Cuidar las divisas y los precios para defender el bolsillo de los argentinos

El dólar oficial siguió bajando, esta semana se ubicó en 8,5 centavos menos que en el cierre de la semana anterior, cerrando a $ 7,78, lo que indica que el Banco Central mantuvo el valor que el gobierno considera adecuado para la actual competitividad de la economía. Han influido en este resultado las acciones directas tomadas por el Estado, como la decisión del BCRA de reducir las tenencias en moneda extranjera de los bancos, que los obliga a desprenderse de unos U$S 1000 millones en febrero, y porciones similares los dos meses siguientes. También juega el acuerdo del gobierno con los representantes de las compañías cerealeras y aceiteras, que se comprometieron a liquidar U$S 2000 millones durante febrero, una cifra por demás importante. Al respecto, cabe destacar la reciente información brindada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) que indica que “los productores argentinos de soja continúan acumulando stocks, limitando sus ventas solamente a las cantidades necesarias para enfrentar gastos corrientes”. Esto está llevando a alcanzar un “récord de acumulación de stocks de más de 9 millones de toneladas” hacia marzo de 2014, antes que comience la nueva cosecha. Al comparar con los stocks acumulados en la campaña anterior, que llegaron a cerca de 4 millones de tn, se comprende mejor la magnitud del actual stock de 9 millones de tn, que a los precios actuales supone unos U$S 4500 millones no exportados por el sector.

Las pautas mencionadas, junto con la estabilidad en el tipo de cambio, posibilitan un flujo de divisas que había sido retaceado agudamente por la especulación en diciembre y enero pasados, y abren un camino más firme hasta las importantes liquidaciones de dólares de abril y mayo provenientes de la nueva cosecha de soja.
De esta forma, las tensiones en el mercado cambiario resultan despejadas por el momento, más aún cuando las reservas internacionales no sólo han frenado su caída, sino que han aumentado U$S 75 millones desde fines de enero. El desafío que enfrenta la economía argentina en estos momentos ha sido bien definido por la presidenta Cristina Fernández, cuando expresó que los desestabilizadores “ahora vienen por los precios”, dando vital importancia a la inflación, e instando al pueblo argentino a que se siga defendiendo de los que quieren saquearle el bolsillo. La presidenta comentó que, dentro de los Precios Cuidados, los rubros más reclamados por su escasez en las góndolas son yerba, azúcar, aceite, carne, leche, fideos, y luego se preguntó cuál es el motivo para que falten estos productos, respondiendo: “Esto se llama especulación, lisa y llana.”
El Jefe de Gabinete está discutiendo con 38 complejos productivos para analizar sus cadenas de valor, y cómo se forman las diferencias entre los precios que recibe el productor y los que llegan a las góndolas. En esta tarea, ya se acordó con los laboratorios para retrotraer el precio de 18 mil medicamentos a los valores vigentes al 15 de enero último y rebajas de unos 600 productos a los precios de diciembre, abarcando unas 12 mil farmacias en todo el país.
El Gobierno nacional anunció una canasta escolar conformada por 35 artículos a un costo de 394 pesos, valor que Economía estima que representa una baja promedio del 26% con respecto a los precios vigentes en los supermercados.
Resultan sin duda valiosas todas estas acciones que está realizando el Ejecutivo para reducir al mínimo posible la transferencia de la devaluación a los precios, de forma tal que el poder de compra de la población se vea afectado lo menos posible. Pero creo que este proceso debe completarse, no sólo con el control de los costos, sino también con la revisión de las ganancias empresariales. Como ya mencioné en esta columna, hay que tener presente que los beneficios que las empresas transnacionales obtienen de América Latina y el Caribe se incrementaron 5,5 veces pasando de 20.425 millones de dólares en 2002 a 113.067 millones en 2011, según datos de la CEPAL. Muchas de estas transnacionales están operando en importantes sectores de nuestro país, y son actores principales en la formación de precios, como en los supermercados, los bancos, el acero, los hidrocarburos, la telefonía, los productos alimenticios y las exportaciones de granos y aceites, entre otros sectores. No cabe duda que esas ganancias se han obtenido con rentabilidades excepcionales, que se cargan sobre los precios de los bienes y servicios que producen. De allí la importancia de adecuar a un nivel razonable las rentabilidades en las distintas cadenas productivas, para actuar más efectivamente sobre el cuidado de los precios de los productos. Para controlar la inflación con mayor intensidad hay que pensar necesariamente en términos de puja distributiva.
En este combate contra los aumentos también resulta muy importante disponer de un índice de precios confiable, que acaba de arrojar una cifra del 3,7% para el mes de enero, valor que justifica todos los recaudos que se están tomando para cuidar los precios. Resulta alentador que el nuevo IPC nacional urbano, con una metodología nueva y mayor cobertura territorial, despeje la discusión sobre la calidad del termómetro, lo que permite poner más énfasis en las causas de la inflación. Es también una oportunidad ideal para terminar con ese “engendro” de la mal llamada “inflación del Congreso” como definíamos en nuestra columna del 24 de noviembre del pasado año.
TRENES CON MAYORES CONTROLES.El gobierno trasladó las operaciones de los ferrocarriles Mitre, San Martín, Roca y Belgrano Sur a las empresas Metrovías y Ferrovías, líneas que estaban siendo administradas hasta el momento por sociedades mixtas de emergencia en donde participaban el Estado y privados. Según el reciente decreto 41/2014, resulta conveniente suscribir por cada Línea un acuerdo de operación específico y a su vez asignar la responsabilidad de la operación por cuenta y orden del Estado Nacional a cada operador ferroviario en forma individual y no conjunta.
Los nuevos convenios a firmarse indican que habrá sanciones en la medida que haya formaciones que contengan coches de menos en los horarios pico, por impuntualidad, por cualquier interrupción del servicio, y que estos parámetros también sean tomados en cuenta para la remuneración que dará el gobierno a las operadoras. Esta nueva forma de administración de los ferrocarriles urbanos aparece más ordenada que la anterior, y puede pensarse que es un paso adelante, adecuado al momento actual. Pero el camino deseado que debería perseguirse para continuar profundizando el modelo es una administración de los ferrocarriles urbanos, bajo la órbita exclusiva de las empresas estatales, que incorporen en su gestión a los representantes de los organismos del Estado, de los trabajadores y de los usuarios, para ir instaurando formas participativas de gestión de la cosa pública.
DENOMINADOR COMÚN: POPULISMO. En los últimos días han salido varios economistas a comparar la situación actual con períodos pasados de la historia argentina como el Rodrigazo o la hiperinflación de 1989. Son comparaciones tan tergiversadas que estos economistas se cuidan muy bien de salvar las diferencias, que son muchas, y sólo resaltan el denominador común para ellos: los gobiernos “populistas” de cada momento.
Orlando Ferreres compara, en La Nación (12.02.14), la situación actual con la de 1989, aunque coloca gran cantidad de salvedades. En 1989 “el gasto público se había desbordado, con una recaudación impositiva declinante”; “una devaluación más rápida se inició hacia fines de enero de 1989 por la caída de las pocas reservas disponibles” para luego reconocer que hoy “tenemos cerca de 28 mil millones de dólares de reservas y aún podemos perder unos 16 mil millones de dólares antes de llegar a un punto crítico”, lo cual hace añicos la comparación.
Las similitudes terminan siendo, al analizar el artículo de Ferreres, los precios subsidiados de luz, gas, agua, colectivos, subtes y trenes; los cortes de energía eléctrica en los días de bochorno calórico y el “populismo imperante”.
En el caso de Juan J. Llach, (La Nación 13.02.14), preocupado porque la situación actual no derive en un Rodrigazo, indica que “un plan de estabilización y acceder al financiamiento son las claves no sólo para evitar una gran crisis, sino también para que el costo de hacerlo no sea la recesión”. Nuevamente la salida es endiosar el endeudamiento, política que ya sabemos a dónde nos lleva. También se sincera y reconoce “los activos que la Argentina puede mostrar y hoy casi ni se ven: el relativamente bajo endeudamiento del Estado con el sector privado, el potencial adormecido de muchos sectores de la economía, los yacimientos de petróleo y gas no convencional, los 130 mil millones de dólares de activos externos de particulares”.
El saldo positivo de la década ganada es tan fuerte, que aquellos que desean comparar la situación actual con otros escenarios dramáticos de la Argentina terminan por ensalzar las fortalezas del modelo actual, aunque, aparentemente, no se lo propongan. Esto también ratifica nuestra convicción sobre las fortalezas del modelo, que posibilitan avanzar en su profundización a través de medidas y políticas que modifiquen positivamente la distribución del ingreso y la riqueza.
Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 16 de febrero de 2014.

3 comentarios para “Cuidar las divisas y los precios para defender el bolsillo de los argentinos”

  1. norma camus dice:

    El jefe de Gabinete aseguró que la propuesta de los fabricantes para bajar los precios de los medicamentos era insuficiente.En 2011 se sancionó la ley de Producción pública de medicamentos y vacunas que declara de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos…¿por qué no se implementa?????

  2. Omar Fainberg dice:

    Estimado Carlos Heller :

    Lo respeto por su trayectoria, su paso por Boca Jrs ( yo soy hincha de River ), y creo que Usted es un dirigente político creible y respetable. Coincido plenamente en lo que plantea, pero creo que el gobierno ha multiplicado la emisión monetaria en los últimos años. No soy economista, soy ingeniero, pero tomando datos de la página del BCRA, vemos que ese aumento en mi opinión exagerado de la moneda, se tradujo en inflación y a partir del año 2010, el valor de los productos comenzó a aumentar en dólares. Los excedentes iban a un dólar “barato de $4 ” . Creo que la devaluación era inevitable y esto es una aspirina, no un antibiótico. Hay que controlar los precios, pero también hay que controlar el gasto. Creo que en ese sentido ha habido un gran descontrol en los últimos años. Las reservas cayeron de 50.000 mil millones a menos de 30.000. Es cierto que se ha pagado deuda, pero la realidad es que el flujo de dólares nos ha sido netamente negativo. mas alla de la balanza comercial. Por eso creo que dar señales claras, es bueno y reconocer la inflación, es bueno. Ahora viene lo mas difícil , combatirla, y eso se logra con austeridad, con gestión, con claras señales a los mercados y a los consumidores que el país tiene que cuidar cada peso y cada dólar. Una medida importante podría ser bajar la importación de combustibles para la generación de energía, y generar conciencia en el pueblo de que ahora llegó el momento de la austeridad, que los funcionarios públicos se bajen de sus autos costeados por el Estado y viajen usando sus propios vehículos o transporte publico, que los aumentos de sueldos para todos los funcionarios públicos sean austeros, para dar una señal , un ejemplo. Es muy distinta la situación de un maestro a la de un diputado. Hoy los diputados deberían acordar una medida ejemplar, como por ejemplo no aumentarse sus salarios durante el presente año. Se que esto no arregla la economía, pero son señales que el pueblo tomaría con afecto. Ver que sus dirigentes hacen un sacrificio, sería reconfortante y alentador y solidario. Reducir algunos impuestos por ejemplo a materiales de producción, a la construcción de viviendas nuevas, y revisar los planes sociales, para que sean recibidos por quienes realmente los necesitan, y no por unos “vivos”. Estas simples señales, mejorarían notablemente la imagen del gobierno, se fortalecería la credibilidad y todo esto suma para que haya confianza, y esperanza de que se pueda revertir los altos índices de inflación. Pronto volver a bajar las tasas, que alientan el crédito, y volver al círculo virtuoso del crecimiento, pero sustentable, en base a excedentes generados y no emitidos. Gracias , y suerte en su gestión.

  3. julio dice:

    buenisimo, claro y sensillo como siempre, sin mas palabras técnicas q no se entiendan.

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