El año cierra con medidas para mejorar el crecimiento

Hacer un balance de la economía argentina en el año que está finalizando requiere tener en cuenta, aunque sea en forma breve, la situación del entorno internacional y, más precisamente, regional. Interpretando los datos de la Cepal, se mantiene en 2013 una trayectoria de bajo crecimiento del PIB para América Latina y el Caribe, en torno al 2,6%, condicionado por tres factores: 1. Un menor dinamismo de la demanda externa, asociado a la crisis internacional y a un deterioro de los términos del intercambio de la región; 2. Una mayor volatilidad financiera asociada al proceso de reducción de los estímulos monetarios en los Estados Unidos, que se enfrenta con depreciación de las monedas nacionales; y 3. Un menor dinamismo del consumo regional, acompañado por una desaceleración de la masa salarial y del crédito. Entre las oportunidades, la Cepal observa que el mejor contexto macroeconómico de la última década permite a los distintos países aplicar medidas contracíclicas, de promoción industrial, específicas para las pymes y para infraestructura, de forma tal de sostener el crecimiento y la distribución del ingreso, aunque estos últimos se han visto menguados en este 2013.

Esta situación permite comprender mejor que muchas de las tensiones por las que atraviesa la economía argentina no son exclusivas, sino compartidas con otros países, y están muy vinculadas con las políticas utilizadas por las naciones desarrolladas para intentar salir de la crisis que las afecta.
En este contexto, el PIB de la Argentina estaría creciendo cerca del 5% este año, mucho más que el promedio regional, aunque debe mencionarse que la industria crece débilmente, con un comportamiento muy variado de sus sectores. A pesar del crecimiento del PIB, las cifras de empleo total se mantuvieron constantes, si se calcula la variación entre el tercer trimestre de este año e igual período del año anterior, un dato que también marcó las tendencias de las economías latinoamericanas.
En el año, puede decirse que resurgió con intensidad el tema de la llamada restricción externa, impactando en la cuenta corriente del balance cambiario y en el resultado del mismo, que es la variación de las reservas internacionales. Es importante analizar el balance cambiario, porque en el ingreso o egreso de divisas que este contabiliza, influyen tanto factores de la economía real como cuestiones financieras. En el caso de la economía real, el saldo de la cuenta de bienes, si bien positivo, ha sido menor que el año anterior; además, se ha incrementado significativamente el déficit por viajes, turismo y pasajes.
Las expectativas devaluatorias que se instalaron han jugado para estos resultados por dos vías. Una de ellas es la retención de una parte importante de las cosechas, que retrasa los ingresos por exportaciones agrícolas. La otra es una razón financiera, por la que muchos exportadores dejaron de prefinanciarse en dólares, y dejaron de ingresar esas divisas, para financiarse más barato en pesos.
En los resultados financieros también debe contabilizarse la diferencia entre cerca de U$S 3500 millones que salieron de las reservas internacionales en 2012 por compras de billetes de dólar para atesoramiento, opción que fue suspendida en octubre de ese año, entre otras medidas de regulación de las divisas, mientras que en 2013 se registró un pequeño saldo positivo por estas operaciones.
Resulta interesante completar esta breve descripción del balance económico del año con las medidas macroeconómicas que se tomaron, tal como un mayor ritmo de depreciación de la moneda, que fue creciendo desde inicios de año para llegar a sus máximos diarios en estos últimos días de diciembre, apuntando a mejorar la competitividad de la economía y ratificando, en las declaraciones y en los hechos, la política de flotación administrada del tipo de cambio.
Esta política se vinculó con medidas específicas como la prohibición para las grandes empresas exportadoras de financiarse en pesos, para que se endeuden en dólares y de esa forma ir recomponiendo ese efecto financiero negativo que afectó el volumen de las reservas internacionales. En este mismo sentido, la emisión de las letras del BCRA ajustables por tipo de cambio para exportadores del sector cerealero y oleaginoso son instrumentos destinados a estimular a los exportadores a vender parte de su cosecha retenida.
En el balance del año no se puede dejar de mencionar el cambio de Gabinete producido en noviembre, aunque, dado que el mismo ha estado orientado a profundizar el modelo, no ha cambiado significativamente el panorama; no obstante se ha evidenciado un mayor dinamismo en la resolución de temas y un avance hacia la aplicación de lo que la presidenta denominó “sintonía fina”. Los nuevos acuerdos de precios para 200 productos por un año con revisión trimestral, y controles en toda la cadena productiva, son una novedad que genera grandes expectativas.
Los anuncios del lunes pasado ratifican esta orientación, dado que se produjeron en el marco de la convocatoria al diálogo social iniciado por Cristina Fernández en agosto, y continuó con los temas principales que se trataron en aquella reunión, como los problemas de la informalidad laboral y del propio empleo.
La meta proyectada es reducir la tasa de informalidad por debajo del 30% en un plazo de dos años, una meta importante, que además de las leyes ya votadas, implica también una ampliación de la cantidad de inspectores y la generación de un registro de empleadores con sanciones laborales, más un registro de fiscalización del trabajo regular. Es seguir recomponiendo, con mayor intensidad, el Estado devastado en los años noventa, gestionando las políticas y el control de las mismas.
En la reunión se marcaron tres ejes de las políticas: financiamiento, infraestructura y devolución de reintegros. Respecto al financiamiento, se anunció la creación de un gran fideicomiso denominado FONDEAR por 10 mil millones de pesos para “ampliar y flexibilizar la oferta de créditos para proyectos estratégicos, tecnológicos y economías regionales que será instrumentado a través del Banco Nación”. A este esfuerzo de financiamiento se sumará la línea de crédito para la inversión productiva del BCRA, que pasará de los $ 52 mil millones actuales a cerca de $ 100 mil millones a finales de 2014.
Respecto a la competitividad y a las economías regionales, los funcionarios afirmaron que la presidenta ha decidido dos medidas: los reintegros y la devolución a exportadores, que estarán asociadas a la presentación de proyectos de inversión, tanto para grandes exportadores como para las pequeñas y microempresas, con un régimen simplificado para estas últimas. El objetivo es que estas líneas permitan “aplicar estos recursos a la generación de mayor inversión y un crecimiento del empleo” y también para crear industrias exportadoras y sustitutivas de importaciones.
Los anuncios estuvieron enmarcados en las metas fijadas por la presidenta Cristina Fernández, dirigidas a intensificar el diálogo político a través de los informes mensuales ante el Congreso Nacional, la comunicación directa con la comunidad, el diálogo con cada una de las provincias, y el diálogo social con representantes de los trabajadores y de los empresarios, lo que indica una importante decisión del Poder Ejecutivo de vincularse intensamente con los distintos sectores de la sociedad, una estrategia decisiva para profundizar el actual modelo político, económico, social y cultural.
Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 29 de diciembre de 2013.

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