Todo un pueblo que al festejar rompe con la falacia mediáticamente instalada de la crispación social, el descontento generalizado y el todo negativo. Un fenómeno social se ha expresado en la participación de millones de ciudadanos, con sus familias, símbolos y banderas en un clima de diversidad respetuosa. Un reencuentro multitudinario con la historia. Una historia recuperada y alejada de los manuales escritos por los vencedores. Carrozas que desfilaron sin secuencia correlativa de cada momento histórico para dotar a cada momento del valor propio y esencial. Eslabones narrativos de una historia de esfuerzos y luchas, de triunfos y derrotas, pero todos con un común denominador: el pueblo y su presencia activa. Cancioneros coreados de viva voz homenajeando las gestas latinoamericanas fundidos con el fervor en la Marcha de San Lorenzo. Todo un pueblo festejando de a millones pero en las calles, en ese espacio que por ser público demuestra que no es inseguro. Otro mito que se derrumba, el del miedo y la violencia cuando el pueblo sale a la calle. Celebramos el Bicentenario de aquella Revolución que inició el camino hacia un 9 de Julio en el Jardín de la República. Con la misma pasión y con esta alegría demostrada, con el pueblo participando y movilizándose podemos construir el camino hacia la Segunda Independencia. Por ello es necesario continuar y profundizar el cambio.
Los festejos del Bicentenario tienen un “atrás”. Y, por supuesto, tienen un “adelante”. El “atrás” lo constituye una serie de medidas que amplían los derechos sociales y civiles de los argentinos: la estatización de los fondos previsionales, que posibilitaron un conjunto de iniciativas económicas y sociales de progreso para el sistema productivo, para los trabajadores y la sociedad en su conjunto, miles de nuevas jubilaciones, la Asignación Universal por Hijo, cientos de cooperativas con nuevos trabajadores, la discusión del matrimonio gay, entre otras. Estas medidas, que amplían la democracia en la Argentina, contribuyen a explicar el porqué de las multitudes y sus festejos en las calles de las ciudades. Y contribuyen también a explicar el cambio en la sensibilidad y el ánimo que hicieron posibles estos festejos en esa magnitud y con esas características. El “adelante” lo constituye una serie de iniciativas orientadas a profundizar aún más el proceso de democratización en la Argentina. Entre ellas, la ley de servicios financieros para el desarrollo económico y social ya presentada por el bloque Nuevo Encuentro Popular y Solidario en la Cámara de Diputados de la Nación. Este proyecto, que propone reemplazar la ley formulada por Martínez de Hoz en 1977, busca profundizar la orientación del crédito hacia las micro, pequeñas y medianas empresas, impulsando la expansión de todo el sector productivo nacional. La iniciativa busca también promover un acceso universal a los servicios financieros, entre otros objetivos.

Las consecuencias sociales de los programas de enfriamiento de la economía sobre las clases populares siempre han sido mucho más graves que los efectos de la inflación. La inflación le quita poder de compra, pero el ajuste les quita el trabajo.











Procesando ...
