“Pactos” para aumentar las ganancias

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Tiempo Argentino | Opinión

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En un avance más hacia la construcción de un relato edulcorado del neoliberalismo, el gobierno de Cambiemos ha continuado la impronta de flexibilización laboral, solo que bajo una nueva denominación: “Pactos de productividad”.

En la gira por China, Mauricio Macri ratificó la mayoría de los acuerdos firmados por Cristina Kirchner, en especial la construcción de las centrales nucleares en Zárate y Río Negro. Pero el gobierno prometió a los inversores chinos extender a estas dos centrales el “pacto productivo” firmado por la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina junto con la Uocra, para bajar los niveles de conflictividad en los trabajos de remodelación de la Central Embalse. El acuerdo busca evitar medidas de fuerza que puedan derivar en “una demora indeseada que afecte el normal desenvolvimiento” de la obra. La contrapartida será una “bonificación extraordinaria”.
Este es un paso más en la dirección de los acuerdos ya firmados en Vaca Muerta y con los gremios de la construcción, automotrices, textiles, calzado. En tanto, están en las gateras los rubros motos y biotecnología.

No obstante, este no es un camino de rosas para el gobierno. El acuerdo originario, el de Vaca Muerta, está encontrando varias resistencias para implementarse. Sucede que si bien fue firmado por las cabezas del sindicato, no obtiene el apoyo de las bases, que ven lesionadas significativamente sus condiciones de trabajo. Estas resistencias podrían replicarse en algunos de los acuerdos ya firmados. Como siempre, será la lucha de los trabajadores la que decida sus condiciones de trabajo, en la medida en que puedan sobreponerse al entorno de elevada desocupación que no ayuda.

Un cronista de La Nación, el 21 de mayo último, describió con precisión el objetivo de estos pactos de productividad: “Se trata, ni más ni menos, de un plan para mejorar los niveles de actividad y la rentabilidad en sectores agobiados por la pérdida de competitividad”. Es decir, el fin principal es mejorar la ganancia empresarial.

En este punto, el presidente Macri sostuvo: “Como decía el General, que cada argentino aporte lo que consume, y yo digo que aporte todavía más de lo que consume, y eso va a hacer crecer al país, y nos vamos a ir para arriba”. Como en otras oportunidades, es una interpretación desfigurada de la historia.

En La fuerza es el derecho de las bestias, Juan Domingo Perón diferencia claramente dos sectores sociales. Por un lado, la clase trabajadora, definida como “la clase útil”. Enfrentada a ella, “la oligarquía, el clero, los sectores parasitarios de los profesionales y de las fuerzas armadas”.

Estos dos sectores son esenciales para entender el texto que parafrasea erróneamente Macri. Perón sostiene que “el régimen justicialista había lanzado una ‘consigna negra’ para los parásitos: ‘cada argentino debe producir, por lo menos, lo que consume’”. Una frase que parece dirigida al actual gobierno que fomenta la especulación financiera, así como las ganancias extraordinarias de los grupos empresarios concentrados.

Además, el “plus “que le agrega Macri para los trabajadores, “producir todavía más de lo que consumen”, aparenta ser un llamado a la sobreexplotación. Nuevamente, en la mente del presidente, los trabajadores deberán cargar con todo el esfuerzo productivo. Una idea que coincide ampliamente con la presión de su gobierno para flexibilizar al máximo las relaciones laborales.

Negativo impacto social

El Indec publicó los valores de la Canasta Básica Total (CBT), compuesta por alimentos y servicios, que alcanzó los $ 14.501 en abril para una familia tipo, un monto necesario para no caer en la pobreza.

Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, en diciembre de 2016 –último dato relevado–, la mitad de los trabajadores percibía un ingreso inferior a los $ 10 mil. En este segmento, pueden caer en la pobreza muchos hogares, incluso con ambos cónyuges trabajando.

Lo más preocupante es que los valores de la CBT han venido creciendo por encima de la inflación. Ya sea que la midamos en términos interanuales (abril 2017/abril 2016), con respecto a diciembre de 2016 o en el propio mes de mayo, la CBT supera los incrementos del IPC del Indec. Esta evolución señala una tendencia firme por la cual los más vulnerables sufren una inflación superior al promedio, determinada principalmente por los precios de los servicios, en especial por los incrementos tarifarios. También indica, en parte, que la tarifa social no está alcanzando a quienes debería: es más una definición para construir el relato oficial, que una medida efectiva.

Tarifas que se incrementarían significativamente tras las elecciones, tesis reforzada por las declaraciones del ministro de Energía, Juan José Aranguren. Sobre el aumento del precio de la electricidad en la provincia de Buenos Aires, frenado por un juez, el ministro se preguntó “¿Quién decide lo que es gradual? Para eso están las elecciones”, indicando que no habrá cambios en la política tarifaria. Para intentar justificar los incrementos, sostuvo que “el aumento es razonable porque, si no, está en riesgo el abastecimiento”, una tesis que carece de sustento: lo que se discute es si las tarifas son accesibles para la población de recursos medios y bajos.

En el reportaje se le escapó una concesión a la gestión anterior, al sostener: “Cuando hablamos de razonabilidad tenemos que hablar de tiempos. Entre 2003 y 2015, los sueldos en Argentina aumentaron en promedio un 1600%, el tipo de cambio un 1500%, la inflación (…) 1300% y las tarifas en Edenor y Edesur 200%”. Reconoce, aunque quizás no signifique una valorización positiva de su parte, que en los pasados 12 años kirchneristas los salarios les ganaron a la inflación, al tipo de cambio y a las tarifas. Todo un dato que ya se comentó en esta columna, y que ahora aparece inadvertidamente en boca de un ministro macrista.

Lo que no explica Aranguren es que a pesar del fuerte aumento de las tarifas de los servicios energéticos (electricidad y gas), en los primeros cuatro meses de 2017 los subsidios al sector energético disminuyeron solo un 10 por ciento.

La reducción de subsidios obtenida por el incremento de tarifas en el primer cuatrimestre es prácticamente compensada por los recursos para el “Plan Gas” que van a las firmas gasíferas para que supuestamente inviertan, aunque no hay metas explícitas y queda al arbitrio de las empresas.

De esa forma, lo que antes el gobierno direccionaba a los bolsillos de los consumidores, ahora se redirecciona a las compañías prestadoras. Un cambio que sin duda beneficia a las empresas, algunos de cuyos CEO están en el gobierno.

En su breve alocución por el 25 de Mayo, el presidente de la Nación criticó a “jueces, sindicalistas, empresarios, que se creen dueños de decirnos lo que tenemos que hacer” y se definió como “servidor público” luego de expresar que “somos los ciudadanos los que tenemos el poder”. Una generalización asombrosa, el pararse en el grupo de los ciudadanos y autoexcluirse de los empresarios. No obstante, habría que preguntarse con cuáles ciudadanos se referencia Macri, puesto que el mensaje del cardenal primado, Mario Poli, fue muy claro: “Buena parte de nuestro pueblo no se siente invitado” porque “carece de lo necesario para una vida digna”. Una frase que resume la situación social que imponen las políticas de desregulación, financiarización económica y beneficios a los grandes capitales. En el corto plazo, este modelo solo puede enfrentarse a partir de una oposición unida alrededor de un acuerdo programático en las próximas elecciones de medio término.

Nota publicada en Tiempo Argentino el 28/05/2017

El liderazgo de Cristina

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Página/12 | Opinión

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Los liderazgos no nacen por pases de magia o porque un grupo así lo decide, ni mueren por los movimientos sigilosos de dirigentes que desean suplantarlos. Los liderazgos nacen o mueren por decisión de las mayorías.

Diversas fuerzas y tradiciones que integran el Proyecto Nacional, Popular y Democrático atraviesan un periodo de tensiones, reorganizaciones y confluencias. Este devenir, crítico y expansivo, ocupa hoy el centro de gravedad de la oposición al macrismo, desplazando al massismo a un lugar silencioso.

En ese proceso de reordenamiento de fuerzas y tradiciones para enfrentar con éxito al neoliberalismo gobernante, una mayoría reivindica un liderazgo que no consideran agotado ni, por lo tanto, necesario de suplantar: el liderazgo de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Para que quede bien claro: se trata de un conjunto de fuerzas, entre las que se cuenta el Partido Solidario, que creen –que creemos– que el liderazgo de Cristina continúa siendo el dinamizador y catalizador de un proceso plural de fuerzas opositoras detrás de un programa de transformaciones económicas, sociales y culturales.

A diferencia de todos los gobiernos desde la reposición de la Democracia en 1983, hasta 2003, que no pudieron completar sus mandatos o se retiraron agotados y sin legitimidad, Cristina dejó su segundo periodo de gestión con altos índices de popularidad y en el marco de una plaza repleta y emocionada que se agolpó para despedirla.

Fueron veinte años de una democracia defensiva y perturbada por una política económica con ejes muy similares a los actuales, que condujo a la crisis del 2001.

Le sucedieron, desde 2003, doce años de una democracia ofensiva que llegó con movilización social, generó movilización social y se retiró con movilización social.

Doce años de gobiernos que desplegaron convicciones y políticas transformadoras apenas llegaron, mientras estuvieron y cuando se fueron.

En un largo ciclo histórico caracterizado por el derrumbe de liderazgos, Cristina –y antes Néstor– fue la excepción a la regla.

Ese liderazgo, que no fue destituido o que no pudieron destituir, es hoy un patrimonio de las mayorías populares y el punto de partida alrededor del cual diseñar la nueva etapa de transformaciones de la Argentina.

Una maquinaria sincronizada de grandes medios hegemónicos, fuerzas económicas concentradas y jueces obedientes intentaron, e intentan, destruir ese activo social que es uno de los tres componentes de cualquier proceso de reorganización política: el liderazgo, el que debe actuar junto a un programa y un conjunto de fuerzas que construyan mayorías.

Pero no lo lograron y, entonces, el Proyecto Nacional, Popular y Democrático cuenta hoy con ese liderazgo disponible.

¿Por qué razón habría que renunciar a ese liderazgo disponible para intentar crear otros alternativos?

Es bueno recordarlo: Cristina es lo que Cristina representa. Lo que construyó material y simbólicamente en sus gobiernos: un piso muy alto de políticas implementadas que garantizan la dirección y el sentido de la continuidad del proyecto nacional, popular y democrático.

Entre otros aspectos, representa los procesos de integración regional, de vinculación sur-sur y una estrategia exterior soberana y activa; una política consecuente de derechos humanos en torno a la búsqueda inclaudicable de memoria, verdad y justicia; procesos permanentes de inclusión social, económico y cultural; un proyecto de desarrollo industrial con la ciencia y la tecnología como agregado de valor; mayor financiamiento educativo y del sistema de salud; paritarias libres, aumento del salario real e incrementos jubilatorios por ley, entre muchas otras políticas e iniciativas.

Eso representa su historia. Pero un liderazgo contiene siempre un futuro. Y, en ese futuro, está nuestra oportunidad de retomar lo que no logramos hacer, lo que quedó incompleto o lo que no hicimos bien.

Para ello, un programa. Una nueva agenda de iniciativas que estimulen a la sociedad, que la acerquen aún más a la política y que la alejen definitivamente de las seducciones del neoliberalismo.

Mientras, un agresivo plan de restauración neoliberal se despliega con formas diversas sobre los países de la región, ya sea a través de golpes políticos-judiciales como en Brasil, despliegues sistemáticos de violencia destituyente como en Venezuela o por vías electorales como en nuestro país.

Rafael Correa, quien logró poner un límite a este proceso de restauración neoliberal en la región, afirmó recientemente que “es necesario desarrollar sociedades con mercado y no sociedades de mercado”. Y agregó: “Cualquier proceso de cambio en América Latina tiene que empezar por hablar de la distribución. Ese es el gran problema de la región: la desigualdad. Aquí tenemos ricos más ricos que en Suiza y pobres más pobres que en África.”

Es una clave importante: ese programa, para la nueva etapa del proyecto nacional, popular y democrático iniciado en 2003, debe retomar como horizonte la reducción de la desigualdad social.

Para ello, junto a la reposición de la defensa irrestricta de los derechos humanos, la búsqueda innegociable de memoria, verdad y justicia, y la lucha abierta contra toda forma de discriminación de género y de xenofobias, es necesario impulsar una reforma tributaria orientada a gravar a la riqueza y a los grandes patrimonios; una ley de inversiones extranjeras que vincule el arribo de capitales externos al interés nacional; una nueva ley de servicios financieros; el establecimiento de límites precisos a las operaciones especulativas y control del endeudamiento; una política monetaria comprometida con el desarrollo económico con equidad social; la recuperación y ampliación de los planes de desarrollo científico, de estímulo a la industria, de asistencia y expansión de las economías regionales y de protección y desarrollo de las pymes, restringiendo importaciones que producen pérdidas de puestos de trabajo; la regulación de la extracción de recursos naturales para hacer a la actividad compatible con la adecuada protección del medio ambiente; progresivos aumentos del financiamiento educativo y del sistema de salud, entre muchas otras medidas.

Enfrente no estará sólo el macrismo. Lo acompañaran las fuerzas profundas de la economía concentrada, quienes ensayan desde hace años distintos intentos fallidos por estabilizar un modelo de país excluyente. Son los grandes grupos económicos y financieros, hoy nucleados en AEA y en el Foro de Convergencia Empresarial, los que ya lo intentaron con la dictadura y con Martínez de Hoz, luego con el menemismo y ahora han retornado con Mauricio Macri.

Hay un liderazgo disponible. Hay un conjunto de fuerzas y tradiciones confluyendo. Debemos construir un nuevo programa de gobierno. Es nuestra propuesta o la de ellos. La diferencia es la exclusión o la inclusión de millones de argentinos y argentinas.

Nota publicada en Pagina/12 el 21/05/2017

Brasil y sus enseñanzas

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Tiempo Argentino | Opinión

Los sucesos políticos que atraviesan la coyuntura de Brasil no pueden ser desvinculados de la precaria situación económica que allí se observa desde hace un par de años, con importantes caídas del PIB en 2015 y 2016. Sin embargo, la debilidad de fondo de esta economía no es nueva y tiene raíz en las medidas ortodoxas que se implementan.

Mucho de esto tiene que ver con los límites que impone la estrategia de metas de inflación que se adoptó en 1999 e involucró la existencia de una de las tasas de interés reales más elevadas del mundo. Esto generó un significativo ingreso de capitales especulativos, bajos niveles de inversión productiva, una fuerte pérdida de competitividad y una significativa primarización de la economía.

El reciente congelamiento del gasto público real por 20 años, la idea de avanzar con la flexibilización laboral y la propuesta de reforma de la seguridad social completan un complejo panorama a futuro, aunque ahora son más escasas las posibilidades de que lo pueda llevar adelante un gobierno con tan poco consenso como el actual. De allí que el “círculo rojo” de Brasil decidió que Michel Temer ya realizó “el trabajo sucio” al avalar el “golpe blando” contra Dilma Rousseff, y ahora requiere ser reemplazado por un político potable para la sociedad, que pueda continuar con las reformas de Temer, requeridas también por el FMI.

Brasil es, además, otro ejemplo acerca de cómo los modelos económicos neoliberales impactan en la sociedad y terminan afectando al propio sistema político, algo por lo que ya atravesó con grandes costos nuestro país en 2001. Una enseñanza que el gobierno de Mauricio Macri no debería minimizar.

En lo coyuntural, se verá amenazado el (exiguo) crecimiento de Brasil y ello afectará en alguna medida a nuestra economía, fundamentalmente por la vía comercial, ya que se trata del principal destino de nuestras exportaciones (16%). En el caso de las exportaciones de manufacturas industriales (MOI), el 32% del total se destina a Brasil, siendo la mayoría de ellas del sector automotor. En tanto, los efectos del canal financiero son mucho más automáticos. Son los riesgos que imprime el esquema de desregulación de los movimientos de capitales al que adscribe nuestro gobierno. Los bajos niveles de deuda heredados hacen que el panorama financiero luzca por ahora menos complicado, pero no deja de ser una luz de alerta de cara a los próximos años.

En este marco, cabe mencionar el título de El Cronista en la portada del viernes: “El caso Temer revive la crisis brasileña y complica el repunte de la economía en la Argentina”. Una excusa que no extrañaría escuchar en un futuro próximo por parte de nuestras autoridades para justificar la ausencia de “brotes verdes”, aunque en realidad la economía no reacciona por las propias políticas del gobierno nacional.

En la semana se conoció el Índice General de Actividad de Orlando Ferreres (un indicador con similar espíritu al estimador de actividad económica del Indec, EMAE) que registró un crecimiento para abril del 3,3%. Pero esto mucho tiene que ver con el derrumbe que dicho índice mostró en abril de 2016, con una baja interanual del -4,9%. Entonces, si comparamos los datos de abril de 2017 con los del mismo mes del de 2015, aun presenta una baja del 1,8%, lo cual es otra muestra de que se está muy lejos de los mentados “brotes verdes”.

Algo parecido ocurre con la facturación de los supermercados y centros de compra, que en marzo subió un 18,2% y un 10,6% interanual. Estos datos indican una fuerte caída real, considerando el 35% de inflación que para dicho período indica el IPC-CABA. No podía esperarse otra evolución teniendo en cuenta la política salarial que promueve el gobierno.

Al respecto, cabe mencionar el acuerdo paritario entre el Estado y los trabajadores de la administración central. El aumento será del 20% en tres tramos (5% desde el 1 de junio, otro 5% en julio y finalmente el 10% en agosto). Además habrá una cláusula gatillo para cuando la inflación supere el 20% en el año. Lo más grave es que se convalida la pérdida por la inflación del período anterior. También se acordaron metas bastante exigentes por presentismo y por productividad.

En paralelo, el gobierno anunció la entrega de subsidios a las grandes compañías electro-intensivas, con uno especial para las ultra-electrointensivas que parecería tener nombre y apellido. Son $ 2250 millones que se destinarán a las grandes empresas, bajo la forma de descuentos del 20% en la factura de energía. Mientras, a las pymes y las empresas de la economía social no se les reduce en nada las fuertes subas de tarifas energéticas. Una clara idea de para quiénes gobierna el macrismo.

Tren sojero

El presidente Macri estuvo de gira por Asia y obtuvo un reconocimiento del primer ministro japonés, Shinzo Abe, quien le dijo que “Argentina tiene el papel de locomotora en el continente”. Claramente no es por la potencialidad industrial ni por la envergadura de su economía; tal vez sí lo sea por su legalidad y su orientación marcadamente neoliberal, atributos que hoy brillan más aun ante la fuerte crisis política en Brasil. Incluso podría pensarse que, de ser una locomotora económica, encabezaría un gran tren sojero y cerealero.

En tanto, durante su visita a China el presidente Macri ratificó varios compromisos firmados por el anterior gobierno, que rechazó cuando era oposición. En 2015, por caso, le envió una carta al embajador chino en Argentina en la cual justificó su rechazo a los acuerdos por contener conductas “violatorias de la Constitución Nacional y contrarias al más elemental principio de transparencia en el manejo de la cosa pública”. Parece que este no es más el caso.

La presión de China para que se respete lo firmado no fue menos importante. En abril el gobierno chino había exigido “firmemente” a la Argentina –para “estimular la confianza de las empresas chinas”– respetar los convenios anteriores, específicamente los relacionados con el proyecto de recuperación del Ferrocarril Belgrano Cargas, las represas hidroeléctricas de Santa Cruz y la construcción de las centrales nucleares IV y V.

En cuanto a los nuevos acuerdos pactados por Macri, más allá de varios memorándums de entendimiento sobre educación, cultura, deportes y cooperación agrícola, se ratificaron los acuerdos para la construcción de una planta de energía renovable en Jujuy, el proyecto de recuperación del ferrocarril San Martín de Cargas y se estableció un “Protocolo de requisitos fitosanitarios para la exportación de uvas” de Argentina al país asiático, entre otros.

Al igual que con los brotes, el gobierno sigue sin poder mostrar resultados que indiquen al menos una llovizna de inversiones. La gira por China dejó en claro que el gobierno sacó a pasear por Asia las directrices principales de su pensamiento: que Argentina sea el “supermercado del mundo”. Acompañado en la comitiva, entre otros, por el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Etchevehere, Macri afirmó que nuestro país “es un gran productor de alimentos”, con capacidad para cubrir “la demanda de 400 millones de personas (…) y esperamos duplicar eso en cinco a ocho años; estoy seguro de que con la ayuda del empresariado chino lo podremos hacer”. Con los desorbitantes valores de la canasta básica alimentaria que acusa el Indec, y los problemas de empleo, suena extraño que el presidente esté pensando en alimentar al mundo. «

Nota publicada en Tiempo Argentino el 21/05/2017

Carlos Heller presentó el libro “Patios Militantes” de Gustavo Cirelli

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El diputado nacional presentó, junto al periodista Gustavo Cirelli, la publicación que recopila los discursos de Cristina Fernández de Kirchner a los jóvenes militantes desde los patios de la Casa Rosada.

Carlos Heller, diputado nacional y Presidente de Partido Solidario (PSol), presentó el 19 de mayo el libro Patios Militantes junto a su autor, Gustavo Cirelli, en una convocatoria que se realizó el local partidario del PSol en la Comuna Uno.

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“Es un gusto presentar este libro en una de nuestras casas y hacerlo acompañado a su autor”, destacó Heller al comenzar la charla. El diputado nacional comentó que con los patios militantes, Cristina continuó con la transformación de la Casa Rosada que inició Néstor Kirchner mediante la creación del Salón de las Mujeres con retratos de luchadoras imprescindibles o la Galería de los Patriotas con imágenes de referentes latinoamericanos.

Luego, Heller mencionó las diferentes facetas de la ex mandataria que pueden leerse a través de los discursos de la publicación. “La primera Cristina es la militante que habla de la organización política colectiva”, comentó el diputado y prosiguió “es un concepto que puede traerse a la actualidad con la idea del Frente Ciudadano”. “En otro de sus discursos aparece la Cristina comprometida con la construcción de una juventud que sea solidaria y politizada, en la que valoriza a los jóvenes militantes como una figura clave”. El presidente del PSol destacó que en los discursos que componen el libro, Cristina plantea el desarrollo industrial como un tema imprescindible para el proyecto de Nación, se muestra comprometida con la cultura nacional y con la integración regional. “El libro refleja a muchas y a una sola Cristina: la militante que llevó al gobierno políticas que compartimos quienes tenemos el compromiso de construir un país con inclusión, con desarrollo, integrado a los otros pueblos de América Latina. Quienes compartimos una idea de país con una postura autónoma, no supeditada a los grandes grupos multinacionales. Todas esas Cristinas se conforman en la dirigente que hoy nos sigue convocando a trabajar juntos, a construir ese espacio común y a seguir soñando, como jóvenes de todas las edades que somos, en que es posible un país más justo y soberano”.

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Cirelli, en tanto, se refirió a la génesis de Patios Militantes, al que definió como un “tributo a la militancia y a la batalla cultural”. “Me impactaba mucho que luego de cada acto oficial en el Salón Blanco, Cristina iba a los patios y era allí donde estaba lo más rico de su mensaje, no en el acto oficial”. Y prosiguió, “meter a la militancia en la Casa de Gobierno es algo que no tiene antecedentes en la historia argentina. Había esa suerte de diálogo con la juventud y al mismo tiempo actualización doctrinaria”. Para finalizar, Cirelli destacó que espera que Patios Militantes sea un aporte para la discusión, la militancia y para generar debates en el marco de la próxima etapa política del país”.

La actividad contó con la presencia de los responsables políticos de la sede partidaria de la comuna Uno Luis “Chino” Sanjurjo y Ernesto Giacomini, del referente del movimiento cooperativo Sergio Gisbert, trabajadores de Tiempo Argentino y de la imprenta cooperativa Gráfica Patricios y militantes del PSol, entre otros.

Pedaleando con las tasas, sobre el nivel de actividad

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Ámbito Financiero | Opinión

Por Carlos Heller

El elenco de autoridades gubernamentales parece empecinado en bajar la inflación, pero no lo logra. Lo que sí consigue es afectar la actividad económica y darles rienda suelta a los que obtienen altos beneficios con la especulación financiera.

Nunca está de más recordar que en el artículo 3º de la Carta Orgánica del Banco Central se establece que la autoridad monetaria “tiene por finalidad promover (…), en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”. La realidad se encarga de mostrar que el BCRA no sólo no cumple con su supuesto principal objetivo (digitado a partir de una interpretación sesgada del articulado), sino que tampoco lo hace con los demás. A su favor, y más allá de alguna que otra crítica puntual, cuenta con el apoyo del coro ortodoxo. En particular del FMI, que el año pasado, en el marco de la revisión del artículo IV del Convenio Constitutivo, pidió reformar la Carta Orgánica para darle prioridad a la lucha antiinflacionaria.

Lo que sí parece cumplirse es la coordinación con las políticas del Gobierno nacional, ya que todas las líneas directrices son coherentes entre sí. Entre ellas se destacan la abultada suba de tarifas, la política de apertura comercial prácticamente indiscriminada y la desregulación plena. Esto último no aplica a las paritarias libres, en las que el Gobierno trata de incidir hacia el lado empresarial. El frenazo salarial no es sólo en términos reales: queda claro al observar que, según afirmó el propio ministro de Trabajo, Jorge Triaca, luego del acuerdo de los estatales, ya se cerró el 40% de las paritarias “con un promedio del 20%”. Es decir, un 60% de los asalariados vive con el mismo sueldo del año pasado. Un indicador de las dificultades que enfrenta el consumo interno, más aún considerando que la inflación en abril alcanzó al 27,5% interanual, y en términos mensuales se aceleró al 2,6% respecto de marzo.

La dinámica de la inflación remite a la persistencia de la puja distributiva, ya que los formadores de precios insisten en aumentarlos aprovechando que aún hay un alto poder adquisitivo en una parte de la población, y prefieren recomponer márgenes por esta vía. Triaca también dijo que “no deja de haber algunos que remarcan precios y sacan oportunidad en lugar de pensar en el bien común”. Pero para esto también hay mecanismos institucionales vigentes, como la Ley 26.991 (Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo), aprobada por el Congreso Nacional en 2014.

En este contexto, en algún momento la inflación tendrá que ceder, aunque el costo se presume significativo. El caso de Brasil es ilustrativo, ya que recién este año estará firmemente por debajo de la meta de inflación del 4,5%, pero luego de atravesar dos años de alta recesión. Es decir, nos queda mucho ajuste por delante. No sólo fiscal, un concepto que el ministro Guillermo Dietrich prefiere denominar “responsabilidad fiscal” para darle algo más de legitimidad; la “responsabilidad” también deberá ser monetaria.

El mantenimiento de altas tasas de Lebac es toda una decisión de política que, en la misma línea de la lucha contra la inflación, afecta el nivel de actividad. Por un lado, lo hace por la vía del costo del crédito. No obstante, dado que la intermediación financiera es baja como proporción del PIB, el verdadero mecanismo antiiflacionario viene dado por la vía del tipo de cambio, que en lo que va del año se apreció 50 centavos de dólar, ayudando a que no haya una mayor inflación aún. La dinámica se facilita en gran parte por los elevados rendimientos de las Letras, con el incentivo que le otorgan a la denominada “bicicleta financiera”, que consiste en ingresar dólares del exterior y comprar Lebac en pesos, sin demasiado riesgo cambiario. Como consecuencia de ello, se verificó un sostenido proceso de pérdida de competitividad que afecta a las pymes y a las exportaciones industriales, reforzando el ingreso de importaciones y el magro panorama en términos de inversiones en la economía real.

A su vez, la política monetaria contractiva derivó en un crecimiento exponencial del stock de Letras en circulación, que en la actual gestión casi se triplicó. Más de la mitad vencía junto a la licitación del último martes, que como era de esperar terminó convalidando una nueva suba de tasas. Se trata de un escenario de concentración de vencimientos importante, muy sensible al cambio de humor de los mercados financieros y que incrementa el riesgo de inestabilidad a futuro, una responsabilidad también prevista en el mencionado artículo 3º de la Carta Orgánica del BCRA.

Mientras el Gobierno sigue con sus contradicciones discursivas en el marco de una absoluta posverdad e intenta divisar algún brote verde, la evolución de las variables económicas no deja lugar a discusión. No es obra de la naturaleza ni producto de alguna herencia: es la consecuencia directa de la implementación de un conjunto coherente de políticas que se proyecta profundizar para después de octubre, y que tiene previsible final.

Nota publicada en Ámbito Financiero el 18/05/2017

 

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