Soberanía: escudo para la crisis internacional

Tiempo Argentino| Opinión

26-7

Desde Twitter, la presidenta Cristina Fernández sostuvo que “la lucha geopolítica y la crisis se traslada a los BRICS”, resumido en un contundente “van por los BRICS”. La mandataria analizó un texto del Financial Times, que sostiene que “la debilidad de los mercados emergentes altera las economías de Occidente y hace que sus desafíos resulten más difíciles de enfrentar”. Cristina interpreta el cinismo de esta postura: “La crisis la provocaron los que en 2008, con la burbuja financiera y ahora los mercados emergentes que la sufrieron, alteran las economías de ellos, los países de Occidente.” Podría considerarse para una estrofa de “El reino del revés” de la entrañable María Elena Walsh.
Esta semana, la presidenta argentina solicitó al ex primer mandatario de Brasil, Lula Da Silva que sea “embajador” ante los países que conforman el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) para que Argentina se pueda sumar a ese bloque y formar BRICSA. Cristina comentó que “ese es nuestro lugar” e instó a que en ese BRICSA se incorporen más países emergentes.
Respecto a Latinoamérica, expresó: “Cuando lo veo a Lula, lo veo con Néstor (Kirchner) y a (Hugo) Chávez en aquella cumbre de Mar del Plata donde le dijimos no al ALCA, no a la subordinación y no a la dependencia de nuestro país de cualquier soberanía que no sea la soberanía del pueblo. Y pudimos construir una América del Sur distinta, con crecimiento e inclusión social, con millones de personas incorporadas a la educación y la salud”. La mandataria también llamó a “profundizar la integración de la región latinoamericana porque ahí está nuestro lugar y nuestro destino”, y alertó acerca de que en la región hay un “intento de volver a instalar las políticas neoliberales que nos llevaron al fracaso”.
Luego de las frases citadas por la presidenta puede plantearse una pregunta: ¿Cómo es que Cristina dice que van por los BRICS y, no obstante, quiere unirse a ellos? La respuesta debe buscarse en la noción de soberanía, en la integración entre los países en desarrollo que tienen características comunes, de forma tal de enfrentar mejor esas presiones de las políticas de los países desarrollados que están trasladando la crisis a los emergentes.
Una muy buena noticia fue la aprobación por abrumadora mayoría (135 votos a favor, 42 abstenciones y 6 en contra) en la ONU de los “Principios básicos aplicables a la reestructuración de deudas soberanas”, una resolución redactada por un comité especial ad-hoc, y que naciera por iniciativa de Argentina con el apoyo del G77+China. Resulta un gran logro diplomático de nuestro país, que derriba las continuas críticas de la oposición sobre el supuesto aislamiento de Argentina. Conviene mencionar que en el grupo que votó en contra (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Israel, Japón y Reino Unido) están las naciones elegidas para estrechar relaciones por aquellos que prometen “reinsertar” a la Argentina en el mundo.
La resolución va más allá de poner un freno a los fondos buitre, ya que alcanza a todos los acreedores, incluidos los Estados, y explica en gran parte los votos negativos de las principales naciones acreedoras. Dado que su cumplimiento no es obligatorio, el canciller Timerman informó: “Nuestra idea es que estos principios se conviertan en ley argentina.”
Entre los principios básicos de la resolución, el primero establece que un Estado soberano tiene derecho a elaborar sus políticas macroeconómicas, incluida la reestructuración de su deuda soberana. También vale resaltar el principio de la imparcialidad, que exige que todas las instituciones y agentes involucrados en las reestructuraciones de la deuda soberana, incluso a nivel regional, sean independientes y se abstengan de ejercer toda influencia indebida en el proceso. No es un tema menor, puesto que ambos principios pueden entenderse como una deslegitimación de los exigentes condicionamientos que imponen entes como la troika. Son tales esos condicionamientos, que el gobierno griego se abstuvo en la votación; ni siquiera pudo votar a favor para que no le pase a otro pueblo lo que ahora están sufriendo ellos con su deuda.

De(grado) inversor
Finalmente, Brasil terminó perdiendo el denominado “grado de inversión”, todo un fetiche gestionado por las calificadoras de riesgo para evitar que los gobiernos abandonen la agenda de la ortodoxia. La degradación partió de Standard & Poor´s (S&P), una semana después de que Dilma Rousseff presentara un presupuesto con un déficit fiscal primario del 0,5% del PIB, (medición que no considera los pagos por intereses de deuda que alcanzan la friolera del 8% del PIB). El sentido de oportunidad de S&P constituye una muestra del chantaje que ejerce la comunidad financiera internacional. Tal es así que el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, informó sobre un cambio de planes: el gobierno buscará ahora alcanzar un superávit primario del 0,7% y recortará más gastos, lo que ahogará aún más la economía.
La paradoja es que, si bien estas políticas ortodoxas de ajuste del gasto se impusieron para sostener el grado de inversión, en realidad llevaron a una situación crítica de mayor caída de la actividad, y a rondas sucesivas de deterioro en la recaudación fiscal, que fue lo que en definitiva los llevó a perder dicho grado. Moraleja, y sin pretensiones de exagerar: toda porción de política económica que se ceda a las ideas neoliberales nunca contribuye a mejorar los “equilibrios”, sino que solo empeora la situación macroeconómica (en beneficio de unos pocos grupos concentrados) y reduce los márgenes de soberanía para implementar políticas de corte popular.

Invitando al FMI
Han aparecido varias informaciones (entre ellas El Cronista, 11.09.15) que especulan con un crédito del FMI por U$S 30 mil millones –ya prácticamente acordado– a Argentina, sea quien fuere el próximo presidente. El sentido de la mencionada nota es sostener que el FMI sería un inesperado aliado para mantener en raya a los fondos buitre, una insólita reflexión que no tiene asidero alguno, pero que sirve para promover la vuelta al FMI (y tratar de buenos y respetuosos muchachos a los buitres), postura que “casualmente” coincide con lo planeado por el PRO. Efectivamente, La Nación (06.09.15) informó que una misión del macrismo dialogará en octubre con el organismo en Lima, con el objetivo, según el matutino, de “volver al mundo” y dar señales concretas a los mercados internacionales.

La campaña del PRO no puede escapar a los sincericidios.
En la página web de Mauricio Macri destacan sus propuestas para la educación, en un tono más que coloquial. Una de ellas es: “Si cuesta poco, vale poco.” No resulta difícil discernir qué es lo que está detrás de esta frase: además de elogiar la educación privada, pareciera que sugiere el arancelamiento de la educación pública, para que “valga más”, una curiosa forma de mejorar los resultados educativos.
Por su parte, Gabriela Michetti señaló la “coherencia” de su compañero de fórmula (a pesar de los constantes cambios en su discurso) y que volverían a votar “en contra” de la estatización de Aerolíneas Argentinas e YPF porque son “leyes mal confeccionadas”; una rareza puesto que cuando se votó la ley de Aerolíneas el 22.08.08 ella no era diputada, y cuando se votó la estatización de YPF el 03.05.12 ¡estuvo ausente!
Lo cierto es que al PRO le cuesta muchísimo ajustarse al discurso lavado que le preparan sus asesores, y va quedando cada vez más en claro que lo que se dirime en las próximas elecciones son dos modelos absolutamente antagónicos. «

Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 13 de Septiembre de 2015.

2 comentarios para “Soberanía: escudo para la crisis internacional”

  1. Es un valioso análisis y aporta a la capacidad del lector para detectar mensajes subyacentes y subliminales.

  2. Eli dice:

    Excelente. Como siempre se aprende con usted.

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