La liberalización favorece la especulación

Ambito.com

Por Carlos Heller

Diputado Nacional Partido Solidario

Analizar la evolución del dólar en nuestro país significa evaluar las políticas monetarias y cambiarias aplicadas, así como las características específicas de la economía argentina.

En sus “Objetivos y planes respecto del desarrollo de la política monetaria para el año 2016″, el Banco Central sostiene que la entidad tiene “un rol significativo en la normalización de la situación”. Puede pensarse que la “normalización”, una palabra frecuentemente utilizada por los funcionarios macristas, se acerca bastante al término “liberalización”, muy aplicado en nuestro país en la década de los noventa. Según expresa el documento: “el Banco Central considera que para obtener un gradual descenso en la tasa de inflación es imprescindible la flotación cambiaria, lo cual permite además comenzar a disociar las dinámicas de precios domésticos respecto de la evolución del tipo de cambio”.

Liberar la cotización del dólar significa dejar su valor en manos del mercado, que se caracteriza por su elevada cuota de especulación. En Argentina, además, el mercado cambiario está altamente concentrado por la oferta de divisas de las exportaciones del complejo agropecuario.

Por otro lado, la “liberalización” de las operaciones cambiarias que implementó el gobierno de Mauricio Macri genera una demanda potencial de divisas, no sólo para importación, sino también para la remisión de utilidades al exterior.

En este contexto, la libre flotación se vuelve difícil de sostener, y lleva a la suba constante de la divisa, impulsando además el incremento de los precios domésticos. Libre flotación que puede derivar en una significativa apreciación cuando ingresen las divisas de la cosecha (si las expectativas acompañan). En este último caso, sin generar disminución en los precios internos.

La dificultad de sostener este esquema se observó en las últimas semanas, con una disparada del tipo de cambio que llevó al Banco Central a intervenir vendiendo dólares para apaciguar la tendencia alcista. Además, subió las tasas de interés de referencia, es decir, de las letras del BCRA. Esta suba de rendimientos se extiende al resto de las tasas del mercado, en especial a las de los préstamos, con su negativo impacto sobre el giro productivo de las empresas, en especial las pymes, y la actividad económica en general.

Brasil es un importante ejemplo que muestra las fuertes fluctuaciones de los flujos de capitales en estos tiempos de tensiones financieras a nivel mundial, las dificultades para evitar que la depreciación de la moneda nacional se traduzca en inflación, y los impactos negativos sobre la producción y el empleo.

La fuerte tendencia a la dolarización que existe en la sociedad argentina, y los problemas que genera la siempre presente restricción externa, evidencian las dificultades para dejar librada la política monetaria a las fuerzas del mercado. Estas consideraciones sostienen la necesidad de una política cambiaria proactiva. Desafortunadamente, esto último va en contra de los objetivos que persiguen los funcionarios del actual Gobierno.

Nota publicada en ambito.com el 29/02/2016

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