Luego de la presentación del informe sobre Papel Prensa que realizó la presidenta el pasado 24 de agosto, el bloque Nuevo Encuentro Popular y Solidario se reunió para redactar una declaración que hicimos pública y en la que básicamente decimos que es necesario saber toda la verdad sobre la venta de Papel Prensa.
En el bloque estamos muy cómodos con la resolución de instruir al Procurador General y al Secretario de Derechos Humanos para que analicen si hubo delitos de lesa humanidad y, en caso afirmativo, para que realicen las denuncias del caso.
Por otro lado, también estamos de acuerdo en que la producción del papel debe ser declarado de interés público. Entendemos que el debate de fondo, en este caso, es ideológico. Por un lado están los liberales, que quieren que todo se autoregule y funcione por la ley de oferta y demanda. Son los mismos que defienden los intereses sagrados de los empresarios arguyendo que si se los controla, se frena la inversión.
Por el otro lado, tenemos un Estado que representa los intereses del conjunto de la sociedad a través de los instrumentos, en este caso el Parlamento, quien es el encargado de crear las reglas para el funcionamiento adecuado de las empresas, sobre todo si lo que se produce es de interés del conjunto de la población.
Está demostrado que no puede haber prensa independiente, diversificada, regional, ni sectorial, si hay una empresa monopólica y no controlada que administra la materia prima, que en este caso es el papel.
En este sentido me pareció muy interesante el juego que hizo la presidenta al mostrar la editorial de Clarín que decía a “El gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa” mientras nos invitaba a reflexionar sobre quién controla y es realmente dueño de la palabra impresa en la actualidad.
La siguiente es la perspectiva sobre el tema Papel Prensa de los integrantes del bloque Nuevo Encuentro: diputados Martín Sabbatella, Carlos Heller, Ariel Basteiro, Vilma Ibarra y Jorge Rivas.
Algunos dirigentes políticos, en nombre de la Democracia y la Libertad, pretenden convencer a la sociedad de que es mejor no investigar si existieron delitos en la adquisición de Papel Prensa. Intentan armar un bloqueo político desde el Congreso para que no se sepa la verdad.
Existen fuertes sospechas de delitos gravísimos en la adquisición de las acciones de Papel Prensa durante la dictadura, con denuncias muy contundentes sobre una alianza cívico militar para apropiarse del paquete mayoritario de la empresa y, desde ese lugar dominante, controlar en forma monopólica el precio del papel.
Es imprescindible que se sepa la verdad y que, si existieron los delitos e irregularidades que se denuncian, no queden impunes. Porque no hay nada más perjudicial para la Democracia y para la Libertad que la impunidad. El informe presentado el 24 de agosto por el Poder Ejecutivo es un aporte trascendente para avanzar hacia la verdad.
Se argumenta a favor de la libertad de expresión pero en realidad no quieren que se investigue. Los diputados y diputadas de la oposición se comportan como representantes de grupos empresarios, defendiendo intereses sectoriales y particulares, intentando poner a las instituciones democráticas como centinelas de esos intereses en vez de ser garantes de la Justicia, de la Verdad, de la Libertad, de la Igualdad y de los valores que importan a la sociedad en su conjunto.
Es lamentable ver a parlamentarios cumpliendo el rol de abogados defensores de los intereses de esas empresas, cuando deberían estar resguardando que la Democracia se consolide con más Justicia y no se debilite con menos. Hay actitudes de algunos dirigentes que son vergonzosas; porque una cosa es oponerse a un Gobierno, lo cual es legítimo y parte de las reglas democráticas, y otra muy distinta es tratar de esconder posibles delitos de lesa humanidad.
El siglo XXI amaneció presentando un escenario político y social de desmonte de los experimentos neoliberal-conservadores. Los nuevos vientos que surcan Venezuela, Brasil, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Paraguay y la Argentina, más la histórica dignidad del pueblo cubano y su gobierno, marcan una nueva hora continental. Todos estos procesos, sin negar sus especificidades y diversos alcances, poseen un rasgo común, la necesidad de construir un proyecto regional que desde la diversidad de las realidades nacionales sostenga posiciones de autonomía contra las pretensiones imperiales y permita construir un futuro compartido por las naciones de América Latina y el Caribe. Estas construcciones nacionales y regionales constituyen palancas emancipatorias para desmontar la herencia neoliberal hacia a un destino de liberación, soberanía y democracia, con justicia social y desarrollo económico al servicio de nuestros pueblos. La región se adentra en una situación estratégica común. Por un lado, se trata de sostener y profundizar lo realizado y, por el otro, impedir todo intento de restauración neoliberal.
Los gobiernos que, como se escuchó en estos días del Bicentenario, se parecen como nunca a sus pueblos, no avanzan en procesos lineales y armoniosos sino en complejos e intrincados caminos que revelan tensiones, contradicciones, insuficiencias pero también avances y conquistas en la dirección correcta.
En nuestro país y en el actual contexto, nosotros no coincidimos con el supuesto de que la alternativa política se reduce a la opción de ser oficialistas u opositores. Asumimos la batalla por unir lo diverso, apoyando lo positivo y criticando lo criticable desde nuestras posiciones autónomas.
El Gobierno está sujeto a presiones diversas, frente a lo cual no queremos ser observadores o analistas críticos; pretendemos incidir para neutralizar los embates de la nueva derecha y afianzar el camino hacia un nuevo modelo económico, político y social. La comparación del proyecto neoliberal-conservador con el vigente desde 2003 muestra, blanco sobre negro, las diferencias antagónicas y los indiscutibles pisos conseguidos que deben protegerse contra las acciones contraofensivas de la derecha remozada. Basta con ver el gobierno de Mauricio Macri para tener una perspectiva de lo que significarían esos personajes gobernando nuestro país.
La política de derechos humanos, la política exterior, el modelo económico centrado en el desarrollo del mercado interno, los avances en el rol activo del Estado, las acertadas definiciones en materia laboral y social, y logros como la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, constituyen palmarias evidencias de procesos de superación del neoliberalismo vernáculo. El proyecto de ley de servicios financieros -que pretende remover la Ley de Videla-Martínez de Hoz-, presentado recientemente por nuestro bloque Nuevo Encuentro Popular y Solidario, será, sin duda, una nueva contribución al desmonte de los pilares estructurales que edificó el neoliberalismo.
Unidad en la diversidad
Todos los esfuerzos son pocos para construir la unidad que permita vislumbrar otro futuro de dignidad que merezca ser vivido por todos y todas, sin exclusiones y exclusivismos. Nuestra autonomía e independencia con relación al Gobierno estriba, fundamentalmente, en que entendemos que las fuerzas políticas sobre las que se apoya para encarar este proceso transformador no constituyen garantía suficiente para ello. Hacemos este señalamiento sin ninguna intención estigmatizadora, pero no podemos soslayar que los viejos aparatos partidarios no parecen instrumentos de transformación adecuados para acompañar los cambios en curso. Somos portadores de una historia de iniciativas y esfuerzos unitarios, los hicimos desde nuestra pertenencia cooperativa y los continuamos desde nuestra inserción política. A modo de referencia, bien vale compartir en esta nota un párrafo extraído de la presentación de la Propuesta Cooperativa para Refundar la Nación, del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, que hicimos en agosto del 2005:
Seguir leyendo
Hace unos días tuve la oportunidad de acompañar, como parte de la delegación argentina, a la presidenta Cristina Fernández en su viaje a China.
Mucho se habló del fracaso de las negociaciones con el aceite de soja y poco sobre el éxito en todo el resto de las cuestiones que se trataron, que fueron muchas.
Para comenzar a enumerarlas, me gustaría hacer hincapié en el tono de las conversaciones con el presidente Hu Jintao. Lo extraordinario de este intercambio fue que no sólo se habló de cuestiones económicas, sino de profundizar las relaciones políticas, de mantener intercambios y consultas en distintos niveles, incluso de partidos políticos de los respectivos países para intercambiar experiencias.
Entre otras cosas el presidente de China apoyó el reclamo Argentino en la soberanía de Malvinas, habló de la idea de una sola China unificada y de la importancia de la diversificación y el crecimiento de las exportaciones Argentinas hacia China, porque uno de los reclamos argentinos en realidad es que nosotros exportamos básicamente cuatro productos, que son todos productos primarios, y de China compramos todos productos con alto valor agregado.
Luego se firmaron entre 10 y 12 convenios relacionados con la compra de material ferroviario, con temas agrícolas, con biotecnología, y con desarrollos medicinales.
Lo que me gustaría resaltar es que el tema de la soja o el aceite de soja tiene una importancia relativa en este viaje, simplemente porque el eje de lo discutido fue el de la aspiración bilateral a la diversificación en las exportaciones argentinas. La idea es que la Argentina puede producir alimentos para 500 millones de personas y esto es una base para el desarrollo. Lo importante es que ni la Argentina ni la República China quieren tener una relación de clientes, sino la de socios en busca de la potenciación de todas las posibilidades.
Pareciera que, al impulsar el 82% móvil, lo que intenta la oposición no es resolver el problema de los jubilados sino correr al gobierno por izquierda. Si lo pensamos en desde un punto de vista electoral, puede ser que su objetivo final sea debilitar la posibilidad de fortalecimiento de la gestión, porque ganarles en el terreno de las jubilaciones es una consideración política más que atractiva.
Mi fundamento es que la oposición plantea el 82% móvil desde un lugar que carece de sustentabilidad desde el punto de vista de los recursos. Ellos dicen que la ANSES tiene plata, cuando en realidad la cuestión de fondo está en explicitar bien los números de lo que representa el aumento a las jubilaciones y explicar de dónde se generarían los recursos. A partir de esta discusión se podrá atender a la solución del tema.
Es muy curioso que los sectores que impulsan el aumento a los jubilados, sean a su vez, quienes también impulsan la disminución del impuesto al cheque, la rebaja de las retenciones y una cantidad de cuestiones que pareciera que tienen como objetivo desfinanciar al Estado más que resolver los problemas de los jubilados.
|
|