El 2012 recién comienza, sin embargo ya se vislumbra complicado en términos de crecimiento para las economías avanzadas y los países centrales. Gran parte del problema está enmarcado por las políticas que se han aplicado generando una enorme incertidumbre financiera que agravó la crisis.
Si bien la eurozona es el foco del problema desde hace bastante tiempo, Estados Unidos e Inglaterra no están al margen. Según algunas estimaciones, durante el 2012 algunos países tendrán prácticamente crecimiento nulo y hasta algunos crecimiento negativo.
La oficina de estadísticas europeas, sin ir más lejos, dice que la eurozona en su conjunto crecerá 0.5%, un número demasiado optimista a mi parecer debido a que reconocer que las recetas neoliberales no llevan a buen puerto los puede complicar aún más. Es que la economía obedece a factores objetivos pero también hay factores subjetivos que influyen muchísimo.
En las particularidades país por país, la cosa se pone un poco peor. En España el flamante Ministro de Economía –y ex representante de Lehmann Brothers en España y Portugal- debutó anunciando recesión; Grecia cerró el 2011 con un 5.5 de PBI negativo; Inglaterra (que no es eurozona) creció sólo el 0.7%. Pero no sólo en Europa se siente la crisis, Estados Unidos cerró el 2011 con un crecimiento del 1.6%, exactamente la mitad que en 2010.
Como me referí al principio de esta nota, esta situación no es más que una consecuencia de las políticas aplicadas, recetadas todas por del el Consenso de Washington. Una pregunta interesante para realizarnos es qué piensan los gobernantes cuando hacen los ajustes, sabiendo que no llevan a ninguna parte.
En este punto creo correcto hablar de una dictadura financiera. Se trata de un fuerte dominio del capital financiero que es el que empuja a rajatabla para la implementación de este tipo de medidas. Un ejemplo claro es el hecho de que tanto en Italia como en Grecia se hayan reemplazado gobernantes por tecnócratas que vienen curiosamente del mundo de los grandes grupos financieros.
Hace tiempo que vengo escuchando que aquello que llamamos “sintonía fina” es en realidad un ajuste encubierto. Lo que yo creo es que la derecha tiene un enfoque –basado en el Consenso de Washington- que parte de la concepción de que los subsidios son malos por sí mismos. Lo que esta gente esta expresando, son sus ganas de que la Argentina comience un ciclo en el que se hagan ajustes al estilo europeo.
Uno de los argumentos que utilizan quienes creen ver políticas de ajuste, estaría dado en el tema de la suspensión de los subsidios a las tarifas de los servicios públicos. Lo gracioso es que todos estos años se dedicaron a criticar los subsidios diciendo que había que eliminarlos, pero ni bien se tomó esta medida, empezaron las críticas por el “ajuste”.
Para ser contundente y que no haya ninguna duda de lo que pienso, estoy absolutamente convencido que el gobierno no impulsa ningún ajuste, sino todo lo contrario. Lo que el gobierno informó es que hay una reestructuración de los subsidios, por la cual van a van a quitárselos a aquellos sectores empresarios y de la población que tengan ingresos más que suficientes para no necesitarlos. Las PYMES por ejemplo, seguirán manteniendo los subsidios, porque las políticas de fomento al trabajo y empleo hacen necesario que este sector los mantenga.
Ahora, ¿qué significa la reorientación? Significa, ni más ni menos, que los esos recursos que hoy se están usando para subsidiar gente que no los necesitan, quedarán libres para ser utilizados en sectores que lo necesitan más, creando de esta manera políticas anticíclicas por el impacto de la crisis internacional.
Para ponerlo en ejemplos claros, si le sacamos el subsidio a una persona de alta renta, esa persona ahorrará menos, y si ese dinero se lo damos a alguien de bajos recursos, esa persona consumirá más. De lo que se trata es de que los subsidios se apliquen bien, ya que son una herramienta importantísima para mejorar las políticas de distribución del ingreso. Entonces, si tenemos una familia que vive, por ejemplo en un edificio donde hay una pileta climatizada, me parece absurdo que la sociedad en su conjunto esté subsidiando a esa familia, cuando con ese dinero se podría estar subsidiando más y mejor a la garrafa de gas, que tiene un precio altísimo y que lo pagan sectores de bajos recursos.
Que quede claro que en ningún lado escuché que esta redistribución o reorientación de los subsidios está destinada a achicar el gasto. En todos los discursos de la presidenta y de Boudou cuando era ministro de economía, siempre se habló de reorientar. Reorientar es dejar de dárselo a uno para dárselo a otro.
La semana pasada se extendió hasta el 31 de diciembre de 2012 el impuesto interno a la venta de unidades 0 km. Este impuesto grava con el 10% de su valor a los autos nafteros y con el 15% a los autos gasoleros, aunque sólo afecta a automóviles con un precio superior a los $212.000 sin IVA.
Lo novedoso de esta nueva medida, es que se tomaría como valor limite el del modelo más caro fabricado en el país: el Peugeot 408 que se ubica en los $156.600. Es decir que todos los autos importados que estén por encima del valor del auto más caro que se fabrica en el país, pasarían a tener ese impuesto del 15% según se estima.
La industria automotriz es la que más ha crecido en los últimos tiempos y su aporte a la economía argentina es importante, ya que no sólo hablamos de fábricas de autos sino además de todas las fábricas de auto partes y los servicios que se desarrollan alrededor de la mayor existencia de automotores, como los talleres mecánicos, las estaciones de servicio, los estacionamientos y cocheras. Es decir hay una infinidad de actividades que crecen a la par que crece el parque automotor.
Como ya dije el nuevo esquema impositivo es una medida interesante que fomentará la producción local de automotores y que complementa otras medidas que se vienen tomando conjuntamente con Brasil para que los automotores locales tengan cada vez mayor proporción de auto partes fabricadas localmente.
Adicionalmente, se trata de medidas preventivas frente a las amenazas de crisis y recesión a las que tenemos que prestar atención. De esta manera, sustituir importaciones o gravarlas, es una manera de orientar el consumo hacia los productos fabricados en la Argentina.
Hace un tiempo me preguntaban cómo explicaría que en un momento de expansión económica, haya tantas provincias con problemas financieros. Quisiera empezar primero recordando un poco la historia, porque en el 2001 las provincias tenían, debido a la profundidad de sus crisis, papel pintado en monedas propias. Es que el vaciamiento productivo que se produjo en la mayoría de ellas repercutió principalmente en el empleo, que es mayormente el de la administración pública.
Los problemas de Córdoba no son novedad, el propio Mestre ni bien asumió dijo que la ciudad estaba quebrada y que iba a tener que refinanciar todas las deudas. Claramente lo que se necesita es de soluciones no ortodoxas, es decir evitar los modelos de ajuste.
Lo que es necesario hacer es crear polos productivos para absorber esta fuerza laboral y de esa manera reducir el peso específico que tiene el empleo público. Porque en última instancia el empleo público es una manera de evitar el desempleo, porque en realidad esa persona trabaja de empleado público o no trabaja.
Es necesario crear políticas impositivas, proyectos de inversión, facilidades para que se instalen determinadas empresas, y revisar los contratos petroleros y mineros en las provincias y ver de qué manera se mejoran los ingresos provinciales para que las cuentas balanceen mejor. En definitiva, crear otro tipo de condición social, productiva y económica para efectivamente hacer un país menos concentrado en los grandes centros urbanos.
El discurso de Cristina Fernández de Kirchner a la Asamblea Legislativa, en el acto de asunción de su segundo mandato presidencial, ha sido una pieza cargada de símbolos y contenidos, que prefiguran una nueva fase del proceso iniciado en el 2003.
La Presidenta evocó a la joven comunista desaparecida, hoy homenajeada otorgando su nombre a un asteroide por la Organización Astronómica Mundial. Relacionó este hecho con una foto recientemente publicada de la presidenta de Brasil (cuando en su juventud prestaba declaración luego de ser torturada ante los tribunales de la sangrienta dictadura que también asoló al país hermano), y reflexionó sobre aquella joven militante estudiante de astronomía desaparecida, que podría estar en ese momento en el lugar que hoy ocupa como primera mandataria. Esto no es un simple hecho que se incluye en un anecdotario. Se trata de la confesión emocionada y emocionante de que hoy celebramos la llegada al poder político en muchos países de la región de los sueños de una generación y su disposición a defender las convicciones, en pos de la conquista de un mundo mejor, sin pobreza indignante y sin riquezas expoliadoras, con equidad y justicia social, con solidaridad y valores plenamente humanistas.
La retrospectiva del discurso presidencial marcó los puntos centrales de rupturas con el pasado reciente hegemonizado por el paradigma neoliberal. En primer lugar, la referencia a la política de derechos humanos, de memoria y justicia, ejemplo en el mundo de que es posible ponerle fin a la impunidad, y a la no criminilización de la protesta social.
Luego, también, destacó nuevamente el rol del Estado como actor central en materia de decisiones económicas y la reafirmación de que la verdadera jefatura económica no está radicada en “expertos” nominados por los grupos de poder, sino en la Presidencia como expresión de la voluntad popular ejercida a través del voto en forma democrática. Y, como cierre, simbolizado con aquello de que ejerce la presidencia de todos los argentinos y no de las corporaciones.
Vale la pena remarcar estos atributos del discurso, pues hace a continuar cimentando en la conciencia social y popular que lo conquistado es un piso del que no se puede retroceder. Se trata de la puesta en valor de la política como el eje de la construcción de una sociedad y un mundo de todos y para todos. Y esto es la antípoda de lo acaecido durante décadas en donde la política significaba la administración de las decisiones tomadas por los poderes concentrados tanto nacionales como trasnacionales.
La Presidenta no ahorró palabras para definir que, si bien el cambio es necesario y posible, no estará exento de disputas ni conflictividades, sobre todo con los sectores que se resisten a ceder los beneficios obtenidos bajo el andamiaje y la arquitectura del neoliberalismo, la teoría del derrame y de la soberanía de los mercados. Éste es un eufemismo conocido por esconder el verdadero significado de representar el poder de los que más poder tienen. Y dio como ejemplo concreto las presiones cambiarias sufridas recientemente y el costo que le significó al Estado nacional conjurarlas y superarlas.
Si bien llamó a la sensatez a quienes, desde el rol empresarial, inciden en el despliegue de la actividad económica, denominó sintonía fina al futuro rol del Estado en el monitoreo de las cuestiones que hacen a los aspectos que impactan en la producción, en el empleo y en la generación de recursos que permitan el sostenimiento de las políticas públicas. Y, en este sentido, reafirmó un objetivo y una bandera trascendente cuando aseguró que, mientras haya un solo pobre en la Argentina, no estará cumplimentado el proyecto nacional.
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