Brasil: un antes y un después

Página/12 | Opinión

El resultado del balotaje en Brasil dejó varios temas para reflexionar y desde mi punto de vista constituye un antes y un después, incluso para la región.

Para empezar, era de esperar el comportamiento del principal índice accionario, el Bovespa, que el lunes posterior a los comicios cayó un 13,9%, mientras que el tipo de cambio subió un 8,79% (desvalorización del real). En gran medida son “correcciones” asociadas a la “euforia” especulativa observada entre la primera y la segunda vuelta, cuando los mercados auguraban una victoria de Flávio Bolsonaro, que finalmente no ocurrió.

A su vez, y como suele pasar cuando triunfa una opción que no les resulta afín, los mercados tratan de “marcar la cancha” para que los gobiernos no se desvíen de los temas fiscales, y no intenten avanzar con políticas que podrían favorecer a la ciudadanía en su conjunto.

Durante el mensaje del domingo por la noche, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva volvió a decir que Brasil no aceptará ser el “patio trasero de nadie” y que quieren ser un país “central en las decisiones políticas, económicas y en las decisiones por la paz”.

En un pasaje afirmó: “no podemos aceptar que empresas monstruosamente grandes, que ganan millones y miles de millones, no paguen ningún impuesto en este país e intenten direccionar su resultado electoral”.

También dejó en claro su postura de no permitir que se privatice el sistema de salud y la prioridad en materia de educación. Mencionó además que se enseñará más matemática y más ingeniería, para tener una inteligencia artificial (IA) propia y no depender de la de otros países.

Está claro que de haber ganado Bolsonaro el panorama sería muy distinto. Lula, sin duda, será un freno al tipo de políticas como las que se están implementando en nuestro país (lo cual no es poco) y, en la medida en que la correlación de fuerzas lo permita, es muy probable que avance con medidas de carácter progresivo y transformador.

Lula tratará seguramente de aprovechar, por ejemplo, las posibilidades que tiene Brasil en el marco de los BRICS, para ganar más autonomía respecto de Estados Unidos.

A su vez, su discurso del domingo tuvo un tono similar al del que pronunció en la Asamblea de la ONU, que en su momento comparé con el de Javier Milei en el mismo recinto. En aquella oportunidad, ambos dijeron “mi país es rico en…”, aunque uno (Lula) abonó la idea de explotar las riquezas en beneficio del pueblo, mientras que el otro (Milei) dejó el mensaje de que las mismas están a disposición: “vengan a buscarlas”.

Detrás de estos temas está la cuestión de los dos modelos. El gobierno argentino presenta al RIGI como la gran herramienta de transformación. Pero de nada sirve un régimen de este tipo si el país no obtiene beneficios, dadas las amplias concesiones en términos impositivos, de divisas y de falta de compromisos de generación de empleo local.

Ratificación de lo hecho y perspectivas

En Brasil la sociedad mostró su valoración por la gestión de Lula, quien de hecho obtuvo casi 4 millones de votos más que en el balotaje de 2022. No acusó el desgaste propio de toda gestión e incluso mejoró su resultado con relación a cuando ganó siendo opositor.

La elección permitió derribar, al mismo tiempo, algunos mitos recientes sobre que “siempre ganan las oposiciones” o que el campo popular “está perdiendo todas las elecciones”, argumentos que generan desánimo e inciden en los procesos políticos.

Es a su vez un contrapeso para el avance de la derecha en la región. Las repercusiones se irán percibiendo con el correr del tiempo. Por lo pronto, se logró poner cierto freno a la pretensión de Trump de una “América para los americanos” (doctrina “Donroe”), de imposible concreción si no están dentro los otros grandes de la región, como Brasil, México y Canadá.

Lo ocurrido el pasado domingo es una bocanada de aire fresco, que mejora las perspectivas del denominado campo popular en toda América Latina. Aunque los desafíos a enfrentar siguen siendo enormes, nos permite pensar que el viento puede soplar en otra dirección.

Nota publicada en Página/12 el 01/11/2026

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