El escenario de tranquilidad que esperábamos para estos meses fue modificado, hace tiempo que no ocurría un enero con tanto movimiento, el tema de los DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) y el conflicto de poderes.
Podría definir a la circunstancia política en la que se inició el año como un momento de turbulencias, no solo modifico el escenario de tranquilidad sino además desconcertó al país en el sentido de que si las cosas se hubieran desarrollado como estaban previstas tal vez a esta altura la Argentina ya estaría en pleno proceso de canje, y podía haber aprovechado mejor una coyuntura de acceso a los mercados en un momento más favorable.
Sin embargo, pienso que en el 2010 se consolidará el proceso de crecimiento económico. El desarrollo esperado puede ser generado, por ejemplo, a través del Fondo del Bicentenario, con el mismo se podría atender a la deuda externa y a la deuda interna, crear mejores condiciones para ir a negociar. Inclusive si se negocia bien se puede llegar a no utilizar las reservas, porque la Argentina podría salir al mercado voluntario de crédito y hacer lo que hacen los países que están en mejores condiciones externas que la Argentina, que es pagar el servicio y renovar el capital, si esa fuera por ejemplo la intención.
Con la generación de la liberación de recursos contenidos en el presupuesto para atender pago de deuda externa, se puede mejorar la distribución del ingreso con programas como el de la asignación universal por hijo y seguir avanzando en las obras de infraestructura pendientes para cubrir necesidades esenciales de la población.
Estoy confiado que la economía va a crecer, economistas que trabajan en nuestro equipo tienen una visión positiva del futuro. Este año, será un año de turbulencias políticas pero el incremento económico sucederá.



Hoy el Banco Central es algo así como un pequeño estado independiente dentro del Estado, con una autonomía sin duda excesiva, que le permite por ejemplo tener una política no coincidente o de sentido contrario de la que puede elaborar el Poder Ejecutivo.
La actual Ley Nº 21.526 de Entidades Financieras deja las operaciones del sistema bancario al arbitrio de los bancos y de la política comercial fijada por cada uno de ellos en función del parámetro de la máxima rentabilidad. Esta norma es en gran parte la responsable del escaso nivel de crédito en nuestro país (12% del PIB) que es el nivel más bajo de toda América Latina. Y también de la aguda escasez de financiamiento productivo a largo plazo.





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