Oferta a buitres

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Por Carlos Heller
griesa

El gobierno argentino presentó a los buitres una propuesta que avanza sobre descuentos a los usurarios intereses que pretenden cobrar los bonistas. Hay dos condiciones para que se efectivice: que la apruebe el Congreso argentino y que Griesa levante las medidas cautelares que impiden que se pague a los bonistas que entraron al canje y que llevaron al denominado “default” por parte de los mercados.

Para los que no entraron a las pari passu, es decir, las normas dictadas por Griesa, se prevé un reconocimiento del 100% del capital original más un 50% en concepto de intereses. Es sin duda una oferta atractiva, en especial para una porción menor de los bonistas italianos (el 95% ingresó a los canjes), que están agrupados en la American Task Force Argentina y que ya aceptaron.

Para los que entraron en las pari passu hay dos ofertas. A los que tienen sentencias monetarias se les descuenta un 30% del elevado monto total reconocido. A aquellos que no tienen sentencias monetarias se les reconocen los valores devengados de los títulos (con el gravoso cálculo pari passu) menos un 30%. Estos dos segmentos tienen la posibilidad de obtener un descuento de sólo el 27,5% si firman los acuerdos preliminares antes del 19 de febrero. La oferta sería al contado, y los dólares se obtendrían por la colocación de nueva deuda. Habrá que esperar a qué plazos y a qué costo se coloca la misma, teniendo en cuenta la dificultad de financiamiento para los emergentes, como detalla la directora del FMI Christine Lagarde (ver subtítulo). El reloj del endeudamiento externo sigue avanzando.

Daniel Pollack se deshizo en elogios sobre la oferta argentina, pero, siendo el mediador oficial, no dio seguridad alguna (de hecho ignoró el tema), de la suspensión de las medidas cautelares que debe decidir Griesa y que es un requisito para que la propuesta se materialice. Esta actitud de Pollack muestra que media decididamente a favor de los buitres.

De todas formas, la resolución de este tema, de obtenerse las aprobaciones requeridas, será harto compleja, dado que nada impide que algún bonista pueda volver a reclamar.

Cabe repetir que las decisiones que se están tomando se refieren a sólo el 7% de los acreedores en default en 2001 (los que no decidieron entrar en los canjes 2005 y 2010). Llama la atención que en la mayoría de los comentarios los exitosos canjes 2005 y 2010 ni siquiera aparecen como antecedente. A decir por sus expresiones, muchos funcionarios los olvidan, ponen el acento en la falta de solución para los buitres, y hacen cuentas de todo lo que se tiene que gastar por no haber acordado antes. En verdad no se podía por la cláusula de los contratos originales que venció en diciembre de 2014 e impedía mejorar la oferta por sobre la ofrecida a los que entraron a los canjes 2005 y 2010. Si estos fondos hubieran entrado al canje se hubiera gastado mucho menos, pero gracias a Thomas Griesa estarán obteniendo unas suculentas ganancias. Las cartas están echadas, pero este canje 2016 resulta una propuesta muy distinta a la significativa reducción del capital que se logró en los canjes 2005 y 2010 y que generó una fuerte quita en la deuda externa argentina.

Lagarde en campaña

El jueves pasado, Christine Lagarde reconoció: “las políticas macroeconómicas que actualmente son identificadas por el nuevo equipo y las nuevas autoridades en la Argentina son alentadoras y esperamos que estabilicen la economía argentina”. También consideró “alentador” que el gobierno negocie con los bonistas en Nueva York para así poder acceder al financiamiento internacional. Sin embargo, urgió a reforzar la red de seguridad financiera global, que consideró inadecuada para hacer frente a futuras crisis y muy fragmentada, y sostuvo que “debe estar disponible para todos”.

La red de seguridad a la que se refiere Lagarde son las intervenciones de los Bancos Centrales de EEUU, UE y Japón para inyectar divisas en la economía, algo que no pueden hacer los países en desarrollo. Si bien pueden emitir en moneda nacional, de poco les sirve, pues sus deudas (y las de las empresas privadas) están nominadas principalmente en divisas. La directora gerente del FMI también advirtió sobre el “agudo” deterioro de las economías emergentes y presentó datos alarmantes: los países emergentes registraron en 2015 salidas de capitales netas por U$S 531.000 millones, mientras que en 2014 hubo una entrada neta de U$S 48.000. Con estos razonamientos, Lagarde no debería apoyar el endeudamiento en divisas que encara el gobierno de Macri y que además torna dudosa la idea de la lluvia de inversiones. Pero las afinidades ideológicas la superan.

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