El impulso de YPF y los nuevos datos del PBI

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ypfSe conocieron los nuevos datos del PBI con base 2004, con una mayor ponderación del peso del sector de bienes respecto del de servicios. Los nuevos cálculos indican un crecimiento menor en los años relevados respecto a los arrojados por la base 1993, con un menor peso de la inversión en el producto, y variaciones significativas en el crecimiento para los años 2008 y 2009.

Habrá que analizar la nueva metodología para comprender mejor los nuevos datos, y a partir de allí tener una idea más acabada de la importancia de los cambios anunciados en los valores de crecimiento y en la composición de la oferta y demanda globales.
En el análisis de la coyuntura, cabe señalar que los datos desestacionalizados presentados para el último trimestre de 2013 indican una reducción del PBI (-0,4%) y del consumo privado (-2,6%), lo cual genera un arrastre negativo para el cálculo del crecimiento de este año, y por lo tanto reducirá las cifras esperadas, dependiendo estas últimas del impulso que den a la economía los distintos programas de fomento del gobierno y la propia dinámica de la producción en los próximos trimestres.
LOS AUSPICIOSOS DATOS DE YPF. El jueves pasado entró en vigencia el Convenio de Solución Amigable y Avenimiento de Expropiación con Repsol. De acuerdo a lo previsto en este, Repsol entregó a nuestro país los documentos necesarios para la transferencia de las acciones de YPF e YPF Gas, junto con los escritos de desistimiento de las acciones judiciales, administrativas y arbitrales iniciadas contra Argentina.
Por su parte, el gobierno emitió los títulos convenidos por U$S 5000 millones; más títulos adicionales por unos U$S 317 millones de Boden 2015, –bastante menos del máximo de U$S 1000 millones pautado en la ley– para completar el valor de mercado promedio de U$S 4670 millones contemplado en el convenio. Al día siguiente, Repsol vendió la totalidad de los nuevos bonos Bonar 24 por U$S 3250 millones, con un descuento del 13,4% al J.P. Morgan, el mismo banco de inversiones al que vendió en la semana el 12,3% de las acciones que aún poseía en YPF. Esta venta del Bonar 24 no afecta el volumen de deuda emitida por Argentina, por ser posterior a la entrada en vigencia del convenio.
El mismo viernes se conocieron los datos de YPF correspondientes al primer trimestre de 2013, que resultan altamente auspiciosos. La producción de petróleo creció un 6,8% y la de gas un 18,5%; las inversiones alcanzaron los $ 9722 millones, con un aumento del 127%; mientras que la utilidad neta fue de $ 2881 millones, un 129% superior; todas variaciones calculadas respecto de igual período del año anterior.
Estos niveles de utilidades, y especialmente de inversiones, más los que con alta probabilidad se conseguirán en el futuro, indican que YPF seguramente generará recursos más que suficientes a la hora de pagar los bonos que se entregaron por la expropiación a Repsol. Pero además deben considerarse los beneficios potenciales que generará la continuidad de esta tendencia de YPF en la actividad productiva general, y en la reducción del déficit energético de nuestro país. Si bien sigo sosteniendo la importancia del desendeudamiento del gobierno argentino como política global, esta no impide incurrir en algún endeudamiento administrado cautelosamente, orientado a inversiones con una alta rentabilidad económica, productiva y social, y creo que esta deuda contraída para finalizar con el proceso de expropiación de Repsol es uno de los mejores ejemplos.
FMI EN LOS PAÍSES PERIFÉRICOS: UNA ENSEÑANZA PARA ARGENTINA. Hacia finales de abril se hizo público el memorando de entendimiento entre el FMI y las autoridades de Ucrania, por medio del cual ese país accederá a un financiamiento de U$S 17.100 millones, a recibir U$S 3200 millones a la firma y el resto en 8 tramos, previo cumplimiento de las metas comprometidas. Esto ocurre en un contexto crítico desde el punto de vista geopolítico, pero también económico y social. En este marco apareció en escena del Fondo, con un típico programa de financiamiento sujeto a estrictas condicionalidades, que en su letra chica deja ver con claridad que, aunque trate de mostrar lo contrario, el organismo no ha cambiado un ápice de su matriz ideológica neoliberal, y sigue preservando su antiguo rol en el tablero económico, en representación exclusiva de los grandes núcleos de poder global.
En un contexto en el que se proyecta una caída del 5% del PBI ucraniano como consecuencia del “debilitamiento de la confianza de los inversionistas y consumidores”, todo parece indicar, según lo deja ver de manera implícita el FMI, que las expectativas no cambiarán con la implementación de los duros ajustes, y que los mercados dudan de su capacidad para generar un mayor crecimiento en el mediano plazo.
En última instancia, el FMI no puede dejar de mostrar su impronta incluso cuando debería contribuir a tratar de convencer a la sociedad ucraniana de los supuestos beneficios de acoplarse a los intereses de la Unión Europea y los Estados Unidos. En el estricto ajuste fiscal se planea para 2014, entre otros, congelar los salarios y el ingreso de empleados públicos, cancelar la actualización de las pensiones, ahorrar en gastos de asistencia social y reducir las exenciones de IVA a la compra de medicamentos.
Las contradicciones de los programas del FMI están presentes también en los países de la periferia del Euro. Tras tres años de durísimos ajustes, Portugal finaliza el 19 de mayo el programa de “salvataje”. La pérdida de soberanía de las autoridades quedó reflejada a través de las declaraciones del primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, quien expresó: “será un día de homenaje a todos los portugueses y marcará la reconquista de nuestra autonomía”, dejando en claro que con la incursión del Fondo el gobierno perdió prácticamente todas las herramientas de política económica. Más allá de la retórica, el horizonte luce sin demasiados cambios, ya que la finalización del rescate no implica que Portugal quede liberado de las condicionalidades pactadas en su momento; el endeudamiento continúa y las cuotas por los servicios de la deuda se acumulan de manera gravosa en los próximos años.
La situación de los países bajo ajuste es un importante espejo para analizar muchas de las recetas de economistas y políticos argentinos, que plantean la desregulación de las actividades, la retracción del Estado de los procesos económicos, los beneficios de un endeudamiento externo a mano suelta, y que ven en las políticas de los países desarrollados el ejemplo a seguir. Sobre este aspecto, cabe citar a la presidenta Cristina Fernández, quien la pasada semana se refirió a la presentación del gobierno argentino de una denuncia ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra la Unión Europea (UE), por la imposición de medidas antidumping al biodiésel argentino.
Cristina reflexionó sobre este tema, al cual consideró una verdadera medida contra el libre comercio, “del cual muchas veces nos hablan y del cual algunos en Argentina se hacen eco y no escuchamos que critiquen a la Unión Europea porque le cierra la entrada de biodiésel a la Argentina; al contrario, por allí critican a la Argentina cuando protege el trabajo y los productores argentinos”. Una definición que le cabe a la pléyade de economistas y políticos que van de ronda por los medios monopólicos machacando con las recetas neoliberales, aunque sin decirlo explícitamente. Igual que hace el Fondo cuando menciona el “debilitamiento de la confianza de los inversores” en Ucrania, reforzando aún más las expectativas pesimistas que informa, y dando pasto a las fieras de la especulación financiera. O cuando el presidente español, Mariano Rajoy, asegura que están saliendo de la crisis, y hasta se anima a pronosticar una baja del desempleo, y la Comisión Europea le exige dos años más de “esfuerzos discrecionales adicionales considerables”, es decir, continuar en 2015 y 2016 con profundos ajustes. Bajo la óptica neoliberal, el único camino a recorrer es el de los ajustes, una condición que omiten explicitar los analistas vernáculos que sostienen estas ideas.
Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 11 de mayo de 2014.

Discurso para la sesión histórica en la que se aprobó la ley de Soberanía Hidrocarburífera

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Referencia: R° 6 / 5ta. Sesión Ordinaria (Especial)
Fecha: 02/05/2012
Tema: “Expropiación de la tenencia accionaria de Repsol YPF Sociedad Anónima” - Expediente 29-S-2012 (OD 288)

Es cierto como ha dicho hace un rato un Señor Diputado “que hay otra Argentina posible y es mejor. Es la que se comenzó a construir trabajosamente en el 2003 sobre el país desvastado que dejó el “Vendaval Neoliberal”.

Estoy convencido que hoy estamos legislando sobre un tema crucial para el desarrollo de nuestro país y para el bienestar actual y futuro de los argentinos. En ese sentido, quiero adelantar el voto favorable en General y en Particular del Bloque del Frente Nuevo Encuentro.

El petróleo, a pesar del surgimiento y la evolución de fuentes no convencionales de energía, sigue siendo un elemento estratégico en el proceso de desarrollo de los países centrales y en desarrollo. En la matriz energética mundial el petróleo participa con un 34% y el gas con el 21%. A diferencia de lo que ocurre en la Argentina el carbón, con sus graves perjuicios sobre el medio ambiente, explica un 27% de la oferta energética mundial.

Varios elementos dan muestra de este carácter estratégico.

El elevado precio en el mercado internacional que se explica por el aumento de la demanda (en particular de los países en desarrollo que lideran el crecimiento mundial) y por los costos crecientes de explotación.

Además de su importancia como fuente de energía los hidrocarburos son insumos esenciales para el proceso productivo en general y para el proceso industrial en particular. El sector de hidrocarburos es un importante demandante de bienes industriales y es un insumo de industrias claves como la petroquímica (fertilizantes, plásticos).

El mercado mundial del petróleo está dominado por gigantescas empresas transnacionales que avasallan las soberanías nacionales, que alientan y financian guerras, con el objetivo de asegurarse el dominio de los yacimientos. La mayor parte de los conflictos y golpes de Estado posteriores a la segunda guerra mundial tienen un fuerte olor a petróleo. Los gobiernos de los países imperialistas representan a menudo los intereses de sus gigantes petroleros, mientras que en muchos países dependientes los gobiernos actúan como sus socios, en detrimento de los intereses nacionales. Los ejércitos de los países centrales a menudo constituyen las avanzadas que desbrozan el camino para que las petroleras puedan desplegar sus negocios. El nombre de Haliburton ha quedado como símbolo de esta estrategia en la invasión a Irak.

Veamos la lista de la revista Forbes de las compañías más grandes del mundo. Dentro de las 20 mayores Exxon ocupa el primer lugar, siendo además la empresa más rentable del planeta. El 4° lugar lo ocupa la Shell, el 7° Petro China, el 10° Petrobras, el 11° British Petroleum, el 12° Chevron y el 15 Gazprom (Rusia). Es decir de las 20 empresas más grandes 6 son petroleras, tres de ellas de países centrales (EEUU y Gran Bretaña) y otras 3 del grupo de países denominados BRICs, China, Brasil y Rusia. Es un interesante mapa que refleja la distribución de poder mundial.

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No sólo recuperamos el control de YPF, también su objetivo social

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ypfMe gusta pensar que recuperamos algo que habíamos perdido, aquello que simbolizaba a la Argentina del desarrollo y la industria:  nuestra empresa estatal petrolera.

Yo he sido profundamente crítico de todo el proceso privatizador porque las privatizaciones lo que verdaderamente clamaban era un cambio de objeto social. Por ejemplo, Obras Sanitarias de la Nación fue creada para proveer de agua potable a la población, pero su transformación en Aguas Argentinas la convirtió en una empresa que buscaba ganar dinero vendiéndole agua a la población. Ese cambio tiene una magnitud tal que rediseña todo escenario. Cuando se busca la maximización de la rentabilidad, el diseño de los productos irá en esa dirección, entonces en este caso particular, se buscará venderle agua a los que puedan pagar más caro y no darle agua a los carenciados que no pueden pagarla.

Por eso, es fundamental que recuperemos el objetivo social de YPF en el marco de lo que dice el artículo 1º de la ahora Ley: “Declárase de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como la exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización a fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los distintos sectores económicos, y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones”, algo que es según mi punto de vista una actuación en función de un proyecto y un modelo de país.

También están aquellos que critican argumentando que no hay dinero disponible para explorar. En primer lugar creo que Repsol tuvo una política de vaciamiento, porque no sólo se llevó alrededor de 14.000 millones de dólares que bien pudo haber destinado a las tareas de exploración, sino que en su lugar los destinó a comprar y desarrollar su negocio en un montón de países. En realidad YPF fue el proveedor de recursos financieros para una empresa que se expandió en el mundo gracias a lo que se llevó de nuestro país.

En este contexto podemos decir, como primera conclusión, que tal vez sea probable que estemos en una etapa donde la empresa haya quedado sin recursos, vaciada y endeudada. De todos modos no creo que vayamos a tener dificultades teniendo en cuenta la alta rentabilidad de la empresa. Al contrario, tengo la preocupación inversa, y esto es que en la búsqueda de inversores no se tenga en cuenta toda la historia. Me refiero a los grandes jugadores, aquellos que hacen guerras o voltean gobiernos.

A mí me encantaría que el planteo fuera, por ejemplo, el de una integración con las grandes petroleras de la región que también son estatales, como PDVSA o Petrobras. Alguna vez se habló de conformar una suerte de holding de los estados a través de esa integración, cosa que no era posible porque Argentina no tenía esa empresa estatal petrolera. Es por eso que me pregunto: ¿no habrá llegado el momento de soñar con un proceso de integración en el marco de la UNASUR y crear un gran consorcio?

El CIADI es un organismo del Banco Mundial

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ciadiHace unos días un periodista me preguntaba si el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) tendrá buenos argumentos que obliguen a la Argentina a afrontar un juicio por la expropiación del 51% de las acciones de Repsol.

A mi me llama la atención que se hable del CIADI como si fuera la Corte de La Haya, cuando la realidad es que se trata de un organismo creado por el Banco Mundial para resolver litigios entre empresas y estados, que en general se ha caracterizado por opinar a favor de las empresas y no de los estados.

Este organismo lo que hace es igualar la importancia de la empresa a la del Estado, y no es casual que esto suceda, ya que tiene que ver con la idea de la eliminación de los Estados Nación y de su reemplazo por las grandes corporaciones. Entonces, se creó un tribunal al que van el Estado y la Multinacional, pero resulta que es un tribunal del Banco Mundial que a su vez está dirigido por las mismas corporaciones que comienzan los juicios contra los Estados.

Recordemos que el CIADI es un tribunal al que la Argentina aceptó someterse voluntariamente en aquellos litigios que tiene con empresas multinacionales. Yo creo que habrá que pensar si es razonable seguir estando en el CIADI, ya que no es una obligación hacerlo. Brasil, por ejemplo no está en el CIADI y la verdad que no le pasa absolutamente nada por no hacerlo, al contrario, se evita someterse a ese tipo de situaciones.

Está claro que la Argentina recibirá presiones, amenazas y chantajes de diversos tipos, pero creo que son todos riesgos que quienes tomaron la decisión tienen asumidos como probables. Me parece importante rescatar el apoyo de la oposición que votando a favor de la Ley de Soberanía Hidrocarburífera en el Senado dotó a esta decisión un mayor apoyo institucional.

Una discusión estratégica

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petroleo2El proyecto de ley sobre Soberanía Hidrocarburífera de la República Argentina enviado por el Poder Ejecutivo Nacional al Congreso marca un hito fundamental en la recuperación de nuestra soberanía como Nación, y sobre la gestión de nuestros recursos naturales. La decisión más importante de este proyecto está expresada en su artículo 1º, por el cual se declara de interés público nacional, y como objetivo prioritario, el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como su explotación, industrialización, transporte y comercialización.

Esta definición apunta a desandar el camino de la privatización de los recursos hidrocarburíferos, poniéndolos bajo el paraguas del interés público, y estableciendo los principios de una política hidrocarburífera argentina que excede el marco de YPF. La expropiación del 51 por ciento del patrimonio de YPF se orienta a tomar el control efectivo y total del Estado sobre YPF, la empresa emblemática del petróleo fundada por Mosconi, para que ésta sea la vanguardia de la política de hidrocarburos en general y del autoabastecimiento en particular. Significa recuperar una herramienta que nos robó el vendaval neoliberal, y que poseen otros gobiernos de la región: una petrolera estatal.

La declaración de utilidad pública y la expropiación es una decisión soberana de la Argentina, porque está en juego la provisión energética actual y futura, y se ha demostrado que con la privatización este tema no sólo no se resuelve, sino que cada año que pasa empeora más. La situación actual deriva de dos grandes cambios decididos en los noventa: la privatización de la extracción de recursos hidrocarburíferos, junto con la de YPF, y la concesión de la propiedad de esos recursos a las provincias, por medio de la Constitución Nacional del 94.

Se ha demostrado que, cuando la gestión de los servicios públicos o de las concesiones para la extracción de recursos naturales está a cargo del sector privado, las ganancias compiten con las inversiones necesarias, que son muy altas. Siempre terminan ganando las utilidades por sobre la inversión.

El caso de Repsol YPF es paradigmático en este aspecto; según el diario español El País, Repsol “decidió comprar YPF para dejar de ser una pequeña empresa local, sin apenas producción, para jugar en la primera división de la liga petrolera”. Hoy, un tercio de las ganancias de Repsol provienen de YPF. Los resultados de la privatización han sido altamente favorables a Repsol y fuertemente desfavorables a los intereses de la Argentina. Entre 1997 y 2010, YPF distribuyó dividendos por 13.246 millones de dólares, el 85 por ciento de las utilidades netas del período. Con ellos, financió su expansión global para posicionarse en Alaska, Brasil, Golfo de México, el Caribe, Argelia y Libia. Es decir, lo que debía haber invertido en la Argentina, lo desembolsó en el exterior en negocios que, según su presidente, Antonio Brufau, le generaban mayor valor agregado (eufemismo por ganancias).

Durante 2011 YPF realizó la exploración de 30 pozos, cuando tenía concesionadas unas 60 áreas, un valor exiguo si lo comparamos con los 110 pozos exploratorios por año que, en promedio, realizaba Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Luego de estos datos, no asombra comprobar que, cuando YPF se privatizó, tenía reservas para 15 años, y hoy alcanzan para bastante menos de cinco años. En los últimos diez años, la producción de petróleo cayó un 18 por ciento y la de gas, un 11 por ciento. La falta de inversiones ha sido determinante en este proceso de decadencia.

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