TiSA vs. Nuevo Banco de Desarrollo: dos propuestas antagónicas

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Por Carlos Heller. Los bancos centrales del bloque BRICS apuestan al Nuevo Banco del Desarrollo, mientras que los países centrales al libre comercio de servicios, llamado TiSA.

Los bancos centrales del bloque de países conocido por el acrónimo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) culminaron el 7 de julio pasado un acuerdo que regula el funcionamiento del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y el fondo de Reservas de Contingencia. El mismo fue calificado por la titular de la CEPAL, Alicia Bárcena, como ”el acuerdo financiero multilateral más importante desde la creación de Bretton Woods”.

El objetivo del banco, que cuenta con un capital inicial de 50.000 millones de dólares que luego se ampliaría a 100.000 millones, y cuyos miembros dan cuenta del 27% del PIB global, será la financiación de proyectos de desarrollo de envergadura en los países del bloque. En tanto, el fondo de reservas (por otros 100.000 millones de dólares) se utilizará para conceder préstamos a los países participantes en caso de que surjan problemas de liquidez en dólares. De esta forma, los BRICS buscan establecer alternativas a las instituciones hegemónicas tradicionales, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, y transformarlas en fuentes de financiamiento desde una visión más inclusiva, continuando la búsqueda de mayores grados de independencia financiera respecto de las grandes potencias.

Los países centrales, por su parte, no se quedan atrás. Un ejemplo de ello son las negociaciones que comenzaron en marzo de 2013, encaminadas a un eventual acuerdo de libre comercio de servicios denominado TiSA, según sus siglas en inglés. Dentro de los posibles miembros se encuentran la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá, México, Uruguay, Costa Rica, Paraguay, Colombia, Chile y Perú, que en su conjunto representan el 75% del comercio mundial de servicios.
El proyecto fue blanco de duras críticas en todo el mundo, no solo por la opacidad de sus negociaciones sino también por el contenido de la información clasificada que dio a conocer Wikileaks. Sin embargo, no hace falta acudir al proyecto para obtener una idea de los lineamientos generales del mismo.

Según uno de los documentos sobre el tratado que dio a conocer oficialmente la Unión Europea, el TiSA propone ir más allá del GATS (Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios), institución creada a mediados de los noventa dentro de la órbita de la Organización Mundial de Comercio (OMC), al establecer una disciplina horizontal de “trato nacional” a todos los sectores de servicios. De esta forma, según lo señalado en uno de los borradores del tratado, se espera que los gobiernos nacionales permitan el ingreso de capitales privados provenientes de otros países miembros, a los sectores de salud, educación y provisión de agua potable. El acuerdo restringe la facultad de los Estados de regular a los proveedores de estos servicios, lo que generaría serias limitaciones de acceso a los mismos por parte de los estratos más vulnerables de las poblaciones. Sería el caso de los hospitales públicos por ejemplo, los que competirían mano a mano con los privados sin posibilidades de recibir ningún tipo de subsidio gubernamental encareciendo progresivamente el uso de los mismos. Algo similar ocurriría con el sector educativo.

Claro que dentro de las excepciones se establece que la Unión Europea tiene el derecho a “regular e introducir nuevas normativas en la oferta de servicios” dentro de sus fronteras para cumplir con “objetivos de política pública” mientras que las leyes y requerimientos laborales en esa región continuarán aplicándose.

La posición estadounidense es muy similar a la europea. Basta solo con visitar la página web de la Secretaría de Comercio de ese país donde, bajo el título “Apoyando el empleo estadounidense a partir de la exportación de servicios” se define al TiSA como una contribución a la expansión de las exportaciones de servicios y a la creación de empleo en un sector donde EEUU es “el líder mundial”.
Lo llamativo es que en ninguna parte del borrador se menciona a los países en desarrollo y los posibles impactos que pudiera tener la apertura de sus sectores de servicios hacia el resto del mundo. No es casualidad. Como ya viene ocurriendo en el mapa del comercio mundial, la retórica del librecambio rige fronteras afuera de los países más poderosos con el objetivo de obtener nuevos mercados en los países periféricos para la colocación de sus bienes y servicios, pero sin desproteger sus industrias internas.

Las palabras del Papa Francisco hace unos días en el hermano país de Bolivia parecieran ser apropiadas en este caso, ya que justamente el pontífice lamentó la existencia de “nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia” y que “adoptan distintas fachadas como algunos tratados de libre comercio y la imposición de medidas de austeridad que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y los pobres”. Las mismas concuerdan con las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, Héctor Timerman, quien indicó estar a favor de este tipo de acuerdos, siempre y cuando sean beneficiosos para ambas partes y que no sacrifiquen ni un solo puesto de trabajo en Argentina.

Cabe destacar la férrea posición negociadora que ha demostrado nuestro país durante los últimos años, orientada a priorizar el bienestar nacional ante cualquier intento de las grandes potencias de imponer tratados en beneficio de sus capitales privados. Una conducta que a veces no se replica en algunos países vecinos que otorgan una mayor ponderación a la rentabilidad que pudieran obtener los grandes conglomerados empresarios con consecuencias que no siempre juegan a favor del bienestar de las poblaciones.

Publicada el 26 de julio de 2015 en El Destape Web.

Un comentario para “TiSA vs. Nuevo Banco de Desarrollo: dos propuestas antagónicas”

  1. carlos giudice dice:

    Estimado Sr. Heller, he sido funcionario de crédito del Banco Nacional de Desarrollo hasta 2l 31 de julio de 1976 y compañero de Floreal Gorini. Hoy tengo 82 años y conozco muy bien lo que son tratados en los que intervenga EE.UU y sus compañeros de viaje del Pacífico. Estos países critican la posición de nuestro país en su política financiera, pero no se miran su propio ombligo. EE.UU puede tener un PBI de 17 trillones (en un 80% de material bélico) y al mismo tiempo una emisión fiduciaria superior que se calcula (según expertos en la materia) más de 100 veces su PBI, sin ningún tipo de garantías desde el año 1971. Es decir una moneda corriente fabricada a un costo de centavos de dólar y vendida al valor facial.
    En el caso de nosotros, Argentina, emitimos y cometemos como se expresan los llamados “economistas” un proceso inflacionario.
    Parece que el mundo, llamado “superior” sigue cometiendo los mismos errores de toda su existencia desde las épocas de la barbarie.
    Y el engaño proviene del sistema de crear siempre nuevas organizaciones que contienen las mismas características de las primeras y su línea continuadora. Los países del Pacífico quieren crear constantemente “colonias” cambiando las siglas de sus organizaciones como si fueran nuevos modelos de ayuda al resto del mundo. La piratería tiene su estrategia y la emplea a fondo con los desprevenidos o con los concedentes por propios intereses.
    Me he desviado un poco del tema central, pero, obedece a la intención de despejar dudas respecto porque se destruyó nuestro BANADE.
    Cordialmente. Carlos Giudice

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