adaptación y aprendizaje, en especial cuando estos se llevan a cabo en forma conjunta con los sectores de la sociedad, y los procedimientos intentan acotar la rentabilidad indebida en los distintos eslabones de la cadena de valor, la que va desde el productor al consumidor final.
Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 12 de enero de 2014.

Un ideario empresario para la dictadura

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mercados-y-economia-realLeer el informe que la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) preparó para la junta militar en abril de 1978, nos lleva necesariamente a recordar aquellos aciagos días. Cabe aclarar que aquella ADEBA, integrada por bancos de capitales nacionales, se disolvió como tal en la década de los noventa; mientras que la actual ADEBA, si bien coincide en el acrónimo, posee un nombre y una conformación distinta.

El documento proponía a la junta, más que un modelo económico, definir las bases estructurales de un modelo de país.
El capítulo II está dedicado a las “Causas de ilegitimidad de los gobiernos”, con una detallada explicación de cuándo es válido y recomendable derrocar a un gobierno, aún si fue electo democráticamente, una premisa que si bien excede el tema de esta columna, es de tal gravedad que no puede obviarse. Al recorrer sus páginas, se observa que los responsables del informe dieron sustento ideológico a muchas de las cuestiones que luego tomaron dominio público, como por ejemplo la supuesta campaña “antiargentina” en el exterior de aquellos que denunciaban las desapariciones de personas; la reducción de aranceles que barrió con la industria nacional; la privatización y la teoría del Estado mínimo, entre otras.
En cuanto a la legislación laboral, que si bien no se aplicó en su totalidad porque estaban prohibidos los sindicatos, el documento es claro: “La preocupación por el desempleo tiene que ser cubierta con una legislación moderna en materia de indemnización y cobertura por tal hecho”, seguido de la recomendación de “evitar o reducir al mínimo la aplicación de impuestos al trabajo” es decir, las ideas que darían origen a la posterior flexibilización laboral de los noventa. Se establecía claramente que no debían permitirse confederaciones sindicales, así como prohibía expresamente la realización de actividades políticas por parte de los sindicatos.
Los integrantes de ADEBA se proponían en 1978 renovar filosóficamente la Constitución de 1853, entre cuyas novedosas garantías planteaban el derecho al lock-out empresarial, esta última una innovación más que llamativa.
En este marco institucional, los dos objetivos principales de la política económica serían “la implantación de una auténtica economía de mercado” y “la transformación de un Estado-intervencionista en un Estado-estratega”, eufemismo este último para referirse al Estado subsidiario, que sólo se ocupa, en lo económico, de garantizar el primer objetivo.
La auténtica economía de mercado se lograría aplicando “el principio básico de que todo aquello que no esté expresamente prohibido, está permitido”. Este concepto ya se había aplicado explícitamente para las operaciones autorizadas de los bancos comerciales en la ley Nº 21.526 de entidades financieras de 1977, que aún sigue vigente. Al detallar las características principales de esa economía de mercado que se planteaba, la primera cuestión se basa en la necesidad de la independencia del BCRA, formulando tres cuestiones fundamentales, que si bien no fueron aplicadas en los años de plomo, serían recogidas en la Carta Orgánica de 1992. Una de ellas es el objetivo único de lograr la estabilidad monetaria interna (en el documento se le agrega el mantenimiento de un adecuado nivel de reservas monetarias externas), la segunda cuestión es la total desvinculación con el gobierno (del cual dependía desde la nacionalización del BCRA en 1946 y más específicamente del Ministerio de Economía desde 1973) y la tercera, limitar la financiación al gobierno.
Las propuestas siguen por “el restablecimiento del funcionamiento del sistema de precios de la economía”, que significa cesar todo control de precios, y en el caso de los precios agrícolas, “se estima como más conveniente la fijación de un precio mínimo de apoyo, y la libertad en su determinación, eliminando los impuestos a la exportación”.
La liberalización de precios también se aplica al sistema financiero, dado que “en relación a las tasas de interés, deberán seguir siendo libremente pactadas, tanto las activas como las pasivas (…) sustituyendo la garantía estatal a los depósitos por un seguro voluntario”. Pura economía de mercado.
Algo similar sucede con la concepción del Estado, cuyo papel intenta reducirse a garantizar los intereses de los grupos económicos dominantes. Es así que se proponía “transferir a la actividad privada todas aquellas empresas estatales que, por cualquier motivo y bajo cualquier régimen jurídico, se encuentren en poder del Estado, con excepción de aquellas que se reserve expresamente”. Objetivo que recién se lograría en los noventa, como bien lo expresó Alfredo Martínez de Hoz en una entrevista en 1995, al decir que “un gobierno elegido democráticamente tiene mucha más fuerza” que uno de facto para aplicar las reformas que la dictadura, y sectores del empresariado, como puede observarse en el documento analizado, impulsaron.
Para aquellas pocas empresas públicas que quedarían, se establecía “la obligación de actuar bajo los mismos cánones que las empresas privadas”, mientras que sus tarifas, según fue redactado, “deberán reflejar los precios reales de prestación del servicio, incluyendo como mínimo la amortización del capital, a precios de renovación, combinada con una severa y profunda transformación de las empresas estatales”. En resumen, nada de subsidios ni tarifas sociales. Como no podía faltar en este ideario, se proyectaba un “programa de reducción obligatoria de la dotación de personal de cada ministerio, secretaría de Estado y organismos descentralizados”.
También se sugería someter al régimen de empresas estatales a los grandes bancos oficiales, con excepción del Banco Central. Esta previsión puede entenderse como el avance de las que fueron las posteriores recomendaciones del Banco Mundial sobre la privatización de los bancos públicos.
Muchas de estas propuestas económicas se escuchan hoy en día, algunas explicitadas tal cual. Es el ejemplo de las recientes declaraciones de Paolo Rocca, presidente de la multinacional Techint, quien criticó agudamente al gobierno, planteando que “ese Estado que aumentó mucho su dimensión contribuya a la competitividad de las empresas” (Infobae, 11.12.13). Se preocupa porque la presión impositiva creció del 21% del PIB hace diez años al 38% actual, pero no tiene en cuenta que gran parte de esa presión fue al gasto social, que dinamiza la economía, y a subsidios a la energía, que implican una importante ventaja competitiva para las empresas.
Las ideas económicas expresadas en el documento de ADEBA, puede pensarse, tienen una continuación en la actual Asociación Empresaria Argentina (AEA), que incorpora varias de ellas en su declaración constitutiva, e incluso va más allá al formular la intangibilidad tanto de la propiedad como de las ganancias empresariales.
También puede mencionarse en la misma línea expresiones vertidas en la reciente reunión convocada por la Mesa de Enlace, con gran participación del empresariado y de políticos de la oposición. Allí se escucharon expresiones como la del titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA) quien dijo que “los países vecinos no tienen retenciones” (Ámbito 12.12.13) o de Julio Cobos, quien expresó que “al campo hay que dejarlo hacer lo que puede hacer” (La Nación, 12.12.13), dando la idea de que no debe aplicarse regulación alguna.
Analizar el documento de ADEBA de 1978 no es sólo un ejercicio de interpretación histórica. Implica también analizar la matriz ideológica de muchas de las propuestas actuales de quienes hablan del “fin del modelo de 2003″, de allí la doble importancia de su estudio.
Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 15 de diciembre de 2013.

Los cambios en las reservas internacionales

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banco-centralComo comenté en otras oportunidades, la restricción externa es un problema estructural que debe tenerse en cuenta, dado el impacto negativo que posee sobre las reservas internacionales, entre otras cuestiones financieras, como lo ponen en evidencia los datos del Balance Cambiario del Banco Central (BCRA), que registra las operaciones con el sector externo que efectivamente se pagaron y cobraron en un período.

En los nueve primeros meses de 2013, las reservas internacionales (RIs) disminuyeron U$S 7900 millones por efecto de una multiplicidad de operaciones. Trataré de elegir los ítems más representativos, dejando algunos fuera de consideración por razones de espacio y de claridad expositiva. Un rubro que explica gran parte de esta evolución de RIs es el saldo de bienes de esos nueve meses, que ingresó U$S 8000 millones menos comparado con igual período de 2012. Este marcado descenso se explica por dos efectos principales. Por un lado, un menor saldo de mercancías, por unos U$S 3600 millones; las exportaciones crecieron poco, un 2%, mientras que las importaciones aumentaron cerca del 10%, achicando el saldo comercial. Este saldo es resultado de varios factores, pero deseo mencionar la conducta de un importante sector generador de divisas como el de oleaginosas y cereales; según el BCRA, “en el acumulado del año, la comercialización externa del sector se encuentra un 16% por debajo de lo observado en el mismo período de 2012, pese al crecimiento estimado de la producción total en la presente campaña, la cual se estima en torno a las 106 millones de toneladas, récord histórico de cosecha, y un 15% por encima del volumen alcanzado en la campaña previa”. Esto indica que hay retención de productos del sector, y ello influye en el menor saldo comercial de este año.
El otro efecto, que justifica los U$S 4400 millones restantes, tiene que ver con la modalidad de pago, principalmente de las exportaciones. En estos meses, muchos exportadores dejaron de tomar fondos en el exterior para ingresarlos al país en concepto de adelantos y prefinanciación de exportaciones, y en la mayoría de los casos hicieron utilización del máximo plazo disponible para ingresar las divisas. De necesitar fondos, se financiaron en pesos a la espera del ingreso de divisas para cancelar esos préstamos, atraídos porque el ritmo de aumento de la cotización del dólar viene superando las tasas de interés que pagan por financiarse en pesos, lo que derivó en un menor ingreso de divisas. De la misma forma, algunos importadores adelantaron el pago de sus compras externas, generando un drenaje adicional de RIs.
Este es un efecto financiero, que con el tiempo debería tender a equilibrarse, pero que, hasta que se reordene, genera menores ingresos de divisas o mayor salida de las mismas. Pueden tomarse medidas para que los operadores ingresen dólares, como lo es la decisión del Banco Central de limitar significativamente el financiamiento en pesos a los grandes exportadores, para que vuelvan a financiarse en dólares e ingresar anticipadamente las divisas, como lo hacían anteriormente; o la letra del BCRA ofrecida para liquidar la cosecha.
Otra fuente principal de salida de divisas la constituyen los pagos netos por viajes, turismo y pasajes, que en los nueve primeros meses de este año generaron una reducción de RIs por U$S 6400 millones, debido a los mayores gastos de los argentinos en el exterior por este concepto, y menores gastos de los turistas extranjeros en nuestro país.
Un efecto positivo sobre la evolución de las RIs lo tuvo la administración de divisas, en especial la suspensión de la compra de dólares para atesoramiento. Mientras que en los nueve primeros meses de 2012, se produjo una salida de U$S 3600 millones por este concepto, en igual período de este año hubo un ingreso de U$S 400 millones. Queda claro que, sin las normas de administración de divisas, se hubieran perdido adicionalmente varios miles de millones de dólares de RIs en los primeros nueve meses de este año.
Creo que son datos importantes y que indican por dónde hay que ir aplicando la sintonía fina; en algunos casos, el actual Gabinete ya ha avanzado, en otros aún resta tomar resoluciones.
OBAMA NO QUIERE QUE SU PAÍS SE LATINOAMERICANICE. Alertado por la creciente desigualdad que está viviendo Estados Unidos, su presidente expresó que la misma ha puesto en riesgo el fundamento social de la clase media, de que “si trabajas duro tienes la oportunidad de salir adelante”. Agregó también que ese concepto, sobre el que se basa el progreso de aquel país, se desplaza por el temor de que “unos pocos se beneficien del trabajo de todos y se queden con lo que es de todos” (La Nación, 5/12/13).
En la citada alocución, Barack Obama se mostró preocupado: “Hoy, nuestros niveles de desigualdad se están aproximando a los de países como la Argentina o como Jamaica”, sostuvo.
Alguna prensa quitó de contexto estas observaciones, y tituló “Obama alertó contra el ejemplo de la Argentina en desigualdad” (Infobae, 5/12/13); otros comentaron que “fue una frase al pasar. Pero bastó para que Obama dejara en claro que considera que el gobierno argentino no es creíble cuando afirma que la desigualdad en nuestro país ha disminuido” (Clarín, 5/12/13). Nada más alejado de la realidad.
Esta cuestión puede resolverse fácilmente utilizando el índice Gini, que es un indicador de desigualdad: cuanto más alto, más desigual es la distribución de los ingresos en el país.
Según el Banco Mundial, en los últimos años nuestro país ha mejorado la distribución del ingreso, con un Gini de 44, e integra, junto con Uruguay y Venezuela (ambos con 55 puntos) y Jamaica (46), el podio de los países de América Latina y el Caribe más equitativos, aunque aún falte mucho por profundizar en este tema.
Podría decirse que nosotros nos acercamos a la distribución de un país desarrollado, a la vez que Estados Unidos se acerca a los mejores guarismos de los países en desarrollo. Es una visión que creo resulta bastante acertada.
Estados Unidos posee un Gini que oscila entre 40 y 43, muy alejado de otros países desarrollados como Alemania (28) y Francia o Canadá, ambos con 33 puntos. En realidad, para Obama la gran vergüenza norteamericana sería acercarse a los mejores de Latinoamérica, dado que está mas allá de toda consideración de su parte compararse con la desigualdad de Chile (52), Brasil (55) o Colombia (56).
Estas preocupaciones del presidente Obama por mejorar la distribución del ingreso han reforzado su mote de “marxista”, aplicado por los miembros más radicalizados del Partido Republicano, reunidos en el Tea Party. Estos se han horrorizado aún más cuando Obama, en el mismo discurso de esta semana en que se refirió a la Argentina, recordó que el Papa Francisco “habló de manera elocuente sobre la pobreza”.
Luego de la reciente Exhortación Apostólica de Francisco, el ultraconservador comentarista Rush Limbaugh, referente por excelencia del Tea Party, expresó por radio a una audiencia de 16 millones de personas: “Es una pena, pero estamos ante un Papa marxista, que defiende las ideas comunistas” (La Nación, 5/12/13).
Las diferentes opiniones y manipulaciones se dan en todas partes. En el norte, la gente del Tea Party intenta poner un baldón sobre los que critican, más débilmente o con mayor intensidad, la extrema libertad de los mercados y todo lo que ella trae consigo, en especial la desigualdad y la exclusión. De la misma forma, en este país del sur varios opinólogos intentan en vano transformar la vergüenza de Obama en una supuesta situación vergonzosa para el gobierno argentino, cuando en realidad se trata de cifras que generan orgullo, como la mejora en la equidad en el ingreso de la población, aunque aún quede mucho por superar.
Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 8 de diciembre de 2013.

Las desesperadas maniobras de la oposición y algunos economistas para impulsar una devaluación

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guerra-de-monedasA medida que se van consolidando las reformas progresistas en la economía y en la sociedad, y una mayor participación del Estado para regular los procesos económicos, surge cada vez con más fuerza la puja de los dos modelos de país, situación que se intensifica aún más con la proximidad de las elecciones legislativas.

En esa puja es cada vez más claro el espíritu destituyente de las declaraciones de aquellos que desean volver al modelo de los noventa.

Una clara definición de esos objetivos la realizó el senador Ernesto Sanz, quien expresó: “La economía no está bien, ojalá siga así hasta octubre”, para reforzar la idea reflexionando: “A veces, pienso que si la economía mejorara un poco, ¿qué pasaría con las elecciones?” Esa idea de que la mayor parte del pueblo se perjudique para conseguir votos no es una idea peregrina, está inserta de manera implícita en las declaraciones de muchos dirigentes y también está presente en las artificiales disparadas de un tipo de cambio ilegal al que se intenta legitimar con eufemismos como “dólar libre” o “dólar blue”.
En la misma sintonía, Federico Sturzenegger comentó que, de llegar a ser gobierno, devaluaría el 40%, y que “eso implica que el tipo de cambio vaya acomodándose, lo cual no quiere decir que vaya a ser de manera catastrófica”. Verdadero realismo mágico, se devalúa la moneda y todo se arregla, ¿y cómo va a evitar que esa devaluación se traslade a precios? No lo dice. O no lo quiere decir. Porque si está pensando en esa vía, la devaluación vendría con una fuertísima contracción monetaria, lo que llevaría a una gran recesión. Ese es el modelo que pregona. Por supuesto que, en esa recesión, los únicos que se beneficiarían serían los que ganan con la devaluación, principalmente los que exportan granos. Es volver a la vieja Argentina, al país agroexportador con ingentes bolsones de pobreza.

Es muy claro Sturzenegger cuando da las razones de su impronta devaluatoria: “Me parece que el tipo de cambio tiene que volver a generar rentabilidad para que las empresas exportadoras puedan salir a contratar” (La Nación, 02/05/13). La vieja y usada idea del derrame proveniente del neoliberalismo más profundo, en el que las empresas son las que generan rentabilidad, y a partir de ella se benefician los trabajadores. Nada más alejado de la realidad. Es la misma idea que utilizan aquellos que han reducido los impuestos a las grandes fortunas a costa del resto de la sociedad. En realidad, lo único que se obtiene (y se persigue) es incrementar la tasa de ganancia de las grandes corporaciones.

Hay que recordar que Federico Sturzenegger fue secretario de Política Económica del Ministerio de Economía (marzo a noviembre de 2001) comenzando con López Murphy y finalizando con Domingo Cavallo. Es el mismo que propuso privatizar la recaudación impositiva (La Nación, 05/09/99) y también privatizar el Banco de la Nación Argentina (La Nación, 01/10/2000), entre otras tantas ideas extremas.

Si se siguen las declaraciones de Federico Sturzenegger, pareciera contradecirse, puesto que el 23 de marzo pasado en Ámbito Financiero se expresó a favor de una flotación libre: “Es necesario liberar todo para que el dólar encuentre su precio”, y propuso permitir libre acceso al mercado oficial de cambios para que su cotización sea decidida por el accionar entre la oferta y la demanda. Es decir, liberar todo, la mejor forma de que estalle la economía en mil pedazos y sólo salgan ganando unos pocos.
Pero no existe ninguna contradicción. Ya sea profetizando una tasa de devaluación del 40%, o sugiriendo que hay que dejar flotar libremente el dólar y liberalizar todas las operaciones, o tirando cifras de inflación exageradas, lo que se intenta es alimentar la escalada del valor del dólar ilegal.

Y si bien este mercado ilegal es muy marginal y no mueve el amperímetro del mercado cambiario, no es inocuo, pues puede tener un impacto muy fuerte en las expectativas, y de esa forma tratar de complicar la situación actual. A la discusión también se sumó Domingo Cavallo, quien volvió a agitar los fantasmas del “Rodrigazo” y la “espiralización inflacionaria”, desconociendo que los fundamentos macroeconómicos actuales son robustos y no tienen nada que ver con los sucesos de un pasado que el ex ministro intenta arteramente revivir.

EL MODELO DE CRECIMIENTO Y DISTRIBUCIÓN. En estos días se intenta generar tensiones a partir de la disparada del dólar ilegal; resulta interesante cómo tituló la escalada Ámbito Web en un momento del viernes pasado: “Alta demanda + cuevas secas de dólares = blue 32 centavos arriba en $ 9,95″, lo que indica claramente cómo se combina la escasez en el mercado ilegal, fomentada por las políticas de administración de divisas, junto con la especulación de unos pocos.

Esta atención desmesurada al dólar ilegal pretende ocultar una cuestión esencial, y es que todos los dólares que la economía necesita para funcionar están disponibles y al tipo de cambio oficial. Que existe una política de flotación administrada por la cual el tipo de cambio se está depreciando a un ritmo anual del 18%, lo cual llevó a mejorar la competitividad de la economía en los últimos meses.

Con respecto a la administración de las divisas, se comenzó a desarmar la elevada especulación para la obtención de dólares en el exterior a través del uso de los adelantos de las tarjetas de crédito internacionales, un mecanismo que vulneraría en varios casos la suspensión de la compra de divisas para atesoramiento. El Banco Central ejerció una fiscalización importante de estas operaciones, la cual llevó a los bancos, por propia decisión y para cumplir con el espíritu de las regulaciones cambiarias, a limitar los retiros de dinero en el exterior a cifras más razonables para las necesidades turísticas.

El actual no es el tipo de cambio súper alto de 2006/2007, pero hoy el tipo de cambio real multilateral deflactado por salarios se encuentra un 44% por encima del valor del fin de la convertibilidad. Algunos sectores exportadores tienen ciertas tensiones, pero ello se tiene que resolver con políticas de subsidios que se enfoquen a los sectores que efectivamente los necesitan.

De la misma forma, los medios han resaltado que el superávit comercial del primer trimestre de este año es la mitad del producido un año atrás. El resultado surge por una baja en las exportaciones del 3% debida a las menores ventas de combustibles y de manufacturas de origen agropecuario, principalmente por reducción de harinas y pellets de soja a causa de la menor cosecha pasada. Las importaciones, por su parte, se incrementaron un 5%, principalmente debido al incremento en las compras de combustibles, un 65% superiores a idéntico período del año anterior. A pesar de esta combinación conflictiva, el trimestre arrojó un saldo positivo de U$S 1310 millones, a espera de mayores saldos para el resto del año debido a una mejor cosecha, por lo que el objetivo de obtener un superávit comercial cercano a los 10 mil millones de dólares para este año sigue siendo una meta alcanzable.

La imposición de políticas de liberación o desregulación ya conocidas generaría perjuicios económicos inmensos, además de borrar todas las conquistas conseguidas en estos diez años. Enfrente de estas posturas hay un modelo que se está desarrollando y que protege el empleo, trabaja para reducir la informalidad laboral, mejorar los pisos salariales, las jubilaciones y el poder adquisitivo de la población. Ello sólo es posible por la convicción política de lograr una mejor distribución del ingreso y sólo puede realizarse sobre la base de la regulación estatal, un rumbo que la “libertad” de los mercados nunca impulsará.

Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 5 de mayo de 2013.

 

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