Inflación y alimentos

aumento-de-preciosEl fenómeno de la suba de precios está motorizado por una de las características positivas del modelo, que es el mayor poder de compra de la población, a partir de una política de redistribución de ingresos que se produce, muy paulatinamente, a partir de las remuneraciones de los asalariados, que crecieron en 2010 un 26 por ciento, con una dispar evolución, el 29 por ciento para los trabajadores registrados y un 23 por ciento para los no registrados.

La distribución también se realiza a través de las jubilaciones y pensiones, que con la última suba del 17,33 por ciento, a partir de marzo de 2011, se llega a un incremento acumulado del 78 por ciento desde que se inició la aplicación de la movilidad jubilatoria (desde marzo de 2009), aumentando significativamente en términos reales, de tal forma que la jubilación mínima ya alcanza al 66 por ciento del salario mínimo y vital. Otra de las importantes herramientas distributivas ha sido la Asignación Universal por Hijo, prestación cuyos valores urge actualizar.

En los inicios del 2010, el motor de la suba de precios fue la carne, que recuperó su valor en términos relativos respecto de otros productos; este incremento mejoró la rentabilidad de los productores de carne, aunque disminuyó el consumo de la población comparado con años anteriores. En los inicios de ese año, un fenómeno mucho más extendido, originado en los mercados internacionales, está impactando en los precios internos, y es el aumento de los precios internacionales de los alimentos, fenómeno que además está generando tensiones sociales en varios países.

Según un reciente informe de la FAO, el índice que se elabora para los precios de los alimentos aumentó por séptimo mes consecutivo, evidenciando un crecimiento en enero del 2011 del 3,4 por ciento respecto del mes anterior. El índice muestra los valores más altos (tanto en términos reales como nominales) desde que comenzó la medición en 1990. En el caso de los cereales, el índice está un 11 por ciento por debajo del máximo de abril de 2008 (valor excepcional), pero es el precio más alto desde julio de ese año.

De allí que cobra cada vez más fuerza la necesidad de una normativa similar a la resolución 125 con las modificaciones con las cuales llegó al Senado de la Nación y fue rechazada. Según la FAO, aquellos países con buenas cosechas pueden mantener bajos los precios domésticos de los alimentos comparados con los internacionales. Nuestro país tiene esa posibilidad, y las retenciones móviles son una eficaz herramienta para desprender los precios internos de los internacionales, instrumento que puede completarse con eficientes compensaciones a los productores que lo requieran, por su ubicación en zonas alejadas, por sus menores rindes o por su pequeña escala.

Estas medidas deben complementarse con un mayor protagonismo del Estado, para garantizar no sólo el abastecimiento interno, sino morigerar los precios al consumidor, y romper con las maniobras oligopólicas y monopsónicas que incrementan las ganancias de los productores y comercializadores más grandes a costa de los más pequeños. Si bien en este aspecto se ha avanzado, se requieren medidas que profundicen y mejoren la intervención estatal, lo cual necesariamente llevará a la creación de juntas reguladoras u otros organismos similares que intervengan en todo el proceso de producción y comercialización para la mayoría de los productos agrícolas.

Como venimos expresando reiteradamente, la solución pasa por la profundización del involucramiento del Estado en la actividad económica para acotar los vicios e impactos negativos que el libre mercado ocasiona. Desde el discurso oficial, se ha avanzado en el planteamiento correcto de los temas, aunque falta ir implementando las medidas que convaliden ese discurso, entre ellas dotar de credibilidad al Indec. Estas medidas necesariamente requerirán de un fuerte apoyo político y popular para ser implementadas, para que vayan en el camino apropiado para lograr un desarrollo con mejor distribución del ingreso.

El aludido discurso de la presidenta Kirchner va en ese sentido, pues menciona que estamos ante “la época de la puja distributiva, donde realmente se pone en juego qué modelo de sociedad queremos y cómo vamos a seguir creciendo, si lo hacemos en serio vía aumento de la oferta con inversión, con mayor producción, con mayor valor agregado, con innovación tecnológica (…) o volvemos a la vieja receta de los argentinos (el ajuste) donde terminamos matando a la gallina de los huevos de oro”.

En esta época, a mi entender, además de la intervención del Estado en las distintas áreas, resulta indispensable ir avanzando hacia un acuerdo o pacto social, de forma de encauzar las demandas de los distintos sectores de la sociedad. Sobre el tema, las palabras de la Presidenta son motivadoras, ya que, por un lado, propone “… charlar con los compañeros trabajadores en cuanto a lo que es la puja distributiva, porque cuando ésta se desmadra tenemos la historia clarita: los que tienen más siempre siguen teniendo más y los que pagan las consecuencias son los trabajadores”. Y alerta a las empresas que “si realmente la puja distributiva vía demanda salarial es una cuestión que se agrava, discutamos entonces sobre la rentabilidad de ganancias, si no se quiere discutir sobre rentabilidad de ganancias discutamos entonces cómo se forman los precios”.

Esta postura va en el mismo sentido de las propuestas que vengo haciendo, tanto sobre la necesidad de encarar el proceso de formación de precios, a través del estudio de los costos y principalmente la ganancia empresaria, con instrumentos fiscales que pongan una cota a la tasa de rentabilidad, como en la intervención del Estado en las cadenas de producción y comercialización, la creación de juntas reguladoras, y la elaboración de medidas específicas para las pymes, que les permitan competir con los grandes conglomerados empresarios, entre otras.

En definitiva, avanzar en la profundización del modelo, que es la única forma de ir mejorando la evolución de la economía y la sociedad hacia un desarrollo con equidad distributiva, temas que deben estar presentes en este año de elecciones.

Esta nota fue publicada en la Revista Debate el 18 de febrero de 2011.

7 comentarios para “Inflación y alimentos”

  1. Oscar dice:

    En mi blog toco el tema y propongo algunas alternativas, si le interesa: http://lapatriacampesina.blogspot.com/2010/11/profundizar-el-modelo-primer-paso.html

  2. Carlos Agustín Díaz peronismo 26 de Julio dice:

    A colación de la resistencia de compartir ganancia con los trabajadores, me parece que la fuerte influencia de la inflación “mediática” trajo como consecuencia un apuntalamiento de precios que ha venido a elevar las ganancias de las empresas en el sector alimenticio, con tal suerte(para ellos, no para el consumo) que devienen estas empresas en una fuerte influencia en la fijación de precios. Esta situación se haría evidente si los trabajadores participan en las ganancias, y marcaría cuál ha sido la responsabilidad de las empresas en el aumento de precios. Es posible que la credibilidad del Indec no sea la mejor noticia para aquellos que se han enriquecido en virtud de este desfasaje mediático. Quiero decir, el Indec, mida como mida, va a tener detractores, que van a ver lesionados sus intereses, mientras estos (los detractores) tengan influencia, siempre habrá una nube gris sobre la credibilidad de dicho organismo. ¿Cómo y desde dónde generamos las condiciones para despejar las nubes? Vamos por ello…

  3. Salomón Grinberg dice:

    Estoy de acuerdo, tanto en el análisis como en las propuestas, pero sigo sin entender porque no se hace mención al precio de los combustibles.

  4. Estimado Carlos, esta historia, es de nunca acabar, para cuando, va ser el dái, que lo que cobtre, con mi JUBI, me alcanze, a vivir, todo el mes, ya que hacemos, muchos ajustes, para llegar, y en unos cobro, y siempre en el mismo lugar.Si cobraré, con el aumento, y entiendo, esto de los precios, desde toda, mi vida, más ahora, que el que hace los mandados,desde unos cuantos años, y trato de buscar, siempre, los más aconsejable, es decir, el menor precio, posible, aunque no es la misma calidad, por supuesto. Estoy cansado, que muchos capitales, que dan las ganancias, por todo el puelblo argentino y los que los habitan, las mismas, se van de nuestro país. En vez de raeactivarse, el FERROCARRIL, SALUD,EDUCACIÓN,SEGURIDAD,TURISMO,VIVIENDAS,ETC. El archivo, de hace 2 años atrás, te mandaba a decir, lo mismo, Los resultados están a la vista, Espero quenujestra presidente, apriete, el acelerador, por una ARGENTINA, más distribuitiva, ya que los resultados de la RECAUDACIÓN, así lo ameritan.Con el tema del aumento que cobraremos, no alcanza,como lo dpí a entender. Para este justicialista, que no saca nunca, los pies de la fuente, y espero que nuestra Presi, tampoco, ya que somos muchos/as, estamos con ella, para la reelección. Volveremos y seré millones, ya que nacimos y moriremos incorregibles.

  5. Ricardo Gagliardi dice:

    Estimado Carlos:
    ¿Cómo puede ser que los monetaristas sigan insistiendo en la existencia de una gran emisión monetaria si ha habido faltante de billetes? ¿o es un crecimiento del dinero electrónico? Por favor, desásneme en su caso.
    ¿Qué plan existe a nivel gobierno o a nivel de su partido para crear un cuerpo especial estatal destinado a controlar la formación de los precios en nuestro país? Porque en mi humilde opinión aquí debería abrirse a la opinión pública las matrices de insumo-producto de las empresas con posición dominante en los diferentes mercados, así evitar que hagan de la misma una fuente lucrativa extra.
    De lo contrario, los esfuerzos estatales en materia de mejora de jubilaciones y asistencia social terminaràn en último término valorizando al capital más concentrado.

  6. Alfredo García dice:

    Respuesta a Ricardo Gagliardi
    Soy Alfredo García asesor de Carlos Heller

    Son temas complejos sobre los que me pregunta. Para los monetaristas simpre la emisión monetaria es excesiva (salvo que se trate de EEUU) . En realidad, la emisión monetaria viene creciendo a un ritmo cercano al 30%, que es el nivel de crecimiento nominal de la economía (digamos, el PBI medido a precios de todos los días) . Si así no fuera, la política monetaria sería contractiva, lo que sucedió en 2008 y 2009, que la emisión monetaria creció menos que la producción de bienes y servicios que necesitan de ese dinero para transarse en los mercados.
    La falta de billetes es un tema puntual, que incluso, lleva a que, ante la falta que informan los medios, o que cada uno de nosotros observa en los cajeros, se de una tenencia de efectivo más alta que la usual, lo que tiende a genera más necesidad de billetes físicos.
    La emisión monetaria se mide a través de la denominada “Base monetaria” que se compone por los billetes y monedas en circulación, más los depósitos de los bancos en el Banco Central . Si los bancos aumentan esos depósitos (que se denominan encaje) la Base Monetaria aumenta, no así la creación de dinero, puesto que están prestando menos, y por eso colocan más dinero en el BCRA.
    Respecto a la formación de políticas de control de precios, nosotros venimos diciendo hace mucho que para lograr esto se necesita de un sector público fuerte, con personas capacitadas, y con experiencia. No se crea de un día para otro, y se ha heredado un Estado desguazado. Pero habría que comenzar a crear lugares de estudio de los costos de las empresas, en el sector de la administración pública que parezca más conveniente. Conocer los costos permitiría saber, cuando una gran empresa aumenta sus precios, si es porque aumentan sus costos o porque está aumentando su margen de ganancia, aprovechando que se enfrenta a una demanda fuerte de sus productos.

  7. Roque dice:

    Para tener un Indec creíble tendría que haber un costo empresarial creíble.

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